domingo, 26 de mayo de 2013

Capítulo 53 y 54: "Vos necia, Yo mentiroso"



Hola hoy les dejo dos capitulos porque era muy corto y por la minidemora, espero que les guste, un besote !!!
CARO

CAPITULO 53:
—¿Un error? .
Era como si aquel homo sapiens no pudiera procesar esas palabras. Sólo permanecía allí, quieto, observándola. Pero luego de unos segundos, finalmente reaccionó…..
—¡¿Un error?!... –repitió, furioso— ¡Ahora lo llamas error!... Pues yo no te obligué... 
Te vi perfectamente por el reflejo de la ventana. ¡Me deseabas!... ¡Vos querías 
esto, tanto como yo!
—Pero fue un error –dijo ella, cruzándose en su camino, para poder salir del cuarto 
antes que las lágrimas la vencieran.
Él la tomó del brazo, enfurecido, y la empujó hacia la pared.
—¡Pues para mí no lo fue!... —le gritó exaltado
Por un instante volvieron a cruzar miradas, y bastó ver el bello rostro de la muchacha, para que Pablo le sonriera con aquel veinte por ciento detestable que solía ocultar a los demás.
—Sos una mujer necia, Lali. Al menos podrías haber cobrado los putos quinientos mil dólares...
La joven se soltó con violencia. Estaba lastimada, pero no le contestó. Por el contrario, se limitó a sentarse en una silla de la cocina, para terminar de atarse los cordones de las zapatillas.
Ante aquel silencio tenso que parecía enloquecerlo, Pablo insistió.
—Pero, ¿sabes qué?... Me alegro que no lo hicieras... Después de todo tenías 
razón. No vales ese dinero... ¡No sos más que una amante mediocre!
Lali lo miró con odio, pero tampoco le respondió. Sin terminar, se puso de pie, y comenzó a abrir uno a uno los candados que la separaban de su libertad. Pero ni aún así aquel macho herido se quedó en silencio.
—Y si ahora vas a comenzar a hacer esto con cualquiera, quiero que sepas, mujer 
necia, que al próximo tenes que exigirle que use preservativo... ¡¿Qué ocurre?! 
¿En la Misa no te hablan de esas cosas?... Sabes a la perfección que me acuesto 
con todas, ¿y ni siquiera me pides que me ponga un puto preservativo?... ¿Tan 
caliente estabas que...?
Lali no escuchó el final de la frase. No quería. No podía...
Enfurecido, Pablo golpeó el elevador de servicio, ni bien este se cerró. Luego pateó la puerta de la cocina, sin ocuparse en trabar los cerrojos. Todavía estaba desnudo cuando, vagando por la casa, llegó frente al inmenso espejo del gimnasio. Y entonces, sin que nada pudiera anticiparlo, le dio un puñetazo fuerte, que lo convirtió, en apenas una fracción de segundo, en miles de pequeñísimas y afiladas esquirlas. Fue milagroso que no saliera herido, pero lejos de dar gracias, aquel hombre embravecido, se limitó a sentarse en el caballete, de cara a la ventana, para contemplar la noche. Durante un rato largo permaneció así, sus bellos ojos verdes entrecerrados, meditando. Y luego, ya calmado, se dirigió hacia la sala, se sirvió un trago, y puso un CD de los Guns and Roses que guardaba desde su adolescencia. “Don´t you cry tonight”, ronroneaba el cantante, mientras Pablo permanecía quieto, con la vista fija en ninguna parte. Pero al acabar la canción, de nuevo surgió esa furia imparable.
 De pie, revoleó la laptop que había sobre el escritorio, y se dirigió a su propio cuarto. Allí empujó el sillón donde solía relajarse, y cuando estaba a punto de destruir también el aparato de video, se detuvo abruptamente. Por un instante observó las tres cámaras que vigilaban la alcoba.
Quizás por estar siempre expuesto, Pablo odiaba filmar su intimidad. Cada vez que se encontraba con alguna amante, se apuraba a desconectar el circuito de vigilancia que había en su cuarto. Y cuando lo olvidaba, al descubrir la cinta, rápidamente la destruía. No le gustaba ver a nadie haciendo el amor en la vida real, y mucho menos a si mismo. Aquellas tomas descuidadas le parecían siempre denigrantes, de mal gusto, y muy poco sensuales. No había nada que lo desestimulara más que ver el culo de una mujer en primer plano, en pantalla gigante, y a todo color. O su propio sexo. O la cara de idiota que invariablemente uno y otra terminaban poniendo en los momentos culminantes. Aquella tarde, las cámaras habían quedado encendidas. Las imágenes de aquel “error” estaban ahora captadas en high definition, y registradas para siempre.
Pablo tomó la pequeña cinta del aparato, abrió la ventana que daba al vacío, y se dispuso a arrojarla con fuerza. Pero cuando ya la tenía en alto, algo hizo un click en su interior.
Volvió a observar el carrete diminuto, y sonrió de aquella forma cruel, que hacía temblar. Entonces cerró la ventana, apoyó la cinta sobre la mesa que tenía a su izquierda, y se echó a dormir, satisfecho. Todavía él no había dicho la última palabra.


