Holaaa paso rapidisimoo ,me alegra que les guste , les dejo nuevo capi, con un Maxi zarpadito jajaja, besos
CAPÍTULO
3:
En el bar….
—Disculpa la demora, Maxi. Es que por fin he conocido a
mi jefe... ¿Se nos ha
hecho tarde para el cine?
—No importa, Lali... Podemos ir a mi casa, y...
—Sí, podemos ir a tu casa... Pero vamos a quedarnos acá
,dale
—¿Por qué tengo la sensación de que me estás evitando?
—A vos no. Vos me gustas mucho.
Maxi la miró sorprendido. No era común tanta sinceridad
en una mujer.
—¿Y entonces?
—Es tu casa lo que evito.
—No entiendo.
—Ey, es nuestra tercer cita, y creo que hay algo de química
entre los dos.
—Yo creo lo mismo.
—Así que es bueno hablar las cosas de frente.
—Yo creo lo mismo.
—Vos queres que yo vaya a tu departamento para...
—Para que pasemos un buen rato, y...
—Para que tengamos sexo.
—Bueno, si se da...
—¿Qué? –preguntó divertida— ¿Y si no se da? ¡Vamos! El
sexo es parte del
paquete.
—Una parte placentera...
—¡De eso se trata! Para mi tener buena química no necesariamente
significa que...
—¡¿Y cuántos días pretendes hacerme esperar?! –la
interrumpió Maxi con
impaciencia. Pero de inmediato volvió a suavizar el tono—
Me refiero a que..., no
quiero presionarte. Tómate tu tiempo.
—Pues será mucho... No pienso tener sexo fuera del matrimonio.
—¡¿Qué?!
En verdad Maxi estaba escandalizado.
—¿Es una burla? –insistió.
—¡No!... El sexo es algo demasiado importante como para...
—¡¿Estás loca?!... ¿Perteneces a una secta, o algo así?
—Algo así... Es el catolicismo, ¿lo escuchaste nombrar?
—¡No seas ridícula! ¡Hasta los obispos tienen sexo, y
justo a vos, con esas gomas y
ese culo, se te da por la moral!
—No pensé que te iba a molestar tanto.
—¿Cómo que “no pensaste”? ¿Para qué estábamos saliendo,
entonces?
—¿Charlar? ¿Conocerse?... ¿Pasar un buen rato?
—¡Una mierda! Para eso busco un amigo, y no tengo que
pagar la consumición.
—Pero me dijiste que te interesaba una relación seria, y que,
incluso, te veías con
hijos en un futuro cercano.
—¡Una mierda! Son las pelotudeces que uno dice para ganarse
una mujer.
—¿Me mentiste?
—¡Eso se supone que uno haga! ¡Para eso son las citas!...
Y cuando una muchacha
se hace la estrecha como vos, se entiende que es sólo
para darle un poco de
emoción al momento de la cama. No porque ella sea una
fanática religiosa, o...
—¿Pero... no la pasábamos bien juntos? ¿No te gustó?
—¡¿Qué?! ¿El cine italiano? ¿La política internacional? ¡Por
favor!... Aburrido,
aburrido, aburrido... Y vos no sos ni tan hermosa, como
para hacerte rogar tanto.
—Gracias. Lo tendré en cuenta. Lo que no entiendo es...Si
lo único que buscabas
era sexo, ¿por qué no pagaste por una puta, en vez de
perder el tiempo conmigo?
—Yo no pago por una mujer.
—¿Y mentir te parece más digno?
Ofendido, aquel fulano se levantó de un salto, dejando sola
a la muchacha en el medio del bar. Definitivamente ese no era un buen día para Lali.
Primero su jefe, y luego esto. Giró la cabeza para llamar al camarero, pero,
para su sorpresa, al darse vuelta volvió a encontrar a su galán sentado frente
a ella, como si nada hubiera ocurrido.
—Casi me hiciste caer –le dijo él con una sonrisa.
—¿A qué te referis? –preguntó la muchacha, confundida.
—Es cierto... Mis intenciones no eran tan honorables. ¡Pero
no te mentí! De verdad
me veo en una relación formal dentro de poco... Entiendo
que quisieras ponerme a
prueba, y...
—Maxi... No te gastes. No te estaba poniendo aprueba... Nada
de sexo hasta el
matrimonio. Lo tomas, o lo dejas.
—Para chiste, ya me resulta estúpido.
—No es un chiste.
—Entonces la estúpida sos vos. ¡¿Quién te crees?¿Pensas
que de verdad vas a
conseguir así marido, o es una trampa para ocultar que
eres frígida? ¡La gente
común y corriente no vive tanto tiempo sin sexo!
—Maxi... Cálmate. Nos están mirando. Escucha, eso es lo
que he estado intentando
decirte desde el principio. No soy una mujer común y
corriente. Y, ¿sabes?, pensé
que vos también podías ser alguien especial. Pero me
equivoqué. Haceme un favor:
borra mi teléfono de tu celular, y olvida que nos
conocimos. Esto no ha sido más que
una equivocación. Y la próxima vez, si no queres perder
el tiempo y el dinero, ve de
frente. ¡Odio a los mentirosos! Y no soy la única.
El tipo volvió a levantarse, y comenzó a caminar con paso
firme hacia la salida. Pero cuando ya estaba frente a la puerta, se dio vuelta
y la contempló.¡Qué labios!
—Ey.. ¿Estás segura? Soy muy bueno en la cama –le susurró
al oído a la
muchacha.
¿Cómo había llegado de nuevo hasta allí?
Como fuera, por toda respuesta Lali meneó la cabeza con
furia. Su jefe, Maxi... ¿A dónde estaban los hombres de verdad?

woooow!! que capitulo... jajaja espero con ganas el proximo ;)
ResponderEliminarMe encantó el cap y todos...! Los acabo de leer y me coparon mucho...!
ResponderEliminarMe enganché con la historia... Lali tiene razón! No existen los hombres de verdad? Jaja...
Quiero que llegue Vico pero, me da pena Cande. :(
Espero el próximo capítulo y perdón por no comentar antes!
Besos. ♥
Me encanta, simplemente genial.
ResponderEliminar