miércoles, 8 de mayo de 2013

Capìtulo 48: "Vos necia, Yo mentiroso"



Capítulo 48:
—En parte... No me siento capaz de tener ese nieto con el que sueña... Aunque quisiera, no puedo. No lo soportaría. Hasta vivir en Mendoza sin Gas se me hizo imposible, ¿cómo podría criar su hijo sin él?... No, ya lo pensé... Si antes de los treinta no me enamoro de nadie, voy a recurrir a un banco de esperma. Prefiero mil veces llevar en mis entrañas al hijo de un desconocido, pero vivo, antes que al de mi marido muerto.
—¡No puedo creer lo que estás diciendo!... Y lo peor, es que sos muy capaz de hacer esa tontería. Conozco esa mirada tuya... Pero, ¡estás loca!... ¿Cómo podes hipotecar así tu futuro?
—Miren quién habla, señor “Me hice una vasectomía”.
—Eso es distinto.
—Prefiero amar al hijo de cualquiera, antes que negarme a darle vida al propio.
—No es que no piense tener niños alguna vez. La vasectomía se puede revertir. Lo que ocurre es que, a diferencia de lo que pensas vos, a mí no me da lo mismo tenerlo con cualquiera. Quiero legarle a mi hijo la mejor herencia genética posible.
—Eso de que la vasectomía se revierte con tanta facilidad, creo que tendrías que averiguarlo mejor... Y en cuanto a la herencia genética... Confío más en los beneficios de criar a un hijo con amor, que en los genes.
—¿Amor?... ¿Cómo vas a amar al hijo de un desconocido..., o al de un muerto?
—Podría amar a cualquier niño que pusieran a mi cuidado... Pero inseminarme con el esperma de Gas... De verdad no puedo hacerlo...
Dijo estas últimas palabras con dolor, dejando entrever la lucha interior que le había significado poder llegar a pronunciarlas.
—¿Qué te entusiasma tanto de un hijo, Lali?... Es decir... Hay muchas cosas que se pueden hacer en este mundo, aparte de procrear.
—Una cosa no quita la otra... –dijo resuelta. Pero de inmediato se amilanó Aunque... no sé, creo que todavía no me siento lista para la maternidad... Incluso cuando Gas vivía, me asustaba un poco..., mucho... Y la idea de cumplir esa promesa me aterra...
Había casi susurrado el final de la frase. Pero de inmediato tomó nuevo ímpetu.
—Pero estoy segura de que en cuanto tenga al bebé entre mis brazos...
—Sí... Eso debe ser algo muy fuerte... Nada es lo mismo después de un hijo. Pero, eso sí, espero que si algún día llego a convertirme en uno de esos tipos que van a la tienda los domingos con un niño gritón entre los brazos, alguien tenga la bondad de matarme.
—¿Nunca acompañaste a tu padre a hacer compras?
Por un instante Pablo recordó vagamente el haber estado en algún lugar inmenso, repleto de latas, corriendo por los pasillos, mientras su padre lo perseguía.
—Sí... Y puede ser que para mí haya sido divertido en aquel entonces, pero eso no significa que...
—¿Qué?
—No sé... Quizás tendría que estar en la situación... Pero ahora, y sin hijo a la vista, me parece un asco...
—Usted y yo somos demasiado distintos... –comentó la joven, divertida—. ¡Es increíble! Creo que todos mis sueños para el futuro forman parte de sus pesadillas más aterradoras.
Pablo sonrió.
—Sí... Es difícil entender a las demás mujeres, ¡pero a vos!... Sos un verdadero enigma... Me llevaría toda una vida desentrañarte...
—¡De eso, precisamente, es de lo que se trata un buen matrimonio! –respondió la joven complacida por haber demostrado su punto— Por eso no es aburrido... Cada uno es una posibilidad infinita, y bien mirado, nunca se está exactamente con la mismo persona que el día anterior. Sólo es cuestión de no perder las ganas de mirar y sorprenderse...
La joven volvió a concentrarse en su trabajo.
—Bueno... Esta ha sido la última hoja –dijo con satisfacción— Por fortuna hoy podré irme antes de las... ¡Es tardísimo!
—Si queres, puedo hacer una excepción, y llevarte a casa.
—No hace falta, gracias... Es viernes por la noche, y con el calor que ha hecho hoy, de seguro las calles están atestadas de gente...
—¿No vas a venir mañana?
—¿Va a necesitarme? Pensaba ir a correr por Palermo.
—Perfecto... Cuando te canses, vienes a desayunar y...
—¿De verdad me necesita?
—Quisiera adelantar algo de la tarea para el lunes... Sería sólo una hora... Y en algún momento tendrás que desayunar, ¿no?
—Imagino que sí... Entonces nos vemos mañana... – repitió la muchacha, mientras juntaba sus cosas, y llamaba al elevador.
En cuestión de segundos, Pablo se quedó solo. Miró su reloj. Apenas eran las once. La noche todavía era joven...
Puso música, se sirvió una copa, se recostó en aquel sillón de cuero negro que resumía lo mejor del diseño alemán, y entrecerró sus bellos ojos. Pero fue sólo un instante. Como si hubiera olvidado algo, se dirigió con paso rápido al cuarto de baño, sólo para volver de inmediato. Llevaba en sus manos unos preservativos. Tomó uno, lo abrió con cuidado, sopló en su interior, y lo arrojó, junto con su envoltorio, en la coqueta cesta de papeles cercana al escritorio.
—Bah, ¡qué diablos! –dijo luego de quedarse por un momento pensativo.
Y entonces tomó el otro preservativo, e hizo lo mismo que con el anterior. Luego miró el interior del papelero, satisfecho, y con orgullo se repitió en voz alta:
—Después de todo, es viernes por la noche.

3 comentarios:

  1. hola :) sube pronto nove! soy la de Chile :) ya quiero que se besen o algo asi <3

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  2. Jajahaja todo una trampa ,juega sucio Pablito,pero esos condones estan vacios,si al menos les pusiera leche condensada ,se creera k Lali es tonta ,ademas segun el tiene la vasectomia hecha y a todo hombre k sabe k no deja embarazada y k sera selecto con sus parejas le gusta hacerlo a pelo.Mas larguitos los caps

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  3. NOOOOO definitivamente mori... fue muy lindo el cap... se comportan y charlan como una pareja!!!! Son divinos y Pablito q trata de pasar todo el tiempo que pueda con Lali es lo MASSSS!!! Ya no sabe como disimular!!!!
    Espero q estes bien y nos estemos leyendo prontito!!!!
    Beshoooss!!!!

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