domingo, 4 de agosto de 2013

Capítulo 72: "Vos necia, Yo mentiroso"



CAPITULO 72 :
—Aquí tenes tu cheque, Lali... Todo el mundo se quedó encantado con tu artículo acerca de la maternidad... Yo misma te confieso que me puse a llorar en la parte en que hablas sobre el miedo. ¡También me siento aterrada!... Pero justo cuando estaba a moco tendido, llega mi jefe, y... ¡te imaginarás!... En la oficina, las mujeres no nos podemos dar el lujo de ser sentimentales.
—Ni en la oficina, ni en la vida... Los sentimientos son una mochila que tenemos que cargar, junto con nuestros pechos, y nuestros ovarios.
—¡Pero qué placer da a veces el tenerlos!
Las dos mujeres se miraron con complicidad.
—“Today and Tomorrow” quiere levantar tu nota. ¿Podrías traducirla? Pagan bien.
—¿Tanto les interesó?
—La parte en que entrevistas prostitutas es fabulosa. Uno no está acostumbrado a pensar que ellas como madres.
—¡Casi me llevan presa por hacer esa nota! Te puedo asegurar que “hacer la calle” no es nada fácil...
—¿Qué tal el departamento nuevo?
—Mejor que el anterior... De todas formas, pronto espero salir de algunas deudas que tengo, y rentar algo más luminoso.
—Si te apuras con la traducción del artículo, tu próximo cheque será en dólares... Y luego de eso, ¿quién te dice?... Nora Agüero ya está trabajando en Miami. Primero le publicaron dos artículos y, al tercero, la vinieron a buscar.
—Me encantaría irme... Aquí estoy demasiado sola.
—¿Te sigues viendo con la gente de “RLP”?
—¡No!... Ni quiero...
—¿Es por Pablo ,no?... Sí... A todas nos cuesta olvidarlo.
—¡¿Vos también?!
—¡Los mejores quince minutos de mi vida! –respondió la muchacha, para luego suspirar ruidosamente, desde atrás de su vientre inmenso.
Sí... A Lali le fascinaba cada vez más la idea de irse muy lejos. Y cuanto antes.
Tiempo después…
Sonó el timbre de la puerta de calle, y Lali, acarreando una pesada maleta, se apuró a responder.
—Suba, por favor... Ya estoy lista.
Miró su reloj. El taxista se había adelantado. Todavía faltaba media hora para las seis de la tarde. ¡Mejor! Nunca era demasiado temprano para llegar al aeropuerto. Acomodó las dos maletas cerca de la entrada. ¿Estaría llevando suficiente abrigo? Buenos Aires ardía bajo el sol inclemente de noviembre, pero en el hemisferio norte era invierno.
Volvió a sonar el timbre, pero esta vez el de la puerta del departamento.
—Adelante, por favor... Sólo son dos... –Y recién entonces Lali levantó su mirada—¡Vos!... ¡¿Qué haces vos acá?!
Sí, a pesar de todos sus esfuerzos, su pasado estaba otra vez allí, frente a ella, para hacerla tambalear.
—¿Te vas de viaje, Lali?
—Me invitaron a una fiesta de la editorial, en Miami.
—¿La editorial?
—La de la revista “Today and Tomorrow”... Estoy trabajando para la versión
latinoamericana, y, con un poco de suerte, podrían contratarme para la de allá...
—Todos sabíamos que te iba a ser muy fácil posicionarte... Lo increíble es que lo hayas logrado en menos de un mes.
—¿Cómo me encontraste, Agustin?
—No fue nada barato... Pero eras mi último recurso. Estoy desesperado.
—No entiendo.
—Pablo...
La muchacha lo interrumpió con decisión.
—¡Espera!... Si vas a hablarme de él, mejor olvídalo. Martínez es un vicio en el que no pienso volver a recaer.
—Pero tenes que ayudarnos. Él no se da cuenta del peligro que corre, y...
—No me interesa, Agus. Gracias.
—Lo entiendo... Disculpa...
Aquel hombre hermoso la miró apesadumbrado, y se dio media vuelta, dispuesto a salir. Pero la voz de su anfitriona lo obligó a detenerse.
—¿Qué clase de peligro?
—Anteayer entraron a la redacción en un golpe comando. Eran diez tipos encapuchados, que, en cuestión de segundos, mataron a un guardia, y destrozaron el último piso.
—La oficina de Pablol...
—Sí... Le prendieron fuego a eso, y al archivo.
—Pero los diarios no dijeron nada.
—Ni tampoco del allanamiento judicial al canal. Entraron con una orden falsa, y lo revisaron todo... ¡No vale la pena, Lali!... Nada de esto vale la pena... Desde que trabajo con Pablo, él siempre supo esperar el momento correcto para una noticia. ¡Y conocía sus límites!... Nunca publicaba nada que pudiera ponerlo a él, o al negocio, en verdadero peligro... Jamás se enfrentó a todo un gobierno, y de una forma tan sistemática, como lo ha hecho con este... ¡Y ya hay demasiada gente nerviosa!...
