jueves, 11 de julio de 2013

Capítulo 61:"Vos necia, Yo mentiroso"



Hola chicas mil disculpas por la demora recien hoy rendí mi ultimo parcial y ya estoy de vacaciones, estoy cansada pero feliz ahora voy a estar un poco mas libre porque me queda el trabajo pero no son muchas horas asi que nos leeremos mas seguido, apenas lean el capi avisenme asi subo mas seguido , besotes


CAPITULO 61:
Desde aquella noche en que había jurado vengarse, las cosas nunca habían vuelto a ser las mismas con Rochi. Era como si siempre tramara algo a espaldas suyas. Y, desde entonces, las complicaciones no hacían más que sumarse.
Era frecuente que no encontrara su prenda favorita cuando la buscaba, y que, luego de unos días, apareciera por arte de magia en el canasto de la ropa sucia. O que se perdiera algún mensaje. O que Rochi olvidara guardar por la noche, la leche que su compañera tenía que tomar en la mañana.
Por eso aquel jueves, al ver esa nota casi ilegible sobre su almohada, Lali dudó de su veracidad. Llamó al canal, y nadie pudo confirmarle nada. Benja, como todos los días en que había programa, estaba desaparecido en algún salón de belleza, sumergido en un baño de espuma, o achicharrado en una cama solar... Maca y Agus no contestaban a sus celulares, (cosa extraña, porque habitualmente los dos se tomaban muy en serio sus horarios de trabajo)
Lali esperó pegada al teléfono a que se hicieran las tres de la tarde. Aquellas horas previas a la emisión, solían ser febriles, por lo que no era raro que todo el grupo se reuniera desde la mañana. Pero aquel jueves, a nadie parecía importarle nada. ¿Qué estaría ocurriendo? Luego de un tiempo de agonía, recién a las cuatro y media de la tarde sonó su celular. Era Benja.
—Lali, ¿no recibiste mi mensaje?
—Mi compañera garrapateó algo en un papel, pero...
—Te estamos esperando en el canal. Tómate un taxi cuanto antes.
Benja cortó, sin que Lali  pudiera preguntar algo.
¿Quiénes la estaban esperando? ¿Para qué? ¿Por qué en el canal? Pero todavía no había puesto un pie en la emisora, cuando tuvo un inesperado recibimiento.
—¿Usted es la señorita Mariana Esposito?
—Sí...
—La están esperando en “Maquillaje”. ¡Apúrese!
Lali, sin ninguna razón más que la orden de aquel extraño, corrió por los pasillos, en la dirección indicada. Allí, con un enorme babero que cubría su ropa, estaba Benja, que la saludó sin dejar de mirarse al espejo, mientras era acicalado por dos mujeres jóvenes y hermosas.
—¡Lali!... Pensamos que no ibas a venir.
—¿Quiénes pensaron?
—¿Vos sos Lali Esposito? –preguntó una de las muchachas.
—Sí... –respondió su víctima, con inocencia.
Y bastó aquel pequeño monosílabo, para que todo fuera locura a su alrededor.
—¡Cristina! vos ocúpate de lavarle el cabello. ¡Ana! Veni a hacerle las manos, y los pies, porque va a usar sandalias... ¿Qué talle de calzado usas, querida? Trae un seis y un siete... ¡Marcos! La solera azul, por favor...
—¿La que iba a usar Mery?
—¡No!... Es demasiado grande... Llama a Laura, y pide otra mas entallada. Por lo menos un talle menos que la anterior.
—¡¿Qué es todo esto?! –preguntó Lali, temiendo lo inevitable, mientras era asaltada por un batallón de estilistas.
—¿No te dijo Agustin?
—¡No!
—Mery no va a venir, y deberás reemplazarla.
—¡¿Te has vuelto loco?!
—¡Lo harás perfecto!
—¿Y Maca? –preguntó la muchacha, tratando de no morir ahogada por el chorro de agua que llegaba directo a su boca, y con el cual ahora estaban lavando su largo cabello.
—Se nota que no te teñis –fue el comentario de la asistente— Tu pelo está sano y sedoso.
—E intento que siga así –le respondió Lali, doblegada por los tirones que le estaban dando. Pero de inmediato insistió con Benja—. Maca es la reemplazante de Mery. 
Esa es una de sus tareas.
