viernes, 7 de febrero de 2014

Capítulo 75 y 76: "Volveré para Vengarme"



Holaaa chicas gracias a las que siempre me comentaron y leyeron esta linda historia adaptada , me queda el ultimo capitulo que mas bien es como un pequeño prologo, espero que les haya gustado después del ultimo capi empieza otra gran historia, besos
CARO

CAPITULO 75

Lali y Pablo se casaron una semana más tarde en una íntima ceremonia en la iglesia presbiteriana. Emilia, el señor Smith y Ian fueron los testigos. Después, LAli y Pablo se montaron en un avión con destino a Canadá, donde pasaron una breve luna de miel de un fin de semana en Lake Louise, Alberta.

—Ojalá pudiéramos quedarnos más tiempo —dijo Pablo, mientras contemplaban las montañas desde el balcón de su hotel.

—A mí también me gustaría, pero los dos tenemos tareas de las que ocuparnos.

Lali le sonrió llena de dicha. La semana anterior, el doctor Bryner había realizado pruebas. Justo el día de antes de la boda, el médico había confirmado que Lali estaba embarazada.

—No es demasiado pronto, ¿verdad?

—No seas absurdo.

Le rodeó el cuello con los brazos y sintió la inmediata respuesta del cuerpo de Pablo al tenerla cerca. Se habían mantenido muy serios antes de la ceremonia, prefiriendo esperar a tener más intimidad después de estar legalmente casados. Aquella era la primera vez que Pablo la había tocado desde la noche en la que ella accedió a casarse con él.

—Tal vez no habrías estado tan dispuesta a dejar tus responsabilidades si yo te hubiera dado opción.

—Venga ya, Pablo. ¿De verdad crees que preferiría un trabajo cuando puedo tenerte a ti?

Pablo apretó los dientes y cerró los ojos mientras Lali lo besaba. No se lo merecía. No se merecía tal devoción ni amor.

—Te he hecho tanto daño —susurró él.

—Ahora bésame... Ámame... —musitó, frotándose contra él de un modo muy sensual. Cerró los ojos e, inmediatamente, sintió que el deseo prendía en el cuerpo de Pablo—. Veo que ya puedes...

—No deberías haberlo notado —comentó él, mordisqueando los febriles labios de Lali.

—¿Cómo? Tendría que ser insensible...

Pablo la tomó en brazos a pesar de sus protestas y la llevó al dormitorio. Se desnudaron acicateados por la premura y el deseo, tan ansiosos por unirse que el mundo empezó a desenfocarse a su alrededor para envolverlos en sensualidad. 
Pablo la tumbó sobre la cama para admirar las dulces pruebas de su estado: los henchidos pechos, la creciente oscuridad de los pezones, la leve hinchazón del vientre...

—¿Tenías este aspecto cuando estabas embarazada de Ian?

—Sí. Siento que te lo perdieras, pero esta vez disfrutarás conmigo de cada momento. Ahora, no debes mirar atrás —dijo, al notar una profunda tristeza en sus ojos—. El pasado, pasado está. Ya no hay razón para que te arrepientas de nada ni para que tengas resentimiento hacia Nico.

—Al menos él cuidó de ti. Se lo agradezco.

—Te amo —susurró ella, colocándole una mano sobre uno de sus senos—. Tenemos el resto de nuestras vidas y un hermoso hijo. Y otro en camino. Tú puedes caminar. La amargura y el odio han desaparecido. Tenemos tantas bendiciones, Pablo... Tanto por lo que estar agradecidos...

—Muy bien. Dejaré de pensar en el pasado. Tócame...

Lali siguió el suave vello que le unía torso y vientre. Lo acarició ligeramente, sintiendo cómo el cuerpo de Pablo se tensaba.

—No, así no, cielo.

Lali vio cómo él le tomaba la mano y le mostraba lo que tenía que hacer. Sin dejar de observarla, los músculos del rostro se le tensaron... Lali gozó sintiendo aquella firme masculinidad entre los dedos.

—Jamás hicimos esto. Antes, no teníamos tiempo.

—Ahora sí —susurró él, doblándose para tomarle los pechos—. Voy a ser muy bueno contigo, niña mía. No habrá brusquedades. Esta noche va a ser como cuando hicimos al niño...

Pablo se colocó muy lentamente encima de ella. Apoyó todo el peso sobre los antebrazos mientras acariciaba el cuerpo de Lali con el suyo.

—¿Ves lo bien que me ha venido el ejercicio? — susurró, al verla temblar con aquella increíble y sensual caricia.

— ¡Oh, sí! Sin embargo, ¿no sería mejor para ti de costado? Me preocupa la espalda...

—Puede que sí, pero en esta ocasión te quiero debajo de mí —afirmó, colocándose entre sus piernas—. Ayúdame a unirnos...

Pablo notó que el cuerpo de Lali aceptaba la potencia de su masculinidad. Ella tembló por la sensualidad de su profunda voz y de los deliciosos movimientos de su cuerpo. Movió las caderas para poder acogerlo mejor y cerró los ojos cuando sintió que él empezaba a llenarla.

—No, abre los ojos. Mírame mientras hacemos el amor —musitó con una voz tan dulce y tierna como los movimientos que estaba realizando con las caderas. Entonces, bajó el rostro y prendió la boca de Lali con la suya—. Así. Nunca antes nos hemos mirado de este modo...

—Nunca hubo tiempo —gimió ella, al notar que él profundizaba los movimientos.

—Jamás así... Quiero besarte los pechos, pero no puedo hacerlo sin dejar de mirarte la cara. Quiero verte los ojos cuando pierdas el control.

