miércoles, 12 de marzo de 2014
Capítulo 29 y 30 : "En el lugar equivocado"
CAPITULO 29:
-Dijiste que me llevabas a casa...
-Pensé que estarías más cómoda en mi departamento.
-Me llamaste escurridiza, no sé cómo te atreviste.
El silencio se hizo tenso de pronto. Lali no quería ni pensar en lo que, impulsivamente, le había dicho en la limusina. Y definitivamente no quería hablar de ello. ¿Qué esperaba de Pablo? En aquellas
circunstancias compartir un problema no significaba en absoluto solucionarlo.
Pablo vivía en el ático. Un mayordomo griego les abrió la puerta. Los muebles eran elegantes y había una importante colección de obras de arte.Lali se fijó en un óleo. Se parecía a una pintura de
Picasso que había visto en una ocasión en un libro. Apartó la mirada comprendiendo que podía ser el original y dijo:
-Quiero cambiarme.
Pablo le enseñó una lujosa habitación de invitados. Lali se quitó la ropa y los zapatos. Se aseó en el baño y notó que le temblaban las manos. Luego sacó la ropa que Vico había recogido en su
casillero y se la puso, dejando la otra en el suelo. Nunca volvería al edificio Martinez International a trabajar. Bajo ningún concepto. Pero tenía que haber muchos otros trabajos nocturnos que pudiera hacer. Aunque quizá no todos estuvieran disponibles para una mujer embarazada.
Lali caminó de vuelta por el pasillo buscando a Pablo. Fue entonces cuando vio una foto grande enmarcada. Estaban Pablo, otro hombre mayor muy parecido a él al que creyó su padre, y Eugenia. La rubia había estampado su firma en una esquina. Lali respiró hondo y buscó el salón. Y comenzó a hablar antes de que Pablo se diera la
vuelta y la mirara.
-No pensaba decírtelo, ha sido una estupidez. Voy a hacerme el test del embarazo mañana.
-¿Tenes ya una cita con tu ginecólogo?
-No.
-Yo te conseguiré una...
-No es necesario -replicó Lali tensa.
-Yo creo que sí -la contradijo él con calma-. El examen de un médico siempre es mucho más fiable.
-Pero...
-Yo estoy tan involucrado en esto como vos -insistió Pablo
No, no lo estaba.Lali podía sentir la distancia que lo separaba de él. El decía lo correcto, hacía exactamente todo lo que se suponía que debía de hacer una persona decente, la apoyaba, pero naturalmente no dejaba de rogar en su interior para que fuera una falsa alarma.
-Aquí hace mucho calor. ¿Puedo salir al balcón? Me vendría bien un poco de aire fresco.
-Hace frío esta noche.
-¡Pues entonces cierra en cuanto haya salido!
Pablo pulsó un botón del mando a distancia. Las puertas de cristal del balcón se deslizaron. Lali salió. Se agarró a la barandilla con fuerza. Sólo veía los ojos verdes de Pablo, aquellos bellos ojos
claros la perseguían en sueños. Lo escuchó detrás de ella.
-¡Entrá, por el amor de Dios! ¡Estás helado! - exclamó ella sin volver la cabeza.
-No, no lo...
-Escucha, me asfixié en la casa de Grecia cuando apagaste el aire acondicionado en mitad de la noche. No encajamos ni siquiera en esos detalles - explicó Lali tragando fuerte.
-Lali...
Pablo dejó escapar el aire contenido y la abrazó por la espalda obligándola a apoyarse contra su cuerpo masculino. Cada fibra de Lali ardía en deseos de sentir aquel contacto, pero apretó los dientes y se puso rígida, negándose a rendirse a su debilidad.
Lo amaba, lo cierto era que lo amaba. Era estúpido esperar que todos aquellos sentimientos y emociones desaparecieran por arte de magia. Y Pablo no estaba enamorado de ella. Pablo, como
mucho, había deseado una aventura, y en aquel momento ni siquiera eso. Todo lo había echado a perder al no marcharse a casa a media noche como Cenicienta.
