domingo, 23 de marzo de 2014

Capítulo 39 y 40 : "En el lugar equivocado"


Holaaa lesaviso que en foro empeze dos adaptaciones nuevas,besos

CAPITULO 39:

-Vos no crees lo que te dije de Eugenia, ¿verdad? -preguntó LAli a su vez.

-No -confesó Pablo en voz baja-. Podría mentirte con tal de hacer las paces con vos, pero no voy a hacerlo. Naturalmente comprendo que aquel día estuvieras enojada, no sabías nada de Eugenia, y ella... no se dio cuenta. Si ella lo hubiera sabido nunca se habría acercado a vos -Lali apretó los labios. Era evidente que Pablo nunca iba a creer su versión. Conocía a Eugenia de toda la vida, y su
confianza en ella era absoluta. ¿Cómo podía vivir con eso?-. Lali...la noche en que descubriste que estabas embarazada tomé una decisión equivocada. Pensé que no era el momento más adecuado para contarte lo de Eugenia.

-Pero quizá nunca me lo hubieras contado.

-Vos ya tenías encima la suficiente presión. Y, de todos modos, el asunto de Eugenia era algo a lo que me tenía que enfrentar yo solo.

-Te sentías culpable con respecto a ella -respiró Lali tensa.

-¿Y cómo crees que podía sentirme?

-¿La... amas?

-¿Qué tiene que ver el amor con esto?

Aquello silenció a Lali. Era una respuesta que decía mucho, y al mismo tiempo no decía nada. Amara o no a Eugeniase casaría con ella, pues esperaba un hijo. ¿Pero cuánto tiempo permanecería con ella? ¿Tendría Eugenia razón? Y, por otro lado, si se casaban, ¿qué tenía ella que perder? Sería su mujer durante una temporada, y
su hijo sería legítimo. Aquello quizá no fuera importante socialmente, pero sí lo era para Lali después de la experiencia de su padre.

-Lo primero es el niño, después nosotros -declaró Pablo entonces, poniendo punto final a la discusión.

Aquello sonaba a receta para el desastre a oídos de Lali, pero lo que en el fondo le importaba en ese momento era que lo amaba.

-Me gustaría casarme en una iglesia, y vestida de blanco. Así que si estabas pensando en un registro civil, lo siento.



CAPITULO 40:

Seis semanas más tarde Lali entraba en la iglesia para convertirse en la mujer de Pablo. Llevaba un elegante vestido color crema que ella misma había pagado con sus ahorros. Era como un acto de fe en su matrimonio. Sólo había aceptado usar la tarjeta de crédito de Pablo para comprar los complementos.

-Alguien tiene que llevarte al altar -le había dicho Pablo por teléfono, desde Ginebra

-Olvídalo... ¿qué crees que soy? ¿un artículo de consumo? ¡Soy una mujer casi del siglo veintiuno!

-¿Y por qué esa mujer del siglo veintiuno me ha rechazado la penúltima noche antes de nuestra boda?

-Quiero que nuestra noche de bodas sea algo especial. Dijiste que lo comprendías -le recordó Lali

-Bueno, es que cambié de opinión hacia las dos de la madrugada, cuando tuve que tomar una ducha fría.

Lali caminó hacia el altar con aquel recuerdo y con una amplia sonrisa. No veía a los invitados que llenaban la iglesia. Aquél era su día. Y la ceremonia fue muy bonita. Bebió cada palabra que se dijo, cada instante. Pero también se apresuró a pronunciar cada promesa. En el fondo de su mente yacía la imagen de Eugenia poniéndose en pie y suspendiendo la ceremonia en el último momento.
Por desgracia a Lali no se le ocurrió pensar que Pablo invitaría a Eugenia al banquete, de modo que fue un shock cuando la vio aproximarse a las puertas de la iglesia.

-Estoy muy feliz por ustedes dos -comentó Euge-. Lali, espero que no te importe, pero necesito hablar un momento con Pablo.