Lali tembló de placer. Pablo la estaba poseyendo casi completamente. Su masculinidad era mucho mayor aquella noche que en otras ocasiones.

—Relájate... —murmuró él—. Acéptame lentamente, muy lentamente... Así...

Le besó la boca con tierna reverencia, pero la levantó enseguida para poder ver el tormento que se estaba reflejando en los ojos de Lali. Entonces, ella comenzó a moverse al ritmo que él marcaba, gimiendo de placer a medida que su cuerpo iba acogiéndolo.
Pablo gimió también al notar la completa unión de sus cuerpos.

—Tan profundamente... Vamos, cariño, vamos...

Pablo comenzó a moverse con rápidos y cortos movimientos. Apoyó los puños a ambos lados de la cabeza de Lali y notó cómo su rostro empezaba a contorsionarse.
Lali le respondió con su cuerpo a medida que el ritmo de sus movimientos se iba profundizando hasta una unión inimaginable. Lo sentía como no lo había sentido jamás a medida que se fueron acercando dolorosamente hasta el fin, entregándose a una abrumadora sensación de gozo y plenitud.

Ella sintió que Pablo se convulsionaba sobre su cuerpo y lo acompañó, dejándose caer en un abismo de placer en el que el éxtasis era el único ocupante. No podía respirar. Los latidos del corazón le sacudían el cuerpo. Estaba cubierta en sudor. Abrió los ojos al sentir el cabello de Pablo contra su pecho.

—Te amo —susurró él. Lali lo vio también en sus ojos, en su rostro...

Pablo le había confesado que no había pronunciado jamás esas palabras. Los ojos se le llenaron de lágrimas.


CAPITULO 76

—Ya lo sabía, pero esas dos palabras me han sonado a gloria.

—Dímelo tú.

—Te amo —dijo ella. Levantó el rostro y le mordió suavemente los labios, sonriendo al notar la respuesta inmediata de su cuerpo—. Vuelve a hacerlo...

—Eres muy optimista.

Lali sabía que no era así. Sonrió y empezó a mover las caderas. La respuesta de Pablo fue instantánea e intensa.

—Un hombre de cada veinte... —comentó ella, riendo.

—... es capaz de tener orgasmos múltiples —dijo Pablo, terminado la frase por ella—. Yo puedo. ¿Y tú?

—Claro que sí. Toda la noche...

—Cuando hayas tenido bastante, dímelo.

Era casi el alba cuando Lali se lo dijo. Para entonces, él también estaba agotado. Durmieron abrazados. No se despertaron hasta mucho después del atardecer.
Lali casi no se podía mover cuando se despertó. En lo primero que pensó fue en la espalda de Pablo. Se sentó en la cama completamente horrorizada.

—¿Acaso creías que me habías matado? —preguntó él, al ver el gesto que ella tenía en el rostro.

— ¡Tu espalda!

—Está bien. ¿Cómo está nuestro hijo? —Susurró, acariciándole suavemente el vientre—. No le hemos hecho daño, ¿verdad?

—Él o ella está bien. Te amo...

—Lo mismo digo —afirmó él, estrechándola entre sus brazos—. Trata de escaparte ahora.

—No me atrevería a hacerlo. Podrías dejarme marchar.

—Jamás, a menos que yo me vaya contigo.

—Lo que hicimos anoche fue como morir un poco —murmuró ella, trazándole suavemente el vello del torso con un dedo.

—Cada vez que nos amemos será así de ahora en adelante porque, por primera vez, no hay secretos entre nosotros. Nos amamos plenamente.

—Así es. Me alegro mucho de haber regresado a Billings, Pablo, aunque, en principio, fuera por motivos equivocados.

—Yo también. Había estado buscándote y, de repente, apareciste tú sola.

—Buscando venganza.

—Y la conseguiste, pero te salió el tiro por la culata.

—Yo no diría eso, Pablo.

—No. ¿Qué dirías entonces?

—Que el bebé que estamos esperando es el producto de una fusión muy satisfactoria entre dos gigantes industriales.

Pablo se echó a reír.

—Bueno, pues te aseguro que nos está dando muchos beneficios —dijo, antes de enmarcarle el rostro entre las manos y besarla apasionadamente.


4 comentarios:

  1. Con tanto amor ,están recuperando los años separados.
    Esperando el cap final.

    ResponderEliminar
  2. aww que lindo cap percha!!!
    como que ya se termina? yo quería seguir leyendo momentos felices
    Un jum para vos!! (con cariñito va el jum) jajajaja
    ahora tiene un serio problema quedaron traumados con la empresa jajaja que importa eso en su luna de miel? jajaja ya lo dije todo queda en familia que ganas de complicarse la vida jajaj
    bueno percha espero mas que ansiosa el proximo cap, osea el final y al fin sepamos que viene en camino si un minipayasito o una minipayasita? awww espero que sea la nena, digo pablo la quiere y yo también jajajaj
    te mando un beso!! ;)

    ResponderEliminar
  3. Wow! Como siempre GENIA! Amo tus novelas...Amo a los payasitos...te amo a vos jajajgracias por subirlas...! Espero el ultimo ;) y espero ansiosa la nueva... Besos,

    ResponderEliminar
  4. Contenta de haber compartido una nove mas junto a vos y agradecida de q nos sigas encantando con noves de la pareja q mas hemos amado!!!
    Me encanto esta nove como todas las anteriores y espero seguir leyendote!!!
    Besoss!!! :D

    ResponderEliminar