sábado, 1 de febrero de 2014

Capítulo 70 : "Volveré para vengarme"



Holaa chiquis les dejo nuevo capi se acerca el final, besos

CAPITULO 70

—Voy a llevarme a Ian —le dijo Lali a emilia—. Siento mucho que a Pablo no le guste.

—No sé qué se ha apoderado de él. Lo siento mucho, Lali...

—No es culpa tuya. Es lo de siempre. Si ocurre algo malo, la culpable soy yo. ¿Por qué siempre espero que sea de otra manera? Sin embargo, es mejor que le digas que no pierda de vista a su amigo Bill. Vico y él estaban mano a mano en el tema de la absorción. Yo evité que Vico asumiera el control, pero Pablo sólo está a salvo mientras yo tenga esos poderes. Cuando yo los deje, está solo. Vico no se echará atrás y es perfectamente capaz de reemplazar toda la junta de directivos de Arrechavaleta Prop. sólo para tener mano libre con esos minerales. Vico no dudará, créeme. Y yo ya no estoy en posición de enfrentarme a él.

—¿Vas a dejar los poderes? ¿Por qué?

—No tengo elección.

Lali no explicó que, cuando se votara su dimisión al mes siguiente y ella dejara de tener obligaciones en Tennison, ya no tendría el control sobre los poderes. De hecho, le quedaría muy poco aparte de su riqueza, su orgullo y Ian. Había apostado y había perdido. Se preguntaba por qué se habría molestado.

—Ve a dormir un poco —le suplicó Emilia—. Tienes muy mal aspecto, Lali. Tal vez deberías ver a un médico.

—Ya iré. Ahora, sólo quiero dormir. Buenas noches.

—Sí. Que duermas bien.

Estaba tan cansada que así fue. Pudo mantener los ojos abiertos lo suficiente para poder llegar a su dormitorio. Un segundo después de que su cabeza tocara la almohada, quedó sumida en un profundo sueño. Lali se levantó y se vistió rápidamente a la mañana siguiente. Hizo sus maletas. Si Pablo quería que se marchara, no iba a discutir con él. Tenía su orgullo. Ian estaba ya vestido, pero, cuando le dijeron que se iban a marchar, se puso a llorar.
Lali tranquilizó al niño lo mejor que pudo mientras le pedía al señor Smith que se ocupara de recogerlo todo. emilia estaba muy triste, pero Lali le prometió que se aseguraría que el niño pasara mucho tiempo con ella... y con su padre.

Como no quería enviar a Ian al colegio en aquel estado, lo acompañó y le explicó a la profesora que su vida familiar andaba algo revuelta, sin entrar en detalles. Ésta se mostró muy comprensiva y prometió llamar a Lali si el niño no se mostraba contento. A continuación, el señor Smith y ella regresaron a la casa de la tía Julia.
Pasó una semana, en la que Pablo ni llamó ni realizó intento alguno por ponerse en contacto con ella. A través de Emilia, Lali se enteró de que estaba ignorando por completo la situación, aunque parecía tener muchas excusas para no estar en casa. Por su parte, Lali se encontraba muy triste y deprimida. Además, las náuseas iban empeorando día a día.

El sábado siguiente empezó a nevar. Ian y el señor Smith salieron a jugar en el jardín con la nieve mientras Lali descansaba. Decidió hacer algunas llamadas telefónicas para asegurarse de que Vico no se estaba aprovechando de sus poderes antes de que ella pudiera tirárselos a Pablo a la cara. Planeaba que fueran un regalo de despedida, dado que estaba convencida de que él no iba a ceder. En ese caso, era mejor que se marchara a Chicago. Ya no quedaba nada para ella en Billings.

—¿Va todo bien? —preguntó el señor Smith al verla tumbada en el sofá.

—Sólo estoy algo cansada.

—Necesitas ver a un médico. Tienes un aspecto muy pálido.

-No.

—Te concertaré una cita —dijo. A pesar de las protestas de Lali, llamó al médico. Consiguió una cita con el doctor Bryner a la mañana siguiente—. E irás —añadió—. Aunque tenga que llevarte a cuestas.

— ¡Ni te atrevas! —le espetó ella—. Estoy harta de los hombres. ¡Los odio a todos! No estaría así si no fuera por Pablo.

—Tú eras la que quería evitar que Vico...

—No me refiero a eso —rugió ella—. ¡Me refiero a esto! —añadió, colocándose una mano sobre el vientre.

—¿Otro niño? —Preguntó el señor Smith, sonriendo de oreja a oreja—. Tal vez esta vez sea una niña, Mar.

Ella se echó a llorar. Lloró aún más al recordar lo tierno que Pablo se había mostrado con ella la noche antes de que tuviera que regresar a Chicago. Era precisamente aquella ternura la que había esperado encontrar a su regreso. Así, le habría contado lo del embarazo. Sin embargo, todo había salido mal.

—Maldito sea...

Smith la tomó entre sus brazos y sonrió.

—Venga, venga... Tranquila.

— ¡Lo odio!

—Sí, ya lo sé.

Alguien llamó a la puerta, pero el señor Smith no fue a abrir. La puerta no estaba cerrada con llave y sabía muy bien quién era.

—Hay alguien en la puerta —susurró ella.

—Es cierto.

Mientras hablaba, una puerta se abrió y se cerró. Pablo entró en el salón, con un aspecto tan agotado y triste como el de la propia Lali. Sin embargo, cuando la vio entre los brazos del señor Smith, la ira se le reflejó en la mirada.

—Suéltala —le espetó a Smith.

—Ni te atrevas a hablarle así —dijo Lali, abrazándose con más fuerza a Smith—. ¡Vete al infierno, Pablo Arrechavaleta!



4 comentarios:

  1. Ahhhhhhhhhh no lo podes dejar ahi, mala jajajaja amé el cap y quiero que pablito se ponga las pilas porque me voy a meter en la novela y lo voy a cachetear :P Subi pronto nenaaaa! Dani.

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  2. Ahhhhhhh me olvidaba.... amo al Sr Smith jajaja es lo massssss!!!
    Dani.

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  3. Jajajajajaja,ahora se pone celoso!!!.
    Se merece todo lok Lali le diga.
    Smith es único !!!.

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  4. SOS GUACHA AHHHHH!!! COMO NOS PUDISTE DEJAR ASIIII!!! QUIERO MAS... NOOO EXIJOOOOO MASSS NOVE!!! Quiero saber como sigue por fissss!!!
    Espero q subas pronto... Besos q estes bien!!! :D

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