miércoles, 19 de marzo de 2014
Capítulo 35 y 36 : "En el lugar equivocado"
CAPITULO 35:
Lali oyó a Pablo llegar. Al salir del trabajo había ido a su apartamento a esperarlo. Y se sentía como inestable gelatina. Cuantas más incongruencias recordaba del comportamiento de Pablo más se las iba explicando y más frustrada y resentida se
sentía. Pablo entró en el salón a grandes pasos, con ojos insondables. Estaba tenso y estresado.
-Creo que Eugenia te ha visitado -dijo ácido-. Ha sido muy generosa de su parte, pero claro, no se podía esperar otra cosa de ella.
-¿Generosa? ¿Estás loco o es que sos tonto?
Pablo se quedó muy quieto. De sus rasgos emanaba una expresión de disgusto que dejó a Lali helada.
-Te ha ofrecido su apoyo, y vos te has mostrado ofensiva y mal educada. No me ha gustado nada tener que disculparme por tu comportamiento.
-¿Disculparte por mi comportamiento? -repitió
Lali comprendiendo de pronto que había subestimado a la rubia. ¿Acaso era apoyarla ofrecerle dinero para abortar? Era evidente que Eugenia le había contado a Pablo su versión antes que
ella, pero no podía dejar de preguntarse qué le importaba eso a ella
-. Me ofreció un millón de libras a cambio de que abortara.
Pablo se quedó observándola durante diez segundos con enormes ojos llenos de incredulidad.
-Si tenes que mentir al menos trata de inventarte algo más verosímil y menos melodramático. Eugenia nunca caería tan bajo.
Lali se quedó mirándolo en amargo silencio, atónita ante la seguridad que él mostraba.
-Realmente te la mereces -dijo en un duro tono-. Y si es tan especial, ¿por qué has estado conmigo?
Pablo se quedó helado.
-No voy a discutir sobre Eugenia con vos, Lali.
-¡Es una lástima que a mí no me tengas el mismo respeto que a ella! -soltó Lali tan ciega por la ira que apenas era capaz de pronunciar palabra. Un ligero rubor subió a las mejillas de Pablo, tensas.
-Lo mínimo que le debía a Eugenia era una explicación sincera.
-¡Pero a mí ni siquiera pudiste mencionarme su existencia! ¡Deberías de haberte dado cuenta de que el día del funeral de tu padre yo ni siquiera tenía idea de quién era! -lo condenó Lali apasionadamente -. Creí sencillamente que era una pariente...
-Es pariente lejana -concedió Pablo.
-¡Qué bien! ¡No es de extrañar que no me la presentaras! ¡Qué relación tan enrevesada la suya! ¡Si ella hubiera sido una persona más amable hasta podría haberme compadecido de ella por estar tan desesperada por cazarte!
Pablo posó una mirada brillante sobre LAli, una mirada que parecía echar fuego.
-No voy a seguir escuchando cómo la injurias. No sabes de qué estás hablando.
-Y si fuera por vos nunca lo sabría, ¿no es eso? -rió Lali desgarradamente-. Pero ahora ya no importa. Confié en vos. Pensé que eras un hombre libre. Nunca me hubiera relacionado con vos de haber sabido que ella existía.
-Eugenia y yo no somos amantes -declaró Pablo serio- En realidad nunca había hablado de matrimonio con ella hasta anoche. No obstante nuestras familias siempre pensaron que nos casaríamos.
-¿Y por qué diablos no te casaste con ella cuando te lo dijo tu padre?
-Me irritaba la presión que él ejercía sobre mí, pero debo señalar que Eugenia nunca trató de presionarme.
-Y aquella noche que pasamos juntos... ¿sabías ya entonces que cumplirías ese deseo familiar y te casarías con ella?
-En el fondo siempre pensé que me casaría con Eugenia. Por mucho que te duela es una realidad, es cierto y no puedo cambiarlo -aseguró Pablo con énfasis.
-Pero no fuiste sincero conmigo. No me lo dijiste ni me diste la oportunidad de elegir, y eso no puedo perdonártelo. Además, ahora que lo sé, encuentro irritante que me pidieras que fuera tu amante cuando ni siquiera estabas casado con ella -explicó Lali con un gesto de repulsión-. ¿Qué sentido tiene casarse con alguien a quien no se es fiel?
Pablo enlazó ambas manos en un repentino y violento gesto de frustración.
-Las últimas venticuatro horas han sido un verdadero infierno para mí, no estoy de humor para soportar mucho más. Te guste o no aquí la víctima es Eugenia. La he herido en su orgullo y la he fallado, pero de sus labios no ha salido una sola palabra de reproche.
-Sí, es una mujer muy inteligente, mucho más que yo.
-Cristos... ¿Cómo podes ser tan rencorosa? ¡Es con vos con quien me voy a casar!
Lali se inclinó para recoger su bolso con manos temblorosas y luego se enderezó y lo miró con ojos vacíos de toda emoción.
-No me casaría con vos ni muerta, Pablo.
-¡Juro que te estrangularé antes de llevarte al altar! -replicó Pablo mirándola de reojo con una expresión negra.