—¡Era!... Con la cara que tiene ahora, está impresentable.
Las “damas” que los rodeaban, rieron con malicia.
—¿Ella dijo que no quería...?
—Pablo ordenó que fueras vos.
—¿Pablo?... –repitió la muchacha, pensativa.
Sí, era evidente que su jefe intentaba darle las mejores cartas de recomendación para cuando tuviera que irse... Pero Lali no tenía ninguna gana de agradecerle un favor semejante.
—¡Es una locura!... ¡Nunca antes he estado frente a las cámaras!
—Eso no es cierto. Pablo dice que una vez participaste en un video de turismo para la provincia, y en otro de la Universidad de Cuyo.
—¡Eso era una conferen... ¡ay!... cia! De cuando era ayudante de cátedra. Pero no quiere decir que...
No pudo quejarse más. Fuera como fuera, su suerte ya había sido echada. Por varias horas fue ultrajada de todas las formas posibles, para servir a la más cruel belleza. Y entre secado del esmalte, o cepilladas, o pruebas de ropa en busca de algo a su medida, tuvo que realizar además aquel trabajo que siempre hacía, (y que, por cierto, le correspondía a Benja. Pero, claro, el pobrecito estaba muy ocupado en descansar)
A las nueve de la noche, cambiada como si fuera a una fiesta, y pintada más que una puerta, Lali por fin se miró al espejo. Lucía rara. Mucho más linda, pero rara... Parecida a... A todas las demás mujeres que pululaban por allí.
—Vení, Lali...
—Finalmente has aparecido, Benja. Creí que te habías ahogado con el spray...
—El relax es fundamental, lo sabes...
—¡Sí!... ¡Y yo estoy “tan” relajada!
Pero aquel galán ya no le prestaba atención, obnubilado por su propia imagen en un pequeño espejo que alguien le había acercado.
Lentamente los distintos entrevistados se habían ido posicionando detrás de las cámaras. La mayoría eran desconocidos para Lali, (gente del espectáculo, o políticos menores), pero a aquel vejete de cabeza rala que la miraba con impudicia, lo había visto muchas veces en el tiempo que llevaba trabajando junto a Pablo.
—Vení, Lali... Te presento al diputado Alberto Requejo...
—Sí... Lo conozco –dijo la joven, mientras le tendía la mano.
A través de sus gruesos lentes, aquel hombretón la recorrió con descaro.
—No lo creo... Nunca olvido a las muchachas hermosas.
—Lo conozco, pero por fotos...
—Entonces comprobarás por vos misma que la cámara engorda al menos diez 
kilos... Todos dicen que en televisión me veo muy inflado y con la cabeza desnuda...
—Por favor, diputado... –se apuró a consolarlo Benja—, en un hombre como usted no importan las apariencias, sino las ideas.
Lali sonrió con encanto. Sí, Benja tenía razón... Y, justamente por eso, el diputado también.
—Diputado... Hoy es un día especial. Nuestra querida Mery del Cerro no está...
—Pero, por lo que veo, han conseguido una bella reemplazante. No creo que la extrañemos...
—Nuestra Lali es encantadora, pero esta es su primera experiencia ante las cámaras. Sé que su equipo había pactado hacer la entrevista con mi compañera, pero...
—Hacerla con esta nena me da igual... No hay cosa que me guste más que darle una buena acogida a una principiante...
“¿Cogida, o acogida?”, pensaron Benja y Lali al unísono, pero sólo se sonrieron con suspicacia, mientras aquel tipo desagradable continuaba con su discurso.
—Incluso, podríamos arreglar para salir a festejar tu debut, una vez que se acabe el programa.
Lali volvió a sonreír con malicia.
—¿Yo estoy confundida, o usted está casado, diputado?
—Dos veces... Pero, ya sabes, no hay dos sin tres... Quien te dice, y tenes suerte...
Y todavía no había concluido de hablar, cuando ya estaba abrazando a Lali con confianza. La joven se soltó con gracia, justo en el momento en que el asistente de dirección hacía la segunda llamada, para que todos ocuparan su lugar.
