jueves, 30 de mayo de 2013

Capítulo 55: "Vos necia, Yo mentiroso"



Holaa como andan espero que bien , yo tengo parciales la semana que viene por eso tengo  0 tiempo pero no queria hacerlas esperar mas, besos

Capítulo 55:
Al otro dia…
—¡Qué forma de dormir!
—¿Qué hora es?
—Las once de la mañana. ¿A qué hora te acostaste anoche?
—A las once...
—¡¿Dormiste doce horas seguidas?!... ¿Qué te está ocurriendo, Lali? Últimamente estás rarísima.
—Hacía ya varias noches que no podía pegar un ojo. Y, por lo visto, ayer me puse al día.
“Con el sueño y con muchas otras cosas”, se dijo la muchacha. Pero, en vez de hablar, suspiró. Rochi la obsevó con desconfianza
—Entré varias veces a tu cuarto, intentando despertarte, pero parecías muerta.
“Me siento muerta por dentro”, pensó Lali al oírla. “Y a la vez, increíblemente viva”, no se atrevió ni siquiera a pensar.
—¿Necesitabas algo, Rochi?
—Es que... Hoy se vence el pago de la renta, y...
—Yo ya te di mi parte, ¿lo olvidaste?
—Sí, pero... Ayer estuvo Riera, y...
—¡¿Cuándo vas a dejar de darle dinero?!
—¡Ojalá se lo hubiera dado!... Se lo llevó sin consultar.
—Pues lamento decírtelo, Rochi, pero estoy desempleada.
—¡¿Otra vez?!... Ya se te está haciendo hábito esto de renunciar los viernes, para que los domingos venga tu jefe de rodillas a buscarte.
—Esta vez no vendrá... Ya obtuvo de mí todo lo que le hacía falta.
Rochi abrió sus inmensos ojos color miel aún un poco más.
—¡¿A qué te referís?!
—A que necesito un trabajo en forma urgente. Acepto lo que sea...
Su compañera volvió a mirarla con desconfianza, que pronto trocó en envidia.
—Debe ser increíble en la cama, ¿no?
Por un instante Lali se dejó poseer por aquel recuerdo que le sacudía el sexo y el alma. Pero fue sólo un instante. 
Rocio insistió.
—¡Con esos ojos!... ¡Y esos brazos!... Aunque quizás tanto músculo, tanto músculo, es porque toma anabólicos, y entonces, de seguro, la tiene chica. Yo me he llevado ese chasco con más de uno...
Pero bastó que la pobre muchacha hiciera aquel inocente comentario, para que su amiga la mirara con una cara tal, que no dejaba lugar a dudas. Sí, de seguro Pablo la tenía muy grande. Y sí, de seguro, si ella no paraba de hablar del asunto, Lali iba a destriparla.
—¿Vas a salir a correr? –preguntó entonces con inocencia, como para distender el clima.
—No.
—¡Lalí!... ¡Desde que vivís aquí, sería la primera vez que no sales a correr un sábado! Saliste incluso el día que granizó..., y aquel en que se inundó la avenida Córdoba... ¡Siempre sales a correr!
—Hoy no. Ya es muy tarde.
—¡Guau!... No tendrías que tomártelo tan a la tremenda... Los tipos son unos idiotas, y siempre se olvidan de una cuando logran lo que quieren...
Lali se quedó quieta. Se suponía que la frase de su amiga la tenía que hacer reflexionar, pero, en vez de eso, su mente estaba en blanco.
—¿Me vas a dar el dinero para la renta, entonces?
—Búscalo en la cocina. Si Nico no ha pasado también por allí, está en el cajón de los cubiertos, al fondo.
Sola otra vez, Lali no ignoraba que tenía que dejar de lado cuanto antes aquella melancolía, y comenzar a concentrarse. Su futuro estaba en riesgo. El dinero iba a acabarse pronto, aunque, por fortuna, la del mes anterior había sido la última remesa que le enviaba a Cielo, ahora que había completado los pagos de su casa.
Rochi llegó del dormitorio, contando el dinero.
—¿Crees que si voy vestida así, el dueño nos hará un descuento? –se burló la muchacha.
Lali la observó por primera vez en aquella mañana. Rocio llevaba aquel vestido nuevo, horrible, violeta con flores rosas, y tan transparente, que dejaba poco a la imaginación, (sobre todo considerando que raramente Rochi usaba prendas íntimas)
—Si estuvieras desnuda, sería menos invitante.
—Por eso compré el vestido.
—¿No vas a salir así a la calle, no?
—No lo compré para salir a la calle. Lo compré el día que...
La joven se detuvo abruptamente. Pero como Lali ya no la escuchaba, no lo notó.
—¡Ah!... ¡Lali!... ¡Me olvidaba!... Llamó..., déjame acordar, ¡Cielo!
—¿Mi suegra?
—Sí... Quería saludarte por el cumpleaños...
—El cumpleaños... –susurró su compañera, entristecida.
—Yo no sabía nada, disculpa. ¡Soy un desastre para las fechas! ¿Cuándo fue?
—Ayer... –musitó Lali en un hilo de voz.
Y comenzó a llorar. De una manera tan amarga, que su amiga no pudo evitar correr para brindarle algo de consuelo.
—¡No te preocupes!... Ya sé que a todas nos angustia cumplir años. ¡Pero veintiocho no son tantos!... ¡Qué tendría que decir yo que cumplí... veintinueve!
Pero Rochi no encontraba manera de calmar el llanto acongojado de su amiga.
—Si queres, podemos ir a festejarlo... Nos enganchamos unos buenos tipos. ¡Alguno que la tenga más grande que Pablo!
Y bastó que mencionara aquel nombre, para que la muchacha comenzara a llorar aún con más amargura.
—No es para tanto, Lali.
—Vos no entendes, Rochi... Ayer no fue mi cumpleaños. Yo cumplo recién en octubre... Ayer... Ayer fue el cumpleaños de Gas.
Por fin Lali se decidió a salir. La presencia de Rochi rondándola, sólo servía para empeorar las cosas. Comenzó a caminar sin rumbo por las calles atestadas de gente. La primavera invitaba, y todos los porteños habían aceptado el convite. Familias enteras habían acampado en los parques, al amparo de un poco de sombra, para jugar y divertirse. Era sábado, era primavera, y la vida no daba demasiados otros motivos para sonreír.
Lali, por su parte, sólo lloraba. Caminaba entre el gentío indiferente, y lloraba. Y para colmo de su desdicha, cada vez que quería ampararse en el recuerdo de su marido, en sus caricias, en su pecho, en sus manos ásperas, su imagen se mezclaba indecentemente con la de su amante, con la de aquel mentiroso al cual había decidido entregarse. Estaba perdiendo a Gas para siempre, y en su lugar, sólo le quedaba el ochenta por ciento de un hombre, del que odiaba el veinte por ciento restante...
No... Ni siquiera eso. De Pablo no poseía ni lo mínimo. Él sólo era un extraño. Se detuvo en medio de la calle, vencida por las lágrimas, que ahora ya le impedían ver, o seguir adelante. Y entonces sintió su presencia. Supo que él estaba allí, muy cerca suyo. Como lo había estado siempre...
—Lali... –le dijo aquel hombre hermoso, mientras la tomaba entre sus brazos.
—Sabía que eras vos... –le respondió ella, dejándose acariciar—. Siempre supe que eras vos.

1 comentario:

  1. Esta destruida.Quien sera ?. Miedo me da pensar k hara Pablo con ese video,mas si "alguien " lo encuentrs y lo utiliza para hacerle mal a Lali.Rocio no perdio oportunidad la "amiguita"se habia comprado el vestidito para seducir a Pablo.Espero k como amiga se porte mejor con Lali. Ya tienes el comentario en los dos caps anteriores.Gracias x poner dos.Te deseo todo lo mejor en esos parciales.A estudiar.

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