-Hablo en serio -contestó Lali tranquila, atisbando un primer brillo de perplejidad en los ojos de Pablo, que comenzaba a asimilar la
información -. Ayer tenía pánico y fui lo suficientemente estúpida como para aceptar tu oferta de matrimonio. Pero tu lealtad está con
Eugenia, no donde debería de estar, y no pienso formar parte de ningún sucio triángulo...
CAPITULO 36
-¡No seas irracional! -la condenó Pablo.
-No, soy muy sensata.
-Pero estás embarazada de mi...
-Y ésa es la única razón por la que me pediste que me casara con vos... No es suficiente -añadió Lali pasando por delante de él y caminando hacia el hall.
-Hay algo más entre vos y yo, pethi mou -gritó Pablo.
-Puedo arreglármelas sin el sexo -contestó Lali.
-¡Vuelve aquí! ¡Esto es ridículo!
Lali se volvió para mirarlo con el rostro pálido como el mármol.
-No... lo que es ridículo es que hayamos estado juntos.
-Lali...
-Por favor, dame tiempo -insistió ella-. No me llames por teléfono, no te acerques a mí. Quizá, cuando todo esto haya pasado, podamos hablar sobre el niño... ahora mismo no.
Lali continuó con su vida normal durante la semana siguiente de un modo automático. Anhelaba y odiaba a Pablo al mismo tiempo, y se
sentía por completo apartada del mundo. Él la llamó a diario, pero Lali llegó incluso a colgar el teléfono sin ni siquiera responder. No confiaba en sí misma, se sentía vulnerable.
Saber de la existencia de Eugenia la llenaba de celos, de mortificación y de culpa, pero comprender que Pablo confiaba en ella infinitamente más la destrozaba. ¿Acaso Pablo ignoraba sus propios sentimientos? Había rechazado a Eugenia en una ocasión. ¿No sería irónico que descubriera cuánto la valoraba justo cuando tenía que renunciar a ella? Ella nunca hubiera podido ser para Pablo más que una segunda y pobre alternativa, y sin el embarazo él nunca le hubiera ofrecido nada más que una aventura.
Aquel fin de semana el sobrino de Alejo Barry, Ahustin Barry, la llamó para contarle que su tío tenía un constipado y no iría a la librería. El domingo Lali fue a ver a Cande para explicarle que no
volvería a trabajar al edificio.
-Haces bien en no volver, Lali. Algunas chicas están muertas de envidia.
-Pues si supieran cómo estoy no lo estarían. Todo ha terminado, Cande. En realidad nunca comenzó.
-Pues él está que arde, lo está poniendo todo patas arriba. Los ejecutivos de la última planta dicen que está verdaderamente de mal humor...
-No quiero oír hablar de él, Cande, en serio.
Al llegar a casa le esperaba una sorpresa. El sobrino de su jefe,de unos 40 años, estaba sentado en la oficina de la trastienda revisando las cuentas. Y, lo que era aún peor, le confesó que en realidad lo que quería era verla a ella.
Agustin Barry le informó a LAli de que su tío se había retirado y de que él personalmente se haría cargo del negocio. Era lo último que le faltaba.
-Pero si usted ya tiene un trabajo... -musitó LAli
-Voy a acogerme al retiro anticipado. Pretendo invertir bastante dinero en remodelar todo esto, así que... siento tener que comunicártelo, pero no voy a seguir necesitando tus servicios.
-¿Cómo dice? -inquirió LAli casi en un susurro.
-Que no necesito a ninguna dependienta a jornada completa.
-¿Pero sabe usted que su tío acordó venderme el negocio? -preguntó de nuevo ella.
-Mi abogado me ha asegurado que si no hay testigos ni nada escrito es casi imposible que pruebes que eso es cierto.
-Pero...
-Mi tío debería de habértelo dicho hace semanas, no puedes culparme a mí de que a él le diera miedo contarte que había un cambio de planes. Es natural que la familia prefiera que el negocio quede en casa. Por supuesto te pagaremos todo lo que te debemos. Te estoy avisando con un mes de antelación... ¡Ah!, y... también esperamos que dejes la casa de arriba. Nunca hicisteis contrato de alquiler, y yo la necesito para otros fines.
-Me iré mucho antes -contestó Lali alzando la cabeza, tensa y temblando.
Tras aquella conversación Agustin se marchó. Eran sólo las seis. LAli se dejó caer sobre un escalón, al pie de las escaleras. Tras cinco años sin apenas vacaciones y un salario ínfimo ése era el trato que recibía. Había demostrado ser una estúpida concibiendo aquellos sueños. Era el momento de hacer nuevos planes. Comenzó a subir las escaleras y justo entonces llamaron a la
puerta. Lali se volvió y vio Peter Bedoya por el escaparate. No podía creerlo.
-¡Vamos, LAli... ábrete, Sésamo!
-¿Cómo has sabido dónde vivía? -preguntó ella al abrir.
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NOOO me voy unos dias y vuelvo y me encuentro con que quiero matar muy muuuuyy lentamente a Pablo no puede ser tan terco este chico... cuantas veces va a cometer el mismo error...
ResponderEliminarY Eugenia una bich, una mosquita muerta que siempre termina bien parada...
Lali deberia darle una buena leccion a Pablo...
Espero q estes bien y nos leamos pronto!!!
PD: Ya estoy registrada en artelenovelas como D@yo!! asiq nos leemos tambien por ahi!!!