domingo, 18 de agosto de 2013

Capítulo 82: "Vos necia, Yo mentiroso"


CAPÍTULO 82:
—¿Cómo que “casi en nada”? ¡¿En qué puede haberse parecido?!... De seguro en la otra hubo flores, un vestido, invitados... Todas esas estupideces que les gustan a las mujeres.
—Sí... Todo eso.
—¿Y entonces?... ¿En qué pudo parecerse a esta?
—Casi en nada.
Pablo la miró con enojo, pero no insistió. Por el contrario, se quitó la camisa y los zapatos, como solía hacer al llegar a casa, y se dirigió hacia el hogar a leños que había a un costado de la estancia, frente a uno de los tres juegos de sillones que conformaba aquel living.
Lali lo observó manipular la leña, asombrada. Nunca había pensado que aquel artefacto sirviera para algo distinto que el adorno... Además, en una habitación adonde se ponía tanto esfuerzo en controlar la temperatura y la humedad, encenderla era una cosa de locos.
—¿Qué va a hacer? –preguntó al fin, cuando ya no pudo contenerse.
—¿Qué parece que voy a hacer?... Voy a hacerte mía allí, justo sobre ese sillón, y quiero ver el fuego arder mientras tanto...
Lali  se estremeció. Sí... Iban a hacer el amor... O al menos, ella lo iba a hacer.
—¿Y la temperatura de los videos? –insistió la muchacha.
—Por unas horas no se van a derretir... Con tanta caminata he chupado un frío horrible, y no sé si es que todavía estoy muy débil, o que... Como sea. Es mi chimenea, es mi casa, y sos mi esposa, así que hago lo que quiero.
Encender el fuego no fue fácil, así que durante unos minutos Pablo permaneció de rodillas, mientras que Lali, de pie en medio de la sala, lo observaba hacer, a la distancia.
—¿Quiere tomar algo? –preguntó, por preguntar.
Pablo por fin se puso de pie, y la enfrentó.
—Quiero hacerte el amor. Con eso me basta...
Y lentamente comenzó a acercarse. El corazón de Lali latía sin respiro, y se sentía de nuevo tan conmocionada como cuando él la había poseído por primera vez. Estaba excitada, y, a la vez, el terror no la dejaba pensar.
Pablo llegó finalmente junto a ella. Estaban tan cerca, que cada uno podía percibir la respiración del otro.
—¿Por qué crees que me casé con vos , Lali?
La joven lo observó adolorida.
—Porque le salí barata... Y porque no debo ser una amante tan mediocre como usted dice...
Pablo sonrió brevemente. Pero en sus labios, aquella pareció más una mueca.
—Lo que no termino de entender –comenzó a decir—, es que obtenes vos de esta boda... ¿Por qué quisiste casarte conmigo, Lali?
—Por la misma razón por la cual me acosté con usted, en primer término.
Y entonces Pablo se alejó, obviamente lastimado. Caminó unos pasos, y todavía de espaldas a ella, comenzó a hablar.
---Sos una mujer necia, Lali... Me gustaría saber que hay en tu cabeza, pero me es imposible... Sos una de las personas más inteligentes que conozco, y sin embargo,actúas con estupidez...
Se dio vuelta para enfrentarla, y continuó.
—¿Acaso no te das cuenta que, firmando ese papel, me has autorizado a hacer de vos lo que se me dé la gana? ¿A cogerte una y mil veces, hasta que me canse, para luego echarte a la calle sin más, simplemente porque me he aburrido?... ¿No  te das cuenta que este estúpido papel anula íntegramente esa libreta roja que tanto querías? –le gritó, señalando ambos documentos, ahora olvidados junto al piso de la chimenea.
Lali lo miró con desdén, y lo enfrentó.
—¿Por qué cree usted que quise casarme?
—Por lo que dijiste. Por la misma razón por la que te acostaste conmigo en primer término. ¡Por agradecimiento!... Por haber salvado tu vida la primera vez, y por haber protegido el honor de ese esposo que tanto amas, ahora.
Al escucharlo, la muchacha estalló.
—¡No seas idiota!... Ya le he dicho una y mil veces que no soy una puta. No vendo mi cuerpo por nada. ¡Ni siquiera por agradecimiento!
—¡¿Y entonces?!... ¡¿Por qué quisiste casarte conmigo?!
—No quise hacerlo. Usted es la última persona que hubiera elegido para estar a mi lado... Pero tuve que hacerlo.
—¡¿Por qué?! –insistió él, embravecido.
Y ella, con lágrimas en los ojos, le respondió.
—Porque me di cuenta que una y otra vez iba a volver a su cama, cada vez que me lo pidiera. Porque entendí que, no importara cuanto tuviera que perder, siempre iba a estar a su lado para cuidarlo, aunque en eso se me fuera la vida... Y porque cuando usted lo dijo, supe que, de todos los hombres del mundo, sólo con usted valía la pena tener un hijo... Poco me importa esa libreta roja, señor Martinez...,porque esa estúpida libreta se anula con un simple documento... Pero la blanca... No... Mal que le pese, ahora usted y yo estamos unidos para siempre... ¡Y eso nadie lo va a poder cambiar!
—¡¿Y para qué mierda queres estar unida conmigo para siempre, mujer necia?! –le preguntó, mientras la asía fuertemente.


3 comentarios:

  1. NOOOOOOO NO PUDISTE DEJARLO AHI!!!! No despues de q Lali le hay hecho semejante declaracion a Pablo!!!! Y el quiere q se lo diga bien claro parece y q celoso q es... me encanta cuando suena tan propietario con Lali... me parece q nunca va a llegar el esperado, por parte de Lali, cansancio de Pablo con ella!!!! Son taaaaan necios los dos!!!
    Quiero mas noveeeeeeeeeeeeee!!! Me alegra mucho q ya estes mucho mejor!!! Besos y q sigas mejorandote!!!! :D

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  2. porfa nunca termines esta novela .. soy adicta y reviso la pagina como tres veces al dia para ver si ya subiste un cap .. amo la nove<3<3<3

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  3. K pesadito k se pone Pablo,quiere k le diga claramente k lo ama,mas k a Gastón

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