-Estás helada -dijo Pablo dejando que sus dedos recorrieran los brazos de Lali a todo lo largo-. Veni dentro.
-Sólo quiero irme a casa.
-Esta noche no, no deberías de estar sola.
-No seas tonto, siempre he estado sola -vaciló ella-. Esta vez sí que te he sorprendido, ¿verdad?
-¿Qué queres decir?
-Lo que te dije en la playa la otra noche: nunca esperas que te ocurra a ti.
-No es así exactamente como yo describiría esta situación -contestó Pablo perdiendo la paciencia y estrechándola con fuerza entre sus brazos para hacerla entrar-. Tenes que comer algo.
-No tengo hambre -contestó ella soltándose y sentándose sobre el sofá.
Pablo pulsó el mando y cerró las puertas del balcón. Luego la observó con ojos insondables.
-No tiene remedio, ha ocurrido, yineka mou - murmuró él.
-Pero vos no creías que te iba a ocurrir a vos.
-Tengo que admitir que estoy tan acostumbrado a tratar con mujeres que se protegen del embarazo y que no había tenido en cuenta realmente el riesgo que estábamos corriendo.
-¿Por qué sigues hablando de los dos? Me dejas helada. Después de todo vos y yo no tenemos ningún tipo de relación.
-Aún estás enfadada conmigo -Lali se ruborizó al encontrarse con su mirada. Sentía una especie de rabia interior que luchaba desesperada por salir, y él lo había comprendido antes que ella-. Vení aquí - insistió Pablo con el tono de voz de un adulto que
hablara con un niño difícil.
Lali sintió que las lágrimas se agolpaban en sus ojos y trató de reponerse.
-Es muy tarde, si voy a quedarme aquí será mejor que me vaya a la cama... porque vos no pretenderás nada ahora, ¿verdad?
-No sin el látigo y la silla -concedió Pablo.
Lali se alejó un par de pasos, pero en realidad no sentía deseos de alejarse de él.
-Pensé que a estas alturas estarías dándote de golpes contra las paredes y jurando -confesó ella sin volverse.
-Bueno, entre el colegio y las escuelas de negocios he aprendido a controlar mis impulsos.
-Pues a mí no me gusta verte actuar así. Me molesta. ¡No he visto ni una sola reacción emocional tuya desde que te lo he dicho!
Sin embargo, mientras lo decía, Lali se daba cuenta de que era una exigencia estúpida. ¿Cómo podía Pablo mostrar su verdadera reacción? ¿Acaso deseaba realmente ver la ira tras aquella máscara
de frialdad? Sí, eso era. Cualquier cosa con tal de tener una excusa para odiarlo. Todo hubiera sido mucho más soportable entonces.
Pablo apretó su mano, cerrada en un puño, y la obligó a volverse hacia él. Lali dejó caer la cabeza y luchó por controlar sus emociones. Pero Pablo levantó su rostro y sus miradas se encontraron.
-Tenes pánico -dijo él tras un gemido que escapó de su garganta-. ¿Por qué? No estás sola en esto, confía en mí.
CAPITULO 30:
-¿Cómo puedo confiar en un tipo que me ha pedido que sea su amante? -exigió saber ella con fiereza.
-¿Y qué tiene eso que ver?
-¡Todo! Cuando me dijiste eso estabas pensando en vos mismo, no en mí. ¿De verdad crees que soy tan estúpida, Pablo? ¿Cómo voy a confiar en vos? Si estoy embarazada la solución que me vas a proponer es terminar discretamente con el niño... ¡exactamente lo mismo que planeó mi adorable padre para mí!
Pablo se quedó helado. Lali rompió a llorar y sus ojos se nublaron, girándose a otro lado. Pero él volvió a tomarla en sus brazos. Lali trató desesperadamente de soltarse, pero él era mucho más fuerte.
Por fin LAli cedió, sintiéndose débil. Se dejó caer sobre su pecho y escuchó los latidos de su corazón. Su fragancia le resultaba familiar. Cerró los ojos con fuerza y deseó que el mundo se detuviera.
