domingo, 23 de febrero de 2014

Capítulo 13 y 14: "En el lugar equivocado"



Holaaa esto se pone interesante ya veran esta por pasar lo mas importante bueno mas bien lo que desencadenara la mejor parte, besos

CAPITULO 13:

-No necesitaría usar la fuerza contigo, LAli. Vendrías a la cueva familiar como un corderito - comentó contento, con voz espesa.

Mientras las brumas de la intoxicación se despejaban Lali miró aquellos bellos  rasgos. Pablo se puso tenso, entrecerró los ojos y
trató de apartarla de sí. Una ola de rubor invadía a Lali, que jamás se había sentido más violenta. No podía creer que hubiera sucedido lo que había sucedido. No podía creer que él la hubiera hecho sentirse así. El silencio reinaba tenso, espeso, como una trampa en la que ninguno de los dos quisiera arriesgarse a caer.

-Yo... yo -comenzó a decir Lali, tratando de buscar una excusa que pudiera justificarlos a los dos- ... no debería de haberte dado una cachetada, te has puesto furioso y...

-A los hombres griegos no les gusta que se ponga en entredicho su masculinidad -dijo Pablo dejando que una risa irónica escapara de sus labios -.Pero la verdad es que te he besado porque he querido.
Tal y como vos acabas de decir, hay que llamar a las cosas por su nombre.

Perpleja ante aquella admisión, Lali se quedó mirándolo para volverse luego hacia la ventana. PAblo confesaba sentir la misma atracción que la estaba volviendo loca a ella.

-Naturalmente no repetiremos la experiencia - Pablo con sencillez, poniendo punto final a la conversación.

Lali, de perfil, se puso tensa. Pablo sólo había afirmado algo evidente, algo que ella misma hubiera podido decir, pero a pesar de todo se sintió mortificada. Aquello era una advertencia, y se sentía humillada. Al fin y al cabo era él quien la había besado, y sin embargo se sentía en la obligación de reprimir cualquier idea estúpida que ella pudiera concebir. ¿Quién diablos se había creído que era? ¿EI hombre más irresistible del mundo? Sí, pensó. Y toda aquella seguridad en sí mismo no era vanidad. Pablo lo tenía todo. Era atractivo, tenía dinero, poder. ¿Cuántas veces lo había rechazado una mujer? ¿Y cuántas alentado? A pesar de todo
tenía que defenderse.

-He dejado que me besaras porque te has mostrado terriblemente...

-No quiero seguir discutiendo sobre esto -la interrumpió Pablo-. Hoy no estoy muy centrado, me enfado enseguida.

Sin embargo Pablo había cambiado las ideas de Lali acerca de su propia sexualidad. En un santiamén. Ante el deseo de volver a estrecharlo entre sus brazos lo único que podía hacer era resistir. Nunca hubiera soñado que ningún hombre la excitara tanto, la dejara tan hambrienta. Y el hecho de que Pablo  tuviera ese poder sobre ella la tenía perpleja.
La limusina subió por una calle empinada. Sobre un acantilado de altura espectacular surgió un enorme tejado. La casa parecía más grande cuanto más se acercaban. No era un villa, era todo un
palacio.

-¿Es ésta tu casa? -preguntó Lali. Pablo asintió mientras la limusina paraba delante de la gigantesca edificación -. Si vas a estar con tus amigos y tu familia será mejor que busques una habitación donde encerrarme, no quiero inmiscuirme en tus...

-Vos te quedas conmigo -la intemImpió él tranquilo.

-¿Y qué se supone que debo decir cuando la gente me pregunte? ¡Ni siquiera sé cómo se llamaba tu padre! -respondió LAli sin disimular su incomodidad.

-Se llamaba Nicolas tenía setenta y un años y yo era su único hijo -informó Pablo con voz espesa-Era una de esas buenas personas que tú has mencionado antes, y su muerte ha sido repentina e inesperada.

-No tuviste la oportunidad de decirle adiós. Eso es, difícil de asimilar -comentó Lali recordando sus propias penas.

Pablo la miró de reojo, con desdén.

-Ahórrate los tópicos, mi padre y yo llevábamos tiempo separados.

-No era un tópico. ¿De quién era la culpa de que estuvieran... separados? -se atrevió Lali a preguntar.

-Mía...

-Pero  no podías saber que...

-¡Eso no es asunto tuyo! -gritó Pablo.

