viernes, 28 de febrero de 2014

Capítulo 19 y 20: "En el lugar equivocado"



Holiii les traigo la segunda parte del rock , besos espero que les guste , besos
CARO

PD: no se olviden de leer en mi otro blog el nuevo capi de la nove de epoca

CAPITULO 19:

-Respondes como si te murieras por mí -dijo él con orgullosa satisfacción.

Lali lo observó bajarse la cremallera del pantalón. Sus ojos se abrieron inmensamente, sintiéndose de pronto cohibida. Segundos más tarde unos calzoncillos negros se deslizaron por las estrechas
caderas, y Lali vio por primera vez un sexo masculino excitado y completamente erecto. Y aunque Pablo  era aún más bello de lo que jamás hubiera imaginado también le resultó amenazador. Tardíamente consciente de su propia desnudez, Lali se sentó y tiró de la sábana para ocultarse bajo ella. Su corazón latía acelerado.
Saber que no era sino una inexperta le producía pánico. Pablo  volvió a la cama con movimientos naturales, sin ninguna inhibición. En realidad Lali dudó de que él, en alguna ocasión, hubiera necesitado de un dormitorio en el que esconderse.

-Sos tímida -murmuró Pablo  casi con ternura, quitándole la sábana para unirse a ella, concediéndole poca importancia a ese sentimiento.

-Sí... Pablo ...

-Quiero verte -confesó él estrechándola contra su cuerpo duro, poderoso y abrasivo, con un brazo posesivo-. Estás temblando...

-Me pones nerviosa.

Pablo  enredó los dedos en el espeso cabello de Lali y atrajo su boca hacia sí saboreándola en profundidad hasta que la cabeza de ella se inclinó llena de pasión y todos sus nervios desaparecieron. Y entonces él elevó la mirada y sus ojos quedaron prendados en los de ella.

-Esto no es simplemente una noche de locura, es algo excepcional, algo especial. Yo no tengo por costumbre acostarme con las mujeres así -aseguró él con ronca sinceridad.

Lali levantó una mano temblorosa y le apartó el cabello de la sien. Tenía el corazón en un puño. No podía creer que él pudiera tener tanto poder sobre ella, que al fin un hombre la tuviera pendiente de
cada una de sus palabras, esperando y rezando para que fuera digno de su confianza. Saberlo resultaba aterrador, pero cuando él sostenía su mirada o la acariciaba ni una sola fibra de su cuerpo podía resistírsele.

Pablo  recorrió con una mano todo su cuerpo tembloroso. Ella se estremeció y jadeó. Su cuerpo estaba tan completamente preparado que una sola caricia bastaba para despertarlo. Cuando él jugueteó con el triángulo de plata que formaban sus piernas ella gimió y dejó que su rostro se hundiera sobre el hombro de él. Pablo  siguió el rastro hasta el mismo centro de su ser, cálido e hinchado, con devastadora experiencia, llegando al punto más sensible. Y en ese momento Lali se vio perdida sin remedio, atormentada por un
cúmulo interminable de sensaciones que pronto se  convirtieron en una tortura sin fin.

-Estás tan cerrada - musitó Pablo  con un gemido sensual y gozoso.

La urgencia de aquel deseo resultaba insoportable. Lali estaba completamente fuera de sí, con la respiración entrecortada, sujetándose a cualquier parte de él que lograba agarrar.

-Pablo , por favor... -gimió desesperada. Pablo  se deslizó sobre ella colocándola sobre la cama. 

Lali se debatió con ojos brillantes, exultante de feminidad, sintiendo el férreo control de Pablo  y su rendición. Un hambre fiera la abrumaba en ese instante sin vergüenza. Y entonces él la penetró y el punzante y apasionado dolor de aquella invasión la hizo llorar de sorpresa. Pablo  se quedó muy quieto. Unos ojos  atónitos la miraron de lleno.

-¡Cristos... es imposible que seas...!

-Ya no...

-Te gusta sorprenderme, ¿verdad? -preguntó él con una llama de fuego primitivo en la intensa mirada.

Lali estaba ruborizada al máximo, era completamente consciente de cada uno de los pequeños movimientos que él hacía abriéndose
paso hambriento por su interior.

-Ahora no puedo hablar -musitó atenta por completo a cada uno de los detalles de aquella nueva experiencia fascinante.

Pablo  rió a carcajadas. La besó en lo alto de la cabeza y comenzó a demostrarle cuán excitante podía ser aquello. Una necesidad cruda, fuera de control, iba poseyendo a Lali cada vez con más fuerza. Apenas podía respirar. El mundo hubiera podido tocar a su fin y nada hubiera importado excepto aquella vibrante experiencia. La intensidad del placer la volvió loca hasta que, finalmente, llegó al borde de la excitación y una ola de paroxismo la liberó.

-Deberías de haberme dicho que era la primera vez, pethi mou -pronunció Pablo  apenas sin aliento.

-No me pareció importante -musitó Lali evasiva, disfrutando del modo en que él la abrazaba contra su cuerpo ardiente, cálido y húmedo, llorando contenta de que él no pudiera verlo.

¿Acaso era posible enamorarse en el plazo de  veinticuatro horas?, se preguntó LAli ensoñadora, luchando por reconocer a la nueva persona que sentía nacer en su interior, pero demasiado contenta y satisfecha como para sentir como una amenaza aquel cambio.
¿Algo especial? ¿Pero cómo de especial? Lali sabía perfectamente cuánto de especial era Pablo  para ella. Hubiera deseado poder envolverlo en una sábana de amor y abrazarlo hasta la muerte, nunca había sentido nada igual.


