CAPITULO 73:
—Yo siempre prefiero llegar temprano, porque, ¿vio?, en la calle están todos locos...
El otro día perdí una avión... Bueno, yo no lo perdí. Lo perdió el pasajero... ¡Pero no fue mi culpa! Fue un choque, ahí a la entrada de la Riccieri... ¿vio donde está el cartel? ¡Como dos horas estuvimos parados!... Y después el tipo no me quería pagar. Decía que había perdido el vuelo por mi culpa... ¡Cómo si yo los hubiera hecho chocar!... Hoy en día, y con tanto quilombo por ahí, no se puede salir con dos horas, como anteriormente... Hay que llegar ahí, a Ezeiza, al estacionamiento del aeropuerto, “al menos” con dos horas. ¡Yo no soy Meteoro, ni esto es el “Mac 5”!, ¿no le parece?
El tipo miró por el espejo retrovisor, y luego continuó.
—¡No!... ¡Qué va a saber!... Usted es muy pichona... Usted debe haber mirado los “Transformer” esos, como mi pibe... Ahora está por salir la película... ¿Vio? De todo hacen películas... Por eso yo siempre digo: “al aeropuerto, al menos cuatro horas”, porque uno nunca sabe, ¿vio?
—¿Y si fueran tres?...
El hombre volvió a echar una mirada a su pasajera, que hablaba por primera vez desde que había subido.
—¿Cómo?
—Olvidé saludar a alguien que vive aquí a tres calles, y pensé que... quizás si subo a su departamento, y vuelvo en menos de una hora... Yo le pagaría la espera.
—¿Y por qué mejor no se ahorra todo el viaje, y se queda en su casa? ¿No escuchó lo que le dije del quilombo? La calle es un puterío... La autopista es un puterío... ¡El aeropuerto es un puterío!... Si quiere asegurarse de tomar ese avión...
—Asumo el riesgo... Sería sólo una hora...
—¿Y cómo estaciono en la Avenida del Libertador, en medio del quilombo?... ¿Se
piensa que soy uno de los “Transformers” esos, que doblo el auto, y me lo meto en
el culo?
—Es ese edificio de la esquina... Doble en la primera cochera que vea, ni bien cruza. Hay un estacionamiento de cortesía, y allí podrá aguardarme.
—¿Allí dónde está el patrullero de la policía, justo quiere que me meta?
—¡Por favor!
—Mire... Lo hago sólo porque tiene una cara que da lástima... ¡Pero no me deje colgado, porque vendo sus maletas!
—No se preocupe.
Mal consejo. Bastó que el buen taxista intentara ingresar, para que un policía lo detuviera de mal modo.
—¿Adónde van?
—Al estacionamiento de cortesía, que está en el primer subsuelo.
—No se puede... Sigan la marcha...
El chofer miró a su pasajera con un gesto triunfante.
—¿Vio, señorita?... No es de Dios...
—Sí que lo es... ¡Deténgase!... Métase en el estacionamiento del centro comercial, y venga a buscarme exactamente a las ocho. Yo lo voy a estar aguardando en la esquina. Voy al piso veintidós de este edificio... Pero, igual, yo lo voy a estar esperando afuera...
—Más le vale, señorita. Mire que si no, de verdad vendo sus maletas...
Sí... Una hora. En sólo una hora no iba a poder equivocarse demasiado... Pablo no la iba a poder envolver con aquel cuerpo que la hacía temblar... No iba a poder encender de nuevo sus ansias, (¿cuándo se habían apagado?), porque sólo era una hora...
—Identifíquese...
—La señorita viene a verme a mí...
Más allá del policía, Pedro, el portero de la tarde, miraba a Lali , sonriente.
De inmediato la arrastró hacia la oficina de vigilancia.
—Gracias, Pedro. ¿Qué es toda esta locura?
—¡Y ahora está tranquilo!... Aquí todos estamos aterrados... ¿Se enteró lo que pasó en la editorial?... ¡Mire si ponen una bomba también en el edificio!... No..., si el juez del cuarto piso hizo lo posible porque el señor Martinez no se quedara. ¡Quería echarlo de su propio departamento, y citaba un montón de leyes y decretos!... Pero entonces Martínez le mostró algo..., uno de esos videos que él tiene, de seguro, y el tipo metió violín en bolsa, y se fue al “country”... No... Si ahí, en su casa, él debe tener algo sucio de todos... Y aunque yo jamás hice nada, con él me cuido, porque uno nunca sabe...
—Avísele que estoy aquí, por favor... Tengo muy poco tiempo.
—Imposible, señorita... Me prohibió terminantemente que lo moleste y, para asegurarse, desconectó el timbre... Hace dos días que está encerrado... Podría haberse muerto, y nosotros acá, esperando...