-Te prometo que no voy a sugerirte esa solución - respiró Pablo con espeso acento griego.
-Es sólo que no quiero sentir esa presión... no es justo -musitó ella temblorosa, sintiendo que el nudo de su estómago se iba desatando.
-Tu madre sí que soportó bien esa presión...
-Sólo porque le asustaba terriblemente lo que hubiera podido ocurrirle de haberlo hecho -rió Lali-. Ni siquiera se daba cuenta de que mi padre no quería que yo naciera. Él le dijo que no iba a poder soportar verla como a una madre soltera, y ella lo creyó.
-Nunca terminaste de contarme la historia.
-No tuvo un final feliz.
-¿Y bien?
Lali levantó la cabeza y lo miró. Luego contestó:
-Mi madre fue su amante durante dieciséis años...- Pablo silbó-. Así que no diste en el clavo precisamente cuando me hiciste esa oferta - señaló Lali con una leve sonrisa -. Aunque al menos vos no estás casado con otra... -Pablo estaba perfectamente inmóvil, con los párpados entrecerrados-. Bueno, no era eso lo que yo hubiera deseado oír, pero supongo que fuiste sincero, cosa que él nunca
fue...
Pablo se puso tenso y apretó el abrazo. Lali se sintió de nuevo completa. Y comprendió que el lazo que la unía a Pablo era más fuerte de lo que pensaba.
-Tenes razón - murmuró él-. Cuando te pedí que fueras mi amante no estaba pensando en vos. Sólo quería que volvieras a mi cama, ésa era la razón.
-Bueno, pues no quiero ser tu amante -susurró ella temblorosa, hambrienta del roce de su piel-. Pero sí que quiero estar con vos esta noche...
Pablo no fue capaz de ocultar su sorpresa. Atónita ante su propio atrevimiento, Lali se ruborizó sin saber muy bien de dónde salía aquella confesión.
-No te merezco, Lali -aseguró Pablo tomándola en brazos.
Lali enterró el rostro en su hombro y se vanaglorió de su fuerza física. En aquel instante lo único que deseaba era estar con él. Pablo la dejó sobre un diván en un dormitorio escasamente
alumbrado y le quitó las botas. Luego se enderezó con gracia y comenzó a desvestirse. Lali, observándolo, ardía en deseos de estar con él. Se quitó la blusa y lo escuchó decir:
-Espera, eso quiero hacerlo yo.
Lali sintió que se le secaba la boca viéndolo acercarse desnudo, con su sexo completamente excitado. Pablo le desabrochó el corpiño. Los ojos verdes de él ardieron de tentación ante aquella
carne rosada. Pero de pronto Pablo gimió:
-¡Cristos... no debería de estar haciendo esto!
Lali frunció el ceño. Tras aquel ataque de rabia Pablo levantó la mirada y contempló sus labios abiertos y la expresión confusa de sus ojos .
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Esta loco ,si eso es lo k quería.Con razón Lali se queda sorprendida.
ResponderEliminarGracias x publicar tempranito.
Holaaa percha!!! como estas? yo estoy feliz puede entrar al foro!! jjaja :D
ResponderEliminarBueno esta demás decirte que hace rato que lei, pero ahora paso a comentar
como es costumbre a min antes de ir a la facu jajajaj!
coincido con chari este pablo ahora resulta que es bipolar??? jajjaja lo que me faltaba! jaja
si pero no? jajaj yo me quede igual que lali super sorprendida espero que no me salga con
alguna sorpresa NO grata que viniendo de tus noves que me tienen super entrenada
no me extrañaria jajajja
( naa sabe que aunque me hacen enojar a veces me encantan :D soy tu fans..... lo sabes! :D jaja)
Bueno percha ya sabes que espero más que ansiosa el prox cap! besos ;)
Nooooo porq lo cortaste justo cuando se ponia interesanteeee!!!! Espero leerte prontito!!!!
ResponderEliminarBesos q estes bien....
PD: Estoy trabajando y estudiando a la vez asiq se me complico un poco para leerte... PERO VOLVI...!!!
Nos leemos pronto...