CAPITULO 54:
—¡Qué sorpresa!... ¿Qué andas haciendo por aquí?
—¿Está muy ocupado?
—Puedo hacerme un poco de tiempo. Ya se acabó la Misa de ocho, y, por fortuna, hoy no se casa nadie... Pasa, por favor.
—Le agradezco... Necesito confesarme...
El sacerdote condujo a Lali hacia una pequeña oficina, donde ambos tomaron asiento.
—No debe ser nada bueno, para que me busques un viernes a esta hora.
—No lo es...
—No te pongas a llorar, por favor... La peor parte de tener que confesar, es el llanto 
de las mujeres...
Lali, entre lágrimas, sonrió, y aquel hombre grande intentó consolarla.
—A ver..., ¿qué puede ser tan grave?... Creo que nos vimos apenas dos semanas atrás...
—Yo... yo...
—A menos que hayas matado a alguien...
—¡Falté a Misa!... Falté a Misa el domingo... No sé... No me di cuenta de la hora, y 
cuando me quise acordar, ya eran las once.
—Y hoy, viernes, a las nueve y media de la noche, te acuerdas que faltaste a Misa el domingo.
—Sí...
—¿Nada más?
La muchacha agachó la cabeza, avergonzada.
—Me acosté con un hombre –murmuró al fin.
El sacerdote frunció la nariz.
—¿Cuánto llevas de viuda?
—Dos años..., casi tres.
—¿Hay algo más que quieras confesar?
—No.
—Bueno, Lali... Como debieras saber, los dos pecados que has confesado son muy 
distintos. Uno, es una falta muy grave, y el otro, sólo es una consecuencia lógica del 
primero.
—Me imagino.
—Tu peor pecado ha sido faltar a Misa el domingo.
La joven lo observó sorprendida.
—No has honrado a Dios. No le has dado el lugar que merece en tu vida. Y 
haciéndolo, has ofendido Su dignidad... El otro pecado, en cambio, sólo atenta 
contra la tuya...
—Yo creí que...
—Vamos, Lali... Decime, ¿qué pensas que espera Dios  de vos?
—Creo que quiere que sea feliz.
—En efecto, sólo para eso te ha creado. Pero los hombres no somos dóciles, y difícilmente obedecemos, o nos dejamos amar. Yo lo veo todos los días, aquí, en el colegio. ¡Hay que lidiar con adolescentes que creen saberlo todo! Es inútil tratar de contrariarlos, aunque el daño al que se expongan sea evidente. Hay que dejarlos hacer, y estar allí para cuando vuelven arrepentidos... Díos hace lo mismo con nosotros. Hemos pedido libertad, y nos la ha dado, aunque después terminemos llorando en Sus brazos por las consecuencias de nuestros propios actos... Los hombres somos animales, racionales y espirituales. Nuestras tres naturalezas intentan arrastrarnos todo el tiempo en sentidos distintos. Ayer tu parte animal tironeó un poco más fuerte..., ¿o fue hoy?...
—Hoy.
—Hoy esa parte se ha impuesto a las otras dos. Se las ha llevado por delante. 
Deseabas a un hombre, y lo has tenido. Pero eso no te ha hecho feliz..., o lo has sido sólo por un rato. ¿Lo amas?
Lali agachó la cabeza, entristecida.
—¿Es casado?
—Es un mentiroso, incapaz de sentir... Y lo peor es que lo supe todo el tiempo, 
incluso antes de meterme en su cama... ¡Me siento tan culpable!... ¡Tan sucia!
—¿Culpable?...
—He ofendido a Dios.
—Has ofendido tu propia dignidad, y faltándote el respeto de esa forma, has ofendido a Dios. Pero para resolverlo es que estás aquí... No debes hundirte en la culpa, sino buscar la manera de enmendarte, y de no cometer otra vez la misma equivocación. A Dios le basta con eso.
—¡Pero a mí, no!... No puedo arrancar de mi pecho esta sensación horrible de 
haberle fallado...
—De no ser tan buena como pensabas... ¿Qué tal andas por el lado del orgullo, Lali?
—Mal, ya sé... Pero además de a Dios, y a mí misma, siento que le he fallado a Gas.
—¡¿Qué tiene que ver tu esposo muerto en todo esto?!
—Es que siento que he sido muy injusta con Gas. Es como... si le hubiera sido infiel...
—Lali... Tu marido está muerto, y sin embargo... No sé, desde que soy tu confesor, 
que tengo la impresión que tenes una cuenta pendiente con él. Creo que...
El sacerdote se detuvo abruptamente.
—¿Qué cosa cree?
—Creo que deberías buscar ayuda psicológica... Creo que hay algo que no terminas 
de superar de su muerte...
—Usted iba a decir otra cosa... ¿Qué es lo que cree?
—Creo que nunca quisiste ese bebé que tu marido buscaba tanto. Creo que la tarde en que murió no tenías ganas de ir a su encuentro. Y creo que te sientes culpable,muy culpable, por no desear tener su hijo, ni antes, ni ahora.
Lali se quedó muda.
—En cuanto a tu jefe...
La joven se sorprendió.
—¡Nunca le dije que se trataba de mi jefe!
—“Hoy” no lo dijiste... Pero hace muchos meses que andas ronroneando el asunto... 
Creo que tendrías que ser franca con él, y averiguar lo que siente por vos. Y, lo másimportante, mantener por un tiempo a tu cuerpo callado, sobre todo ahora, que ha logrado desahogarse, y comenzar a escuchar un poco más a tu razón y a tu espíritu... ¿Algo más, o ya puedo ir a poner el agua para los fideos?
 La joven escuchó la absolución en silencio. ¿Cómo podía hacer para mantener su cuerpo callado, y hablar con Pablo, todo al mismo tiempo? No, no se había desahogado. Ni siquiera un poco. Por el contrario, tanta pasión sólo había servido para encenderla más. Quería volver a experimentar aquella dulce sensación de dormir entre sus brazos. Pero, además, quería despertar también allí. Y poder decirle que lo amaba. Y amarlo, sin tener miedo a salir lastimada. Y tener un hijo suyo... ¿Tener un hijo suyo?
—¿Estás bien, Lali?
—Sí... Lo estoy, gracias.
—Vete hija... Estás perdonada.