Lali agachó la cabeza. Sí, quizás el chofer del taxi tenía razón... Quizás era de Dios...
—Claro que usted podría subir por la entrada principal, porque es la única, que yo sepa, que sabe el código para que se abra la puerta del ascensor desde adentro.
—Quizás ya lo ha cambiado.
—¡Con probar...!
Sí, con probar no perdía nada......O quizás, todo.
Lo curioso era que, si siempre aquel elevador había sido tan rápido, ahora subiera piso a piso, con tanta lentitud. Piso octavo...
Lali miró su reloj... Tendría que apurarse. Ya eran las siete y diez.
Noveno.
Sí... Porque, fuera como fuera, de ninguna forma iba a perder la oportunidad que tenía en la editorial. Martinez no valía la pena.
Décimo.
...porque era tan estúpido y orgulloso, que... ¡Quería matarlo! Aunque, por lo que decían todos, iba a tener que ponerse en fila para hacerlo.
Undécimo.
¿Dónde había quedado aquello de que todavía había mucho para contar, y que no se podía hacerlo desde la tumba?
Decimosegundo.
¿Justo ahora le tenía que agarrar aquel ataque de profesionalismo?... ¿Justo cuando todo apuntaba a que el presidente iba a perpetuarse en el poder, al menos por otros cuatro años?
Piso Trece.
¿Y si le ocurría algo?... ¿Si esta vez se exponía demasiado?... Porque Pablo era así... ¿O acaso no había arriesgado su propia vida para salvarla?
Catorce.
¿Por qué siempre que comenzaba a odiarlo, algo la obligaba a volver a sus brazos?
Quince.
¡No!... Esta vez no iba a ceder. No pensaba desperdiciar aquella oportunidad caída del cielo. Era su sueño...
Dieciséis.
No. Ese no era su sueño. Su sueño nunca había sido ser periodista, ni aquí, ni en Miami... Su sueño había sido siempre el mismo. Ser feliz al lado de... ¿Por qué, si se suponía que tenía que pensar en Gas, sólo podía imaginarse a Pablo?
Diecisiete.
“Te mentiría si te dijera que no estuve pensando como meterme en tu braga, Berta”
Dieciocho, (¿cuántos malditos pisos faltaban todavía?
“Después de todo tenías razón. No vales ese dinero...¡No eres más que una amante mediocre!”
Diecinueve.
“Hablemos para dormir, Lali… Yo también estoy muy cansado de todo... Aquí ha hecho un frío horrible y quiero refugiarme entre las sábanas... ¿Por qué no vas a acostarte vos también, mientras charlamos?... ¿Queres?”
Veinte.
“¿Estás escapando de mí, o de vos, Lali?”
Veintiuno.
“Te amo, Lali... ¿Me escuchaste? Te amo.”
Piso veintidós.
Ya había llegado.
Lali digitó el último número, y las puertas del elevador se abrieron como por arte de magia. Y entonces lo vio.
De rodillas en el piso, atado, sangrando... Mientras un hombre con un pasamontañas lo sostenía del cabello, hundiendo el caño de su arma en su sien.
Fue un instante.
Lali, todavía en el elevador, observó a aquel verdugo a los ojos. Y bastó eso para que aquel miserable desviara el rumbo de la muerte, y le disparara a ella en el corazón.
Pudo oír el grito desesperado de Pablo, al darse cuenta. Y luego no pudo escuchar más….Sí... Lali ya había llegado a su destino….

Noooooooo!!!! Por dios no podes dejarnos ahi.... Lali por dios llego justo en el momento indicado o en el menos favorable posiblemente!!!
ResponderEliminarQuiero mas noveeee!!! Espero q subas pronto... Besos q estes bien!!!
AAAAAh NOOOOOOO!!!!!!!!.No nos puedes dejar así,eres mala ,malísima.Yo con la incertidumbre del paso lento del maldito ascensor y llega a su destino y bonita estampa k me dejaste.quiero k borres ya mismo esa imagen de mi mente.En el ascensor evocó todos los momentos k vivió con Pablo.Ahora digo yo, como si estaba con tanta vigilancia y el portero tenía orden d no dejar pasar a nadie,como rayos se coló entró el tipo con pasamontañas.Le dirigió el disparo al corazón pero espero k falllara y solo la hiriera en un brazo.Pero me pregunto si la conocía,xk tiró a matar - sería Vico_-con todo su odio. Llego a pensar k también mató a Gastón.Sino xk intentar matarla si a Pablo ya lo tenía golpeado y atado.Peter?,no creo ,no le da el cuero para esquivar a tanta seguridad.Triste k subieras ayer mismo ,xk no se cuando podrás volver a subir, y me dejas con muchísima incertidumbre.Se nota k la compu me esta dejando comentar nuevamente,xk son más largos los comentarios.Jajjaaja.Besos.
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