lunes, 13 de mayo de 2013
Capítulo 49: "Vos necia, Yo mentiroso"
CAPITULO 49:
Luego de más de seis meses de miradas de soslayo, palabras susurradas al oído, caricias involuntarias, cercanías buscadas, experiencias compartidas, al fin Pablo y Lali hicieron el amor. Sí, había sido aquel sábado por la noche. Él la había buscado con esa violencia que halagaba a una mujer, y ella no se había resistido. Como todo un galán, se había agachado ante ella, (después de todo se lo merecía, porque había logrado mantenerlo en vilo durante más de seis meses), y una vez rendido ante su poder, había comido su sexo con dulzura, haciéndola estallar en aquel infinito placer que sólo él sabía brindar.
Luego, llegado su turno, se había desahogado en su cuerpo caliente y dispuesto, no una, sino dos veces. Todo había sido rápido y dulce.
Y final…pensó aquello mujer
Sí, porque cuando Pablo recorría los caminos del placer, metiéndose en una, primero era el paraíso, y luego, junto con el sueño, llegaba el olvido. Y la amante de turno pasaba a ser como una de esas películas viejas que le gustaba almacenar en anaqueles, prometiéndose volver a verlas algún día, pero que irremediablemente terminaban olvidadas por la llegada de un estreno. Durante seis meses, (un verdadero record para él), Lali había sido ese estreno que se publicitaba con bombos y platillos desde mucho tiempo antes. Pero ahora, habiéndola visto hasta el final, su lugar en el estante estaba asegurado... Y entonces le llegaría de nuevo el turno a ella, Maca, que esperaba por su re estreno, con copia “masterizada”, detalles nunca vistos antes, y comentarios del director. Y si Pablo quería, podía incluir además un nuevo final más acorde con sus expectativas. Más comercial. Más erótico. Más feliz.
Sí... Pablo se había acostado con Lali. No le cabía ni la menor duda. Volvió a mirar su reloj. Las diez de la mañana.
—¿Está seguro de que están en el departamento?
—Los dos... Bajaron juntos para comprar algo en la panadería, y después volvieron a subir. ¿Vuelvo a intentar?
—Por favor.
El portero tomó el auricular, pero esta vez la respuesta fue inmediata.
—Adelante, por favor... La están esperando.
“Sí”, pensó Maca, enojada. “¡De seguro no estaban haciendo otra cosa más que esperarme!”
Para cuando las puertas del elevador se abrieron, aquella mujer despechada confirmó la realidad de sus pesadillas. Allí estaba aquel par, un domingo a las diez de la mañana, recién bañados y cambiados. ¡Si hasta Lali tenía todavía empapado su largo cabello castaño!
—¡Adelante! –gritó Pablo a la recién llegada, mientras permanecía atento al teléfono.
Las puertas de vidrio blindado se abrieron a su paso.
—Hola, Maca... Es una suerte que hayas llegado tan pronto –la saludó Lali, en su camino hacia la cocina.
¡¿Qué le había querido decir?!... ¿Intentaría ser sarcástica?
—¿Están esperando gente? –le preguntó a su jefe, al ver la mesa de desayuno servida para cinco.
—¿Te burlas, Maca?
—No entiendo.
—¿No recibiste mi mensaje?
—No.
—¿Entonces para qué viniste hasta aquí, en domingo?
—¿Qué mensaje es ese?
—No se pudo obtener la autorización legal que necesitamos para publicar la nota de la petrolera. Ahora tenemos que re armar todo el interior de la revista, y buscar algo de interés que pueda lucir en la portada. Los llamé a todos, en forma urgente.
—¿Hace mucho que te enteraste?
—No... Estábamos a punto de ir a desayunar con Lali, cuando me llegó el mail a mi celular.
—¿Ir a desayunar?
—Sí... Habíamos salido a correr.
—¿A correr?
—Sí...
—¿No es exigirle demasiado al cuerpo?
—¿Te burlas?
—Me refiero... Luego de toda una noche de amor, deben estar cansados...
Pablo la observó con mala cara, pero no le respondió. Por el contrario, volvió hacia el escritorio y sus papeles justo en el preciso momento en que entraba Lali con una bandeja.
—¿Queres café, Maca?
—Nunca antes me había dado cuenta que tenías el cabello tan largo. Sueles llevarlo siempre atado.
—Estoy esperando a que se seque. Todavía está húmedo.
—¿Te bañaste aquí?