CAPITULO 20:

-Para mí sí lo era -le confió Pablo  en voz baja-. ¿Tenes hambre?

-No, en realidad no.

-Pues yo no recuerdo cuándo comí por última vez - musitó él reflexivo.

-¡Qué sensible!

Pablo  la soltó y rodó por la cama hasta alcanzar un teléfono interno por el que ordenó que les llevaran comida. Luego, tomando su mano, la arrastró fuera de la cama junto a él. Con los brazos envueltos sobre sí misma, como si tuviera frío, Lali caminó hasta el baño y lo observó abrir el grifo de la ducha. De pronto se sintió
tremendamente tímida. Se veía arrastrada hacia la más profunda intimidad sexual. Pablo  la metió en la ducha con él ignorando su vergüenza deliberadamente, o quizá sin darse cuenta.

-Sos muy chiquita de verdad -suspiró.

-Mido uno cincuenta y uno -musitó Lali añadiendo un centímetro más, sintiendo que Pablo la contemplaba de arriba abajo.

-Estabas tan graciosa en el aeropuerto con aquel abrigo tan largo... eras como una niña pequeña toda vestidita - Lali no supo qué responder-. ¿Por qué te has quedado tan callada?

-No llevo nada de ropa, y no tengo por costumbre mantener conversaciones en la ducha.

Pablo  rió. Luego la abrazó y la levantó como si fuera una muñeca, enlazándole los brazos a su cuello. La sujetó a su altura y la miró a los ojos, intensamente.

-¿Estás tomando la píldora anticonceptiva?

Lali frunció el ceño y se ruborizó. No entendía por qué le hacía semejante pregunta cuando era él quien había tomado precauciones en aquella ocasión.

-No.

-Eso pensé. El preservativo se ha roto -la informó Pablo sin parpadear, escueto.

-¡No...! -exclamó Lali perdiendo el color al comprender las consecuencias que ello le podría acarrear.

-Si ocurre algo... lo cual, creo, es poco probable lo solucionaremos entre los dos, juntos -añadió Pablo  admirando sus labios abiertos y besándola lenta, dulcemente y con boca experta.

Asustada por un instante ante la pesimista imagen de una vida arruinada por un embarazo no deseado Lali trató de pensar en algo más alegre. Llevaba veinticuatro horas viviendo fuera de la realidad, y no tenía ninguna prisa por volver a ella.

-Tengo planes para ¡¡vos -admitió Pablo  entre beso y beso, mientras ella temblaba -. Vas a disfrutar de estar conmigo.

Juntos hicieron un pícnic sobre la cama. Comieron langosta y ensalada griega. Lali no había probado nunca la langosta, y estuvo a punto de desmayarse cuando la vio sobre el plato. No dejó de dar
pequeños sorbos de vino hasta que Pablo  tomó su vaso, y entonces ella lo imitó. Su ignorancia la hacía sentirse violenta y le recordaba lo diferentes que eran los mundos de ambos.

-Gracias por lo que me dijiste antes en la playa -murmuró Pablo -. Me ha ayudado a ver las cosas con más perspectiva. Si mi padre o yo hubiéramos sospechado en algún momento el poco tiempo que
nos quedaba habríamos corrido a reconciliamos. La gran ironía de la vida es que en realidad yo ya estaba trabajando en esa dirección.

-¿En qué sentido?

-Esa conversación que oíste -le recordó Pablo -. La empresa que había planeado comprar perteneció a mi padre, él la había perdido hacía tiempo. Pensaba ofrecérsela como una rama de olivo.

-¡Oh, PAblo! -suspiró Lali enternecida-. Por eso era tan importante que te acompañara.

-Pero aún tengo mis recuerdos. Mi padre era una persona fuerte, vital. Vivía la vida plenamente. Y no hubiera querido que lo recordara con tristeza.

-Explícame la importancia de esa conversación que escuché -lo invitó Lali tratando de evitar la tristeza y la oscura vulnerabilidad de sus ojos y de distraerlo.

-Digamos que tenemos dos empresas, A y B - comenzó a explicar Pablo -. Primero compras el stock de la empresa A, y después dejas correr el rumor de que estás interesado en adquirirla. Los precios de ese stock suben. Entonces vendes el stock a un
precio más alto. Y luego, sin previo aviso, te lanzas sobre la empresa B, en la que los valores del stock no se han incrementado, y te sitúas como propietario de una empresa a un buen precio.

-Es enrevesado.

-Sí, así es como me consideran en los negocios - confirmó Pablo  sin ofenderse lo más mínimo -. Pero si mis verdaderas intenciones salieran a la luz el precio del stock de la compañía B se dispararía y
no compraría.

Lali apartó los platos de la cama. Cuando volvió al dormitorio Pablo estaba dormido. Su corazón, que se había derretido como el caramelo, volvió a agarrotarse al verlo. Parecía exhausto, pero
mucho más en paz de lo que lo había estado a lo largo de todo aquel día. Por una vez en su vida Lali se iba a dejar llevar. Por norma era muy precavida, prefería verlo todo en nítidos tonos blancos y negros antes de arriesgarse. Pero en esa ocasión era demasiado tarde...

2 comentarios:

  1. ES UN TIERNO PABLO!!! Me encanto el cap pero presiento q nada bueno va a pasar a partir de esto!!!
    Espero leernos pronto!!! Besos y q estes mas q bien!!! :D

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  2. Pablo le cogió confianza y le dijo hasta su estrategia en los negocios.

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