En efecto, no era la primera vez para Lali en un estudio de grabación, pero sí la primera en televisión nacional. Y estaba temblando... No quería fallar... No podía darse el lujo de hacerlo. Y sin embargo, mil cosas podían salir mal. Podía tropezarse con aquellos tacones, bastante más altos que los que solía usar. O mostrar más de lo debido, con aquella pollera  tan corta. Las mesas eran transparentes, y tenía que tener mucho cuidado al cruzar las piernas... ¿O mejor no las cruzaba?... ¿Lo tuteaba a Benja, o le decía de usted?... ¿Lo dejaba hablar, o...?
—¿Nerviosa?
Maca la estaba contemplando con una sonrisa cruel en los labios, y un gesto altivo.
—Mucho.
—Todos apuestan a vos.. Hasta Agus... Está bien. Sé perder... Pero estar allí adelante no es nada fácil. Los reflectores te iluminan, mostrando cada imperfección. El calor empieza a hacerte transpirar... Un consejo de amiga: ¡no transpires! ¡Queda horrible!... ¿Te pusieron protector debajo de las axilas? ¡No importa!... Y los cables... 
Tene cuidado de tropezarte. O de caerte de la silla. A veces una se levanta, por cualquier estupidez, y... No, pero no vas a caerte. Vos tenes experiencia... Pero tampoco vaciles. Por los micrófonos. Se escucha todo. ¿Te pusieron bien el micrófono?... Te ves un poco deforme con él, pero estás linda igual... ¡Ya van a empezar!... ¡Suerte!
Y bastaron aquellas palabras para que todo el miedo de Lali desapareciera de inmediato. Como buena deportista, no había nada que la incentivara más que el deseo de los otros por que fracasara.
Y sólo por no darle el gusto a Maca, enfrentó las cámaras como toda una profesional. La inseguridad había dado paso al orgullo. Y en cuestión de segundos ya se sentía tan cómoda, como si estuviera en otra reunión de trabajo. Habiendo dado clases en la facultad, sabía como atrapar la atención de una audiencia que estaba aburrida, incluso cuando el tema a tratar era más aburrido aún. Y fue tal su pericia, que en dos oportunidades, incluso, no dudó en auxiliar a Benja, que aquel día estaba con la cabeza en otra parte.
—¿De dónde sacó Pablo a este bombón? –le preguntó el director a Maca, ni bien se fueron al corte— Mery va a tener que cuidarse, porque la niña arrasa.
—¡Benja va a tener que cuidarse! –apuntó su asistente, divertido.
—No crean... Esté será su debut, y despedida –informó la dama.
—Dudo que Pablo sea tan idiota como para dejarla escapar –insistió el director.
Y entonces Maca le devolvió una mirada ácida, y triunfante.
—¿No crees?... Pues te equivocas... Esta maravilla es gay... Y Pablo no es tan idiota como para poner a una lesbiana como conductora. No en este país... Como notera,o periodista de las minorías oprimidas, puede ser, ¡pero conductora!
—¡¿Gay?!... ¡Qué desperdicio!... ¡Con ese culo y esa boquita!...
—A mi no me molesta –afirmó el director, mientras la observaba con deseo—. Y si 
no la vamos a volver a ver, no olvides pasarme su número, Maca...
La charla se interrumpió de inmediato. Ya era hora de continuar con el último segmento del programa: la entrevista del diputado. Ni bien se sentó en su sitio, aquel hombretón casi calvo comenzó a tratar a la muchacha con condescendencia. Por dos minutos Lali lo escuchó arengar, en silencio, mirándolo todo el tiempo con una sonrisa. Más allá de las luces, sólo los cinco tipos vestidos de traje que conformaban su comitiva permanecían atentos a sus palabras. Los demás bostezaban, aburridos.
—Disculpe que lo interrumpa, diputado... Podría escucharlo todo el día, porque usted es un orador fascinante, pero... ¿Puedo preguntarle algo?
—Por supuesto, querida... Sé que esta es tu primera entrevista, y quiero dejar que te luzcas... A mí ya todos me conocen. Por eso tengo tantos votantes...
—Respecto de la causa por cohecho que se le sigue en...
—He sido absuelto –dijo con orgullo.
—Por falta de pruebas... ¿Me equivoco, o la falta de pruebas no significa que se lo ha hallado inocente, sino que no se ha podido probar su culpabilidad?
—Todos somos inocentes hasta que se pruebe lo contrario... Y un hombre como yo, siempre está expuesto a la malicia de...
—Eso es cierto... Porque, en lo que va de su período, ya que acusado otras tres veces por lo mismo.
—Y en todas ellas fui absuelto –repitió, preocupado. Y olvidando que aquello era un programa en vivo, se dirigió a sus acólitos, que se movían atrás de cámara conimpaciencia— ¿Esto estaba en el temario que nosotros aceptamos?
Lali, sin atender a sus quejas, insistió.
—En efecto, en todas esas causas fue absuelto. Y, curiosamente, en todas ellas el fiscal era el doctor Alberto Pino, ¿qué raro, no?...
—Eso no tiene nada que ver... Y la verdad es que prefiero...
—Digo... Porque, si bien poca gente lo recuerda, antes de asumir, usted ya había sido condenado por cohecho. Y en esa causa les fue muy fácil encontrar las pruebas necesarias... Claro que allí, el fiscal era otro.
—¡Eso no es cierto!
—Es cosa juzgada, diputado. ¿O no recuerda que no se pudo presentar a las elecciones anteriores porque pesaba sobre usted una inhabilitación para ejercer cargos públi...?
Lali no pudo terminar. Aquel tipo, olvidando toda conveniencia o decoro, se puso de pie, bramando como una fiera.
—¡La puta que te parió, pendeja!... Yo no voy a hacer esta entrevista... ¡Esto no es lo que estaba pactado!
—Diputado...
El tipo la miró de una forma tal, que todos creyeron que iba a pegarle. Pero, en vez de eso, sólo gritó:
—¡Qué diputado, ni diputado!... ¡¿Por qué no te vas un poco a la mierda?!
Sin recordar que el programa era en directo, aquel viejo político intentó huir de allí, pero quedó atrapado por los cables del micrófono que llevaba en la espalda. Seguido de cerca por las cámaras, los arrancó con furia, arrojándolos al piso con violencia, no sin antes trastabillar.
Lali, ahora sentada sola, esquivó un trozo de aquella bomba de plástico y cables, y sonrió.
—Este, evidentemente, no era el final que yo esperaba para mi primera entrevista. Quisiera pedirle disculpas al señor diputado, pero creo que la verdad nunca ofende, así que no me considero culpable de nada. Y puedo asegurarle que me encantaría darle el gusto de irme a la mierda, pero eso es imposible, porque ya estoy allí –y mirando hacia la cámara, agregó—. Gracias a gente como él, que hace que usted, yo, y todos, nos hundamos un poco más en ella cada día...
La muchacha se puso de pie, y continuó, desplazándose con gracia y soltura por el estudio.
—¿Venís en mi auxilio, Benja?... La comitiva de nuestro diputado, gente a la que, por otra parte, nosotros le pagamos el sueldo, está retirándose del estudio, así que van a tener que disculpar el barullo...
Benja, de mala gana, se unió a su compañera.
—Esto es difícil de manejar... –dijo, confundido.
—Entonces te invito a que pasemos a algo más interesante...
Aquel galán devenido a periodista se cobijó en la inteligencia de la muchacha para salir del paso. Ella hizo varias bromas encantadoras, y él, llevado ya a un terreno que le era familiar, se las devolvió con gracia. Porque, finalmente, ser lindo, gracioso y encantador era lo que mejor hacía. Para algo era un hombre.

5 comentarios:

  1. me encanto el cap... es una guacha Lali... GENIAAAA TOTAL!!!! Espero q subas pronto... Besos q estes bien!!!! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. SI LALITA ES UNA IDOLA, HOY MISMO SUBO AHORA TENGO MAS TIEMPO LIBRE,ESPERO QUE VOS TAMBIEN ESTES BIEN GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE ME ALEGRA SIEMPRE LEERTE Y QUE VAYAS SIGUIENDO LA NOVE GENIA, BESOS

      Eliminar
  2. No hay retos para Lali,todos los supera

    ResponderEliminar