Holaa les dejo nuevo capi, me parece que lo van a querer matar un poco a pablito jaja, besos
CAPITULO 25:
-Y no lo vi. Esta noche, a la hora del descanso, Cande me ha dicho que Peter le preguntó dónde estaba ese día y que...
-¿Y por qué iba a preguntar Bedoya dónde estaba vos?
-Es el tipo de la octava planta que siempre me estaba molestando -explicó Lali con una mueca.
-Pues se me ha negado el placer incluso de despedirlo, ha dimitido. Cambió la información por un puesto de trabajo mejor en otra empresa... aunque no creo que permanezca en ella mucho tiempo, desde luego.
-¿Y por qué no?
-Porque es incapaz de lealtad alguna a ninguna empresa - sonrió Pablo curvando sus sensuales labios - . ¿Cómo va nadie a confiar en él? A la primera excusa lo despedirán.
-¡Ah! -exclamó Lali contemplando y admirando por fin el rostro de él mientras sentía que se le secaba la boca-. Pues no pareces muy enfadado.
-Bueno, he dejado mis planes de compra para más adelante. Y vendí el stock de la empresa A antes de que se enterara nadie... -añadió Pablo sosteniendo su mirada con brillantes ojos y utilizando
los mismos términos que había empleado en la isla, en la cama, para explicarle a Lali sus tácticas en los negocios. Lali se ruborizó-. Y en cuanto a la empresa B mis competidores han creído erróneamente que si yo estaba interesado en ella era porque contaba con una nueva tecnología. Han comprado una buena parte de sus stocks -continuó Pablo irónico-. Luego descubrirán que no es así, pero cuando vayan a deshacerse de la mercancía lo harán con pérdidas.
-Así que al final lo más probable es que la compres por nada...
Se hizo el silencio. Pablo observó los ojos de Lali con una mirada intensa y oscura. Ella se puso tensa. Era insoportablemente consciente de su potente masculinidad. Bajo la ropa sus pechos estaban duros, hinchados, y los pezones tensos y deseosos. Un rubor rosado coloreaba sus mejillas. De pronto Pablo cruzó la distancia que los separaba con un solo movimiento.
-No volveré a hacerte daño otra vez, Lali.
-Creo que ahora deberías de irte, Pablo - contestó ella.
-¿Por qué? -preguntó él sorprendido.
Con sólo aquella palabra, que revelaba cuán fácilmente pensaba Pablo que se ganaría su perdón, Lali se armó de valor. Toda su flaqueza desapareció.
-Creo que es evidente -murmuró ella seca-. Lo que ocurrió en la isla no volverá a ocurrir más. No tenemos nada más que decirnos el uno al otro.
-No te dejaré Ir -declaró Pablo en un tono de voz sedoso pero firme.
-¿Y quién diablos te crees que sos para decirme eso a mí? -preguntó Lali con ojos de ira.
-Tu amante -respondió él en voz baja. LAli se puso pálida-. Te dije que yo no soy de los que se acuestan con mujeres una sola noche. Aún estás enfadada conmigo, Lali, y lo comprendo, pero no
es un problema insuperable.
-No importa si yo sigo enfadada o no -protestó Lali-. En la isla... vos y yo... bueno... fue más una fantasía que otra cosa.
-Gracias -contestó Pablo sonriendo a medias.
-Pero ahora estamos en el mundo real, Pablo .
-Yo no sabía que lo hubiéramos abandonado ni tan siquiera en Chindos...
-Pues yo sí -contraataco Lali con vehemencia-. Era mi paraíso idílico preferido: una playa a la luz de la luna, un lindo extranjero haciéndome justo los comentarios correctos y... ¡zas!, de pronto estamos en la cama.
-¿Qué estás tratando de decirme?
-Que los dos nos olvidamos de quienes somos -afirmó Lali escueta.
-¿Y qué somos, aparte de dos personas que se desean mutuamente? -exigió saber Pablo .
-¡Yo soy una simple trabajadora, y vos sos un magnate de las finanzas griego! ¡Deja ya de endulzar la píldora! -se exasperó Lali-. ¡Yo podría haberme pasado la vida limpiando la planta de arriba y vos no me habrías visto jamás!
-Sí te hubiera visto...
-¡No, no me habrías visto! ¡La gente como vos nunca mira realmente a nadie como yo!
-Pero ahora que te he mirado no voy a echarme atrás -la interrumpió Pablo insistente-. Y en cuanto a eso de que sos una simple trabajadora me hará muy feliz arreglarlo.
-¿Crees que es un problema? -preguntó Lali divertida-. ¿De qué estás hablando?
-Quiero que continuemos con esta fantasía, me las arreglo bien con las fantasías -confesó Pablo con calma mientras la rodeaba con los brazos por la estrecha figura-. Creo que sos adorable, yineka mou.
-¿A...adorable? -repitió Lali débilmente.
-No hace falta que trabajes -murmuró Pablo con una voz íntima y ronca que pareció encender chispas en la piel de Lali - . Te compraré un departamento y...
-¿Un departamento? -tartamudeó Lali atónita e irritada.
Pablo deslizó un largo dedo por la barbilla de Lali, alzó su rostro y miró hambriento sus enormes ojos.
-Yo soy griego. Quiero cuidarte en todos los sentidos. Pareces sorprendida, ¿por qué? En Chindos te dije que tenía planes para vos.
