miércoles, 12 de febrero de 2014
Capítulo 2 y 3: "En el lugar Equivocado"
Holaa chicas les traigo doble capi porqe el cap 2 era muy cortito, espero que els guste, no dejen de pasar por mi otra adaptacion en el otro blog, besos
PD: Pasen por el nuevo blog de mi amiga Jess que empezo a subir una nueva adaptacion que esta buenisimaa, no se la pierdan en: http://www.novelaspablalis.blogspot.com.ar
CAPITULO 2
-Ya me iba...
-¡Estabas detrás de la puerta, escuchando! - arremetió de nuevo lleno de ira.
-No, no estaba escuchando -contestó Lali atónita ante tanta agresividad.
De pronto lo reconoció y se puso completamente tensa. Nunca lo había visto antes, pero había un enorme e indecente retrato de aquel tipo en el vestíbulo de la planta baja. Aquella foto era el
blanco de numerosas bromas y comentarios femeninos. ¿Por qué? Porque Pablo Martinez era terriblemente atractivo.
Pablo Martinez, era el millonario griego, despiadado y falto de
escrúpulos, que dirigía la Martinez lnternational.De pronto Lali comprendió que se había confundido de puertas y se sintió enferma. Su empleo y el de Cande estaban en la cuerda floja. Tras
Pablo apareció un hombre mayor de pelo cano. Al verla frunció el ceño y sacó un celular.
-No es la mujer que limpia siempre esta planta, Pablo. Voy a llamar a seguridad de inmediato.
-No hace falta -protestó Lali muerta de miedo-, yo sólo he venido a sustituir a Cande esta noche, eso es todo. Lo siento, no pretendía interrumpir... ya me iba...
-Pero vos no tenes por qué subir aquí -dijo el hombre mayor.
Pablo la escrutaba con mirada intensa, con sus ojos tan brillantes que la ponían nerviosa.
-Estaba escondida detrás de la puerta, Francisco.
-Un momento, puede que pareciera que estaba escondida detrás de la puerta, pero ¿para qué iba a hacer eso? -argumentó Lali, desesperada-. No tiene sentido, yo sólo soy del servicio de limpieza. Comprendo que he cometido un error al venir aquí, y lo siento de verdad, pero... me iré ahora mismo.
Una mano la agarró entonces, sin previo avisó, de la muñeca, obligándola a quedarse.
-Vos no vas a ninguna parte. ¿Cómo te llamas?
-Lali... es decir, Mariana Rinaldi... ¿qué estás haciendo? -gimoteó.
Pero era demasiado tarde. Pablo le había quitado el pañuelo de la cabeza. Todo aquel cabello lacio cayó revuelto por los hombros. El le bloqueaba el camino. Lali, sintiéndose amenazada por aquella muralla humana, miró para arriba. Sus ojos oscuros se toparon con otros verdes relucientes e insondables.
CAPITULO 3:
Lali sintió que el corazón le daba un vuelco. Sentía una extraña sensación de mareo, la cabeza le daba vueltas. El irritado escrutinio de él se había convertido en una mirada provocativa y sexy.
-No pareces una mujer de la limpieza, yo nunca he visto ninguna igual -dijo él al fin en un tono de voz duro y profundo.
-¿Y has visto muchas? -inquirió Lali sin comprender hasta más tarde lo impertinente de su pregunta.
Lo cierto era que ella no había sido la primera en atacar. Los ojos de él expresaban sin ningún género de dudas aquella actitud masculina
arrogante y sexualmente excitada que Lali tanto detestaba.
-Lali... hay una Mariana Rinaldi en el servicio de mantenimiento - intervino el hombre mayor al que el otro había llamado Francisco -. Pero se supone que trabaja en la octava planta, y el servicio de
seguridad no le ha concedido ningún permiso para subir aquí. Voy a ordenar al supervisor que venga inmediatamente a identificarIa.
-No, deja ese teléfono.Cuanta menos gente se entere del incidente, mejor. Toma asiento, Lali - añadió Pablo soltándole la muñeca y acercándole una silla.
-Pero es que yo...
-iSéntate! -gritó él como si estuviera tratando con un animal doméstico al que tuviera que adiestrar.
Lali, atónita ante aquella forma de dirigirse a ella, se dejó caer sobre la silla con la espalda rígida y el corazón acelerado. Había entrado donde no debía, pero se había disculpado. Lo había hecho todo
excepto arrastrarse por el suelo, reflexionó resentida.
-Quizá quieras explicarme qué estás haciendo en esta planta, por qué has entrado en este despacho en particular y por qué te has escondido a escuchar detrás de la puerta -dijo Pablo con dureza y precisión.
Hubo un silencio. Lali se preguntó si serviría de algo echarse a llorar, pero aquellos ojos verdes paralizaron su corazón. Aquel hombre la trataba como si hubiera cometido un asesinato, así que lo
más inteligente era ser sincera.
-He estado teniendo problemas con un ejecutivo que trabaja siempre hasta tarde en la octava planta -admitió Lali inquieta.
-¿Qué clase de problemas? -preguntó Francisco.
Pablo dejó que su intensa mirada vagara provocativa por la diminuta y tensa figura de Lali, deteniéndose sobre los pechos moldeados
por el delantal, y las perfectas piernas. Luego sonrió y torció la boca mientras un mortificante rubor subía a las mejillas de ella y coloreaba su blanca piel.
-Mírala, Fran, y luego decime si todavía necesitas que te explique de qué tipo de problema se trata - intervino PAblo.
-Le mencioné mi problema a la chica que limpia esta planta -continuó Lali con respiración entrecortada-, y le pedí que me cambiara por una noche. Después de mucho insistir accedió, y me
advirtió que no atravesara las puertas dobles pero... por desgracia hay dos pares de puertas dobles en esta planta.
-Eso es cierto -concedió Pablo
-Me equivoqué de puertas, y estaba a punto de salir cuando escuché pasos y comprendí que venía alguien. Tuve miedo de que fuera un guardia de seguridad, porque eso le hubiera podido causar
problemas a Candela, por eso me escondí detrás de la puerta. Fue una estupidez...
-Por aquí no ha venido nadie de seguridad desde las seis -intervino el hombre mayor-. Y cuando llegaste vos, PAblo, hace unos diez minutos, la planta estaba vacía.
-Bueno, no sé quién era el que subió. Estuvo parado delante de la puerta unos veinte segundos, y luego se marchó... -añadió Lali mientras su voz se iba desvaneciendo, sin comprender por qué
aquellos hombres ponían en entredicho su explicación.
Pablo dejó escapar el aire contenido con un silbido, dio un paso atrás y se apoyó sobre el borde de una mesa mirando al otro hombre con ansiedad.
-Vete a casa, Fran, yo me ocuparé de esto.
-Mi deber es quedarme y solucionar este problema...
- Tenes una cita para cenar -le recordó Pablo seco-. Y llegas tarde.
Francisco lo miró a punto de protestar pero después, al ver la expresión expectante de su jefe, asintió.
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Pablito ya quiere estar a solas con ella.
ResponderEliminarPobre acosador,k mal la va a pasar cuando Pablo sepa quien es.
jajajaja pobre Lali me la imagino tratando de salir de la situacion y lo incomoda q puede ser... y Pablo ya veo q es un chanta de lo peor y q pone a Lali al limite solo con palabras... ya quiero ver como sigue esto y q tiene pensado hacer Pablo con ella a solas!!!!
ResponderEliminarQuiero mas nove, me tiene enganchada e intrigadisima!!!
Espero q estes bien y nos leamos prontito!!! Besos!!! D