Sí... Seguramente lo estaba, porque Dios era misericordioso. Y si bien era cierto que no estaba arrepentida por lo que había hecho, (condición imprescindible para lograr los beneficios de una confesión), también lo era que por el resto de su vida iba a tener que cargar con el dolor de aquella falta. Y con eso ya tenía bastante...





2 comentarios:

  1. Holaaaa q lindo dos caps y mucho q decir de ellos....
    1°... Pablo es un idiota podria haber reaccionado de cien veces diferentes y eligio la PEOR de todas!!!
    2°.... Como la trato dejo mucho q desear de el... pense q despues de haber compartido algo tal lindo e intimo con Lali podria haber actuado mucho mejor... o de ultima quedarse calladito q es mas bonito!!!!
    3° Lali tambien media boba, como va a irse asi sin decir antes algo despues de semejante dia compartido!!! Muy mal de Lali no pense q fuese tan cobarde!!!
    4° Lo del padre me causo un poco de gracia... Pero al fin y al cabo fue el unico y el primero q le supo dar un consejo!!!
    Ahora quiero ver como sigue y QUE VA A HACER PABLO CON EL BENDITO VIDEOOOOO!!!! Espero q no la embarre mas!!!!
    Espero q subas pronto... Besos q estes bien!!!

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  2. Todo lo k dijo Y@yoo . El problema d Lali me parece k se basa en sus creencias religiosas.Chapo x el curita,k para mi,la trato muy bien,sin juzgarla

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