Lali estaba seria. Abrió la boca, pero ningún sonido salió de su garganta. Al segundo intento consiguió pronunciar, en un tono demasiado alto:
-Deja que trate de comprender lo que dices... ¿me estás pidiendo que sea tu amante?
CAPITULO 26:
-Sí, te estoy pidiendo que sigamos viéndonos - replicó Pablo con frialdad.
-Que sea tu juguete... -añadió Lali casi incapaz de respirar, al borde del colapso, sin saber si echarse a reír o a llorar.
Pablo escrutó la expresión de reproche de sus ojos
-No, no es eso lo que deseo que haya entre nosotros.
-¿Le pedirías a una mujer de tu misma clase social que fuera tu amante? -exigió saber Lali, que no pudo resistirse a hacer la pregunta.
-Vos sos la única mujer a la que se lo he pedido nunca -contestó Pablo echando atrás la cabeza arrogante.
-Pues lo siento, pero no estoy disponible -replicó Lali sin asomo de arrepentimiento.
Pablo deslizó los dedos por la su cabello haciéndola su prisionera.
-Estás atrapada, sólo que ahora mismo sos incapaz de admitirlo. Vos me deseas tanto como yo...
- En este preciso momento podría darte una buena piña.
- Veamos, ¿queres que probemos?
-¡Pablo , no...!
Pero Pablo apretó sus labios contra los de ella. Y después introdujo su lengua en la tierna boca de Lali en una experta exploración carnal. La penetró y retiró la lengua haciendo que todas las células del cuerpo de Lali ardieran recordando el modo en que la había invadido en una ocasión. Lali sintió que le temblaban las piernas.
Impotente ante aquel abrazo y aquella excitación, se apretó contra el cuerpo duro y plano, caliente y masculino de él. Reconoció su erección al contacto y se derritió como miel caliente en su interior. Pablo jadeó y tomó su rostro con ambas manos, mirándola a los ojos con un crudo deseo sexual.
-¿Por qué no queres que te ayude económicamente? Sería tanto por mi conveniencia como por la tuya. Quiero que vengas de viaje
conmigo, que estés siempre ahí, para mí...
Aquella cándida confesión logró desvanecer el calor enfebrecido que había inundado a Lali tanto como el cambio de conversación.
-Vos lo que queres es una esclava sexual...
-Me aburriría hasta la muerte con una esclava sexual -replicó Pablo.
Una cruda e involuntaria risa salió de labios de Lali. Luego, levantando ambas manos, se apartó con firmeza de él y dio un paso atrás.
-Sos demasiado simple, Pablo. Y esta ridícula conversación no tiene en absoluto sentido. Estás perdiendo el tiempo.
-Vos me perteneces...
-No, definitivamente -respondió Lali echando atrás la cabeza en un gesto desafiante-. No tengo el menor deseo de pertenecerle a nadie. Con todo lo que trabajo no tengo tiempo para estar con ningún hombre. Debería de estar furiosa con vos por pedirme que fuera tu amante, pero como sos griego supongo que tendré que hacer alguna concesión a nuestras diferencias culturales...
-Creo que lo que quieres es que te persiga... -afIrmó Pablo con las venas hinchadas y el rostro airado.
-Es tu ego el que habla. Lo que yo quiero es olvidar que nunca nos hemos conocido -lo contradijo Lali con convicción -. Pero estás tan acostumbrado a que todas las mujeres te deseen que no puedes
aceptar que si digo no significa no.
-Si me marcho ahora todo habrá terminado -la amenazó Pablo con ojos brillantes.
Lali sintió que se le cortaba la respiración ante aquella advertencia. Hubo un silencio. Pablo caminó hasta la puerta sin decir palabra. Y de pronto se marchó.
Lali esperó unos minutos y luego bajó tras él para cerrar la puerta. Al volver la habitación le pareció fría y vacía. Era como si Pablo se hubiera llevado toda la luz y toda la fuerza con él. Lali trató de
olvidarlo. Al fin y al cabo no había argumento que hubiera podido convencerla para llevar el tipo de vida que él le proponía.
Su madre había sido la amante de su padre durante dieciséis años. Aquella había sido una relación llena de mentiras y fingimientos. Gimena había decidido que no podía vivir sin el padre de su hija, aunque estuviera casado. Y aquella decisión había destrozado su vida. Lali trató de olvidar todos aquellos recuerdos de su infancia. Nunca repetiría los errores de su madre. En un par de semanas Pablo ni siquiera se acordaría de ella, aunque por desgracia a ella le
costaría más tiempo.
Pablo la había llevado hasta un paraíso de fantasíaromántica. Pero en cuestión de horas la había devuelto a la tierra con una fuerte caída. La había herido más de lo que nadie la hubiera herido
nunca, y había comprendido que era mucho más
ingenua de lo que creía. No era una mala lección. Por fin había conseguido resistirse a Pablo Martinez, había hecho lo correcto. ¿Cómo era posible, sin embargo, que se sintiera tan mal?

Bien bieeennn al principio dije vamos bien Pablito pero despues derrapoooo como el mejor..!!! CAVERNICOLA... Asi se comporto Pablo como un cavernicola y muy bien Lali q no ceda tan facilmente porq despues a Pablo no hay quien lo pare!!!
ResponderEliminarEspero q subas pronto!!! Besos y q estes bien...
No me deja comentar,varios intentos.
ResponderEliminarMACHISTA!!!!