Pablo está loco... Desde que te has ido parece otra persona. Es como si, de repente, necesitara demostrarle algo a alguien... El otro día lo enfrenté. Le pregunté si creía que valía la pena arriesgar la vida por tan poco, y él, mirándome a los ojos de esa forma que mete miedo, me respondió: “¿Qué sentido tiene vivir, cuando se calla por miedo?”... Todavía se me pone la piel de gallina al recordarlo.
Lali se estremeció... ¿No eran aquellas sus propias palabras, en esa discusión que habían tenido acerca de Vasquez, muchos meses atrás?
—El otro día me agarraron a mí –continuó Agus—. ¡Mira!
Y diciendo esto se arremangó. Su brazo tenía decenas de quemaduras de cigarrillo.
Lali sintió que las piernas no la sostenían.
—¡Dios mío!
—Y en el pecho es peor... Me atraparon entre dos autos a la salida del barrio privado en el que vivo, y me llevaron a un descampado... Por fortuna me vio alguno de la vigilancia, que iba a iniciar su turno, de lo contrario... No sé... Todo es una locura.
—Pero, ¿qué es lo que quieren?
—Un video... Un puto video que incrimina al presidente... ¿Para qué mierda queremos implicarlo en algo?... Aún cuando hubiera violado a su mamá y a todos sus hijos, en dos años, pasado el escándalo, de nuevo se postularía como si nada. En este país no hay memoria, y hasta los más muertos resucitan... ¿Para qué tener este ataque de dignidad, entonces?
—¿Dónde está lo que buscan?
—En casa de Pablo, supongo... Lo debe tener en la bóveda.
—¿Hay una bóveda?
—Yo la vi una sola vez, y es impresionante. Sólo tiene videos allí, y sin embargo uno podría hacerse inmensamente rico con ella... Lo cierto es que ahora Pablo, luego de la emboscada que le tendieron el lunes...
—¿Te referís al asalto comando?
—No... Antes que eso... Lo emboscaron como a mí, pero él logró escapar... Lo cierto es que se ha atrincherado en la Avenida Libertador... El presidente se niega a concurrir al último programa, pero, en un “gesto de buena voluntad”, le ha mandado un pequeño ejército para custodiarlo, y de paso, seguir sus movimientos...
—¿Por qué has venido hasta aquí, Agus?
—Sólo vos podrías hablar con él, y convencerlo... Sos la única persona a quien escucha. Sólo en vos confía.
—No... Pablo sólo confía en si mismo, y únicamente escucha su voz... No puedo ayudarte, Agus. No puedo luchar contra su orgullo... Y además..., como ves, ya me voy.
—Lástima... Pero, bueno... Al menos lo intenté.
Decepcionado, se dio media vuelta, dispuesto a salir de allí.
—Espera, Agus... Quiero que entiendas... Pablo es como una adicción para mí. Me hace muy mal... No puedo dormir en las noches pensando en... No puedo dormir...Soy muy infeliz. Y lo único que puedo hacer para borrarlo de mi corazón, es alejarme... Cuando volvió de Washington, fui a su casa para exigirle explicaciones, y acabé teniendo sexo con él, sin haber logrado ninguna respuesta... Estoy tan enamorada, que me maneja a su antojo... Aunque lo intentara, no podría serte útil... Mal que me pese, en la vida de Pablo decide sólo su vanidad...

La muchacha rompió en llanto, y el pobre Agus, a quien le era muy difícil manejar incluso sus propios sentimientos, la observó incómodo. Sí... Mal que le pesara a todos, ya nadie podía defender a Pablo de su peor enemigo…Él mismo.

2 comentarios:

  1. Hola.... Q capitulo Agus un genio q fue a buscar a Lali para ayudar a Pablo... Y Pablo esta tan necio en su postura xq siente q ya perdio todo... creo q lo q lo incentivaba era Lali y lo q la perdio ( eso cree el) no le importa nada!!!! Y Lali por dios tiene q ir a verlo no se puede ir asi como asi........
    Quiero massssss noveeeeee!!!!!
    Espero q subas pronto... besos q estes bien!!!

    ResponderEliminar
  2. Agus un capo .Ahora con lo k le dijo Lali ,deberia ir a contarle a Pablo. k loco ,se esta arriesgando a k lo maten y no se arriesga a buscarla y convencerla d k la ama.

    ResponderEliminar