Ambos salieron del coche. Lali miró de reojo a Pablo que, tenso, reprimió un suspiro. Estaba decidido a contener sus emociones tal y como, supuestamente, todo hombre debía hacer. Hubiera sido mucho más fácil para una mujer. En aquel momento Pablo era como un volcán, luchando por tragar toda la lava emergente, a punto de estallar.


CAPITULO 14:

Lali dejó que la adelantara. Un montón de sirvientes se alineaban esperándolos en el opulento vestíbulo. Pablo dijo unas palabras. Lali vaciló y miró a su alrededor. De pronto una chica apareció inesperadamente en el dintel de una puerta. Pablo, que no la había visto, miró para atrás con gesto imperioso.

-¡Lali! -la llamó impaciente. Ruborizada ante las miradas curiosas, Lali aceleró el paso. Justo cuando Pablo alargó una mano para tomar prisionera la de ella, la chica se acercó caminando. No debía de tener ni treinta años. Tenía el pelo largo y rubio, y los ojos claros y exóticos. Y llevaba una ropa y unas joyas impresionantes.

-Eugenia... -la llamó Pablo apretándole la mano a Lali.

Eugenia plantó un frío beso sobre la mejilla de Pablo y ambos comenzaron a hablar en griego. La rubia ignoró a Lali que, lejos de molestarse, estaba irritada con Pablo al mantenerla a su lado. Él continuó hablando con la griega, que Lali supuso sería una pariente cercana, mientras las guiaba a ambas hacia un salón.

Entonces comenzó a llegar más gente y Eugenia asumió el papel de anfitriona. Pablo había soltado ligeramente la mano de Lali, que trataba de escabullirse hacia un rincón. Pero Pablo no solo la retenía, sino que de pronto la hizo adelantarse y comenzó a presentarle a gente. No obstante Lali no pudo mantener ninguna conversación con nadie. Muchas miradas recaían sobre ella, pero
Pablo no dejaba de llevarla de un lado a otro. Intercambiaba unas palabras aquí, una frase allá... estaba tan tenso que era incapaz de dialogar con nadie.

-¡Cristos, odio esto! -murmuró Pablo entre dientes, de pronto.

Unos minutos más tarde un hombre mayor lo abrazó forzándolo a soltar a Lali. Ella dio un paso atrás y después comenzó a caminar hacia el balcón, que parecía recorrer toda la fachada de la casa. Salió y respiró hondo aquel aire cálido. Las vistas sobre el valle eran increíbles. Un interminable cielo azul abovedado cubría las crestas de los pinos sobre los que había flores que salpicaban color. Al fondo, mucho más abajo, majestuosas formaciones rocosas se internaban en el brillante azul turquesa del mar. Era tan hermoso que casi producía dolor.

Lali estuvo admirando las vistas durante un rato. Después, consciente de su cansancio, se dio la vuelta y vio a Pablo. Era tan alto que era imposible no verlo. Tenía el ceño fruncido y miraba a su alrededor sin descanso, prestando escasa atención a lo que le decían. De pronto su mirada se posó sobre Lali, iluminándose como una estrella, y su rostro se relajó.
LAli colisionó contra aquellos ojos  brillantes. Su corazón comenzó a latir y se le secó la boca. Observó a Pablo caminar a grandes pasos hacia ella. Tenía centrada en él toda su atención, y era tan incapaz como él de apartar la mirada. Ambos parecían ciegos a los murmullos y a la especulación que aquella escena estaba suscitando.

-¿Dónde diablos te habías metido? -preguntó él con la respiración entrecortada, fuera de tono, a dos pasos de ella. Emanaba de él tensión a manos llenas. Escrutó el rostro de Lali   y preguntó-: ¿Pero por qué quiero estar con vos justo ahora?

2 comentarios:

  1. Joder k lo dijo en voz alta,jajajajajaja.

    ResponderEliminar
  2. jajaja Es bravo Pablo por dios se hizo el re langa despues del besa solo para no demostrar que el tambien sintió algo muy fuerte!!!
    Y Eugenia no me cierra para mi es una antigua novia o prometida de Pablo...
    Y Pablo creo q la llevo a Lali tambien como un escudo no simplemente para vigilarla pero se le esta llendo de las manos jajaja se muestra muuuuy posesivo con ella tanto que admitio en vos alta q no puede estar lejos de ella...
    Espero q subas pronto porq la nove esta en lo mejor y me tiene pegada a la pantalla y ya quiero ver q sigue despues de semejante confesion... Nos leemos pronto besos q estes bien!!! :D

    ResponderEliminar