Aquel nuevo aire de vulnerabilidad que había adquirido de pronto la rubia resultó ser un toque mágico que afectó de inmediato a Pablo.
Eugenia lo arrastró a un lado y Lali se quedó sola, en la escalinata de la iglesia. Y con el correr de los minutos Lali se fue poniendo cada vez más pálida, más tensa. Los invitados lo observaron todo. Lali hubiera deseado morir de humillación. Finalmente el fotógrafo llamó a Pablo.

-¡Señor Martinez, por favor...!

Y sólo entonces Pablo volvió al Iado de Lali.

-¡Lo ha hecho deliberadamente! -comentó LAli impotente una vez que el fotógrafo hubo terminado su trabajo.

-¿Quién? ¿De qué estás hablando?

-¡De Eugenia!

Un silencio espeso reinó entre ellos. ¿Cómo podía ser Pablo tan obtuso cuando se trataba de ella? El respiró hondo.

-Eugenia es una buena amiga, muy buena -soltó Pablo con diplomacia.

-¡Ah, creo que ya lo he entendido!

-Entonces trata de entender esto también: no voy a permitir que nos pongas en un compromiso en público, ni a ella ni a mí. Y ésta es mi última palabra. Procura acostumbrarte antes de que pierda la paciencia.

Y con aquella advertencia Pablo se volvió y comenzó a hablar con su padrino. Lali temblaba de ira. No podía creer que él se hubiera atrevido a hablarle así, que no comprendiera lo inoportuno del ruego de Eugenia.

Pablo se volvió hacia ella poco después. Lali levantó el mentón y dijo:

-No puedes hablarme como acabas de hacerlo, Pablo.

-¡Ah!, ¿no? ¡Tenes mucho que aprender de los hombres griegos! Y no dejaré de señalarte cuándo te equivocas.

En aquel momento Lali pensó que había aprendido lo suficiente. Estaba rabiosa. Pero lo cierto era que no creía estar equivocada. Sin embargo la duda comenzó a corroerla. Subieron a la limusina que los llevaría al Hotel Savoy, donde se celebraría la recepción. La actitud de Eugenia había sido inconveniente más que hiriente. Y
probablemente se debiera más que nada a su inseguridad en su matrimonio y en Pablo.

-Dios, éste no es un momento fácil para mí... - murmuró LAli. Pablo contempló aquella mirada confusa e inquisitiva, aquel cambio de actitud tan desconcertante para él-. No sabía que fuera a haber tantos invitados, apenas conozco a nadie. Y además todos tus amigos y tus parientes esperaban que te casaras con Eugenia.

-Sí, pero...

-Pablo, es perfectamente natural que se pregunten por qué te casas conmigo en lugar de con ella, y además tan de repente... -se ruborizó-. Y si han llegado a la conclusión a la que se suele llegar en estos casos... bueno, la verdad es que es completamente cierto. ¡Estoy embarazada! Es natural que me sienta muy sensible en un día como hoy -Pablo apretó la mano de Lali con firmeza, inesperadamente. Sus ojos dejaron de tener aquella expresión fría y de distancia-. Por eso, quizá, me haya excedido con lo de Eugenia...


1 comentario:

  1. Hola Percha!! acá estoy poniendome al día con tu nove....
    eso si recién esta apareciendo eugenia y ya lo odio un gran Jum para ella! se hace la buenita y la mujer perfecta en frente de pablo!!! jum!
    Ahora tengo que admitirlo muy mal lo de pablo que la dejo a lali sola para ir hablar con Eugenia pero al parecer se esta portando si es que lo hizo para evitar chisme, y de algún modo proteger a lali..., pense que me iba enojar muy pronto con él, jajaja pero dentro de todo se esta comportando pero sigue en la mira eh! jajajaj
    Lo que si pense que cande iba estar con ella acompañándola, asi tal vez se sentiría mejor..
    bueno percha ya sabes espero más que ansiosa el prox. cap ;)

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