—Sí... En el cuarto de servicio. Estábamos corriendo, cuando llegó el mensaje y...
Su interlocutora hizo una mueca, y Lali la confrontó
—Mira, Maca... Si hay algo que quieras saber, sólo tienes que...
—¿Tuvieron sexo ya?
La joven se quedó dura. Quería sinceridad, pero no esperaba tanta.
—No... Ni ya, ni nunca. Sólo salimos a correr... Ayer le comenté a Pablo que lo hacía, y...
—¿Sos lesbiana?
—No.
—¿Y entonces qué ocurre?... ¿No te gusta?
En ese momento volvió a sonar el timbre.
Y Lali se apuró a atender, bendiciendo en su interior al recién llegado.
Sí, lo último que quería era mantener aquel tipo de conversación con Maca. Ya era bastante terrible tener que soportar las cosas que le pasaban por dentro, como para, además, tener que explicárselas a otro.
Y es que cada vez que Pablo estaba cerca de ella, todo su cuerpo comenzaba a reaccionar enloquecido. Aún corriendo juntos, podía sentir aquella inquietud en su sexo, en sus pechos. Esa necesidad olvidada, que había creído enterrar para siempre junto con su marido, y que ahora se enseñoreaba de ella otra vez...
Y como su piel no dejaba de reclamar, se le confundían también los sentimientos. Quizás aquel lío en su corazón era sólo porque le estaba agradecida a su jefe por haberla salvado, o, lo más probable, porque estaba ovulando. No necesitaba de ningún reactivo para saber que estaba a esa altura de “su mes”. Era suficiente con sentir aquella humedad entre sus piernas cada vez que él...
—¡Lali!... ¿En qué estás pensando?
—En nada Benjamin. Ese es mi problema: últimamente no estoy pensando.
Durante todo aquel domingo Lali hizo esfuerzos desesperados por no sentir. No sentir la calidez de su voz al llamarla. No sentir su mirada recorriendo su figura. No sentir el aroma embriagador de su piel. No sentir la potencia de sus brazos al rozarla.
No sentir.
Y durante todo aquel domingo Lali falló miserablemente en su intento. Y cuando comenzaba a sentir, por menos que fuera, sentía de inmediato un poco más. Sentía culpa, dolor, remordimiento... Sentía que con aquel deseo estaba traicionando a Gas, a Dios..., a sí misma.
Durante todo aquel domingo se dejó consolar por la idea de que el lunes iba a ser distinto. Ya no estaría ovulando. Ya no la empujarían sus hormonas. Ya habría olvidado lo bien que se sentía correr junto a él, tenerlo tan cerca. Porque el lunes, finalmente, iba a ser un lunes como todos los demás.
—Ya terminamos.
—¿Qué hora es?
—Temprano. Apenas las once de la noche.
Lali pegó un salto.
—¡Cómo que las once!... ¡No fui a Misa!
Los presentes la miraron, sorprendidos.
—¡Creí que eran las ocho!
—Sí... Hace tres horas –informó Agustin con sarcasmo.
—No importa, La... –continuó con la burla Benja—. Si queres, nosotros te extendemos un certificado de buena conducta para que se lo lleves a Dios.
Pero, para sorpresa de todos, fue Pablo el que se enojó.
—Cállate la boca, imbécil. Hay cosas con las cuales no se juega- dijo Pablo
—No quise ofender...
—Está bien... –respondió la muchacha entristecida.
Sí... Había muchas cosas con las que no era bueno jugar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Lo hicieron.La verdad ni me quedo muy claro xk a Maca le dijo Lali k no. Me parecio k era una apreciacion d Maca cuando estaba esperando con el portero ,pero en realidad si k creo k estuvieron juntos.K bueno k Pablo intercede x ella ante el sarcasmo d los otros.
ResponderEliminarNOOOOO cuando lei " Luego de más de seis meses de miradas de soslayo, palabras susurradas al oído, caricias involuntarias, cercanías buscadas, experiencias compartidas, al fin Pablo y Lali hicieron el amor" OHHHH POR DIOS CASI MUERO... Pense en q capitulo pasooo q me perdi???... Te digo estaba re entusiasmada leyendo y despuesss.... NADAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!
ResponderEliminarPor dios sube pronto esta nove me tiene re enganchada..!!! Y Pablito cada vez mas hermoso con Lali... y q bueno q ella ya vaya aceptando mejor q esta loca por Pablo... quien no lo estaria????!!!!
Espero q subas pronto...
Besos q estes bien!!!!