miércoles, 29 de enero de 2014

Capítulo 66 y 67: "Volveré para Vengarme"



Holaaa chicas se acerca el final de esta historia espero les haya gustado, besos

CAPITULO 66

Ian seguía muy enojado con ella por su ausencia, al igual que Pablo. Algunas noches, el niño colgaba el teléfono sin decirle que la quería. Sólo le hablaba de su padre. Eso debería haberla agradado, pero sólo le hacía sentirse más asustada. Los negocios no eran sustituto alguno de su hijo. ¿Por qué había tardado tanto tiempo en darse cuenta? Sólo esperaba que no fuera demasiado tarde para reparar el daño que pudiera haber causado. No podría soportar que Ian se volviera en contra de ella.

Echaba a Pablo a Ian terriblemente de menos. Sin embargo, cada día que pasaba estaba más cansada y dejó de realizar las llamadas a diario porque, en ocasiones, regresaba a casa demasiado cansada como para hablar por teléfono. La distancia que la separaba de los de Billings se iba haciendo cada vez mayor, pero ella no podía marcharse de Chicago hasta que tuviera lugar la reunión.

Extrañaba a su hijo y a Pablo. Se sentía muy sola, sobre todo cuando recordaba la cercanía que había compartido con Pablo y los profundos sentimientos que había descubierto en él. Todo parecía haberse desvanecido. También echaba de menos a Emilia, al señor Smith e incluso los deliciosos platos de la señora Dougherty. Se había acostumbrado tan fácilmente a su vida en Billings...
Su antigua vida le parecía artificial, sin sustancia, pero, a pesar de todo, se veía atada a ella de nuevo. Lo peor de su obligada ausencia fueron las náuseas que empezó a sentir cuando entró en la cuarta semana de separación de Pablo y Ian. Sabía muy bien lo que significaba y le hacía sonreír. Sus ojos parecían iluminados de una luz muy especial, que le daba a su rostro un resplandor que la hacía parecer más hermosa aún.

Aquélla podría ser la mejor ayuda que ofrecerle a Pablo. Cuando él lo supiera, podría ser que se volviera a sentir cercano a ella. Ni siquiera se paró a considerar el miedo que iba a sentir si no era así.

—La reunión urgente es mañana —le recordó Vico una semana después mientras Holmes esperaba para acompañarla de nuevo a su casa después de una cena en la que Lali acababa de obtener el último voto que necesitaba para mantener su puesto en la empresa.

—No se me ha olvidado, Vic—replicó ella, con una sonrisa que iba poniendo a Vico cada vez más nervioso.

—Lali, respeto verdaderamente el trabajo que has realizado durante estos años. Nico estaría orgulloso de las responsabilidades que te has echado sobre los hombros y los beneficios que le has reportado a nuestra empresa.

—Sé que lo estaría. Ha sido divertido.

A Vico le pareció que era una manera de expresarse algo rara. Entornó los ojos. Parecía que Lali sabía lo que iba a ocurrirle. Sintió el aguijonazo de la culpabilidad. Quería la empresa de su hermano, pero no le gustaba el modo en el que tenía que tratar a Lali para conseguirlo.

—Esta absorción de Arrechavaleta Properties...

—Ya hablaremos de eso mañana, Vico. Estoy muy cansada.

—Lo he notado. Durante esta semana, te has estado marchando a casa muy temprano.

—Lo sé —susurró ella, colocándose un mano sobre el vientre—. Supongo que he perdido mucho sueño antes. Buenas noches, Vico.

Vico asintió y vio cómo ella se introducía en la limusina. No comprendía lo que estaba ocurriendo. Lali estaba enamorada de Pablo y él de ella, si los comentarios significaban algo. Ian aún seguía con los Arrechavaleta en Billings, al igual que Smith. La última vez que la incansable Mar Tennison se había mostrado completamente agotada había sido cuando estaba embarazada de Ian. Había realizado algunas sumas y las respuestas resultaban de lo más interesantes. Ya no importaba. Todo habría terminado al día siguiente. Mar quedaría completamente fuera de la empresa. Entonces, podría ser que regresara a Billings para siempre. Así, él podría seguir con su propia vida.

Mientras tanto, Pablo tenía promesas de los poderes que necesitaba para evitar la absorción por parte de Tennison de su empresa. La abstención le pilló desprevenido porque provenía de Bill. Sabía que Bill no sentía simpatía alguna por él, pero la empresa estaba bajo asedio y le molestaba que uno de sus directores no lo apoyara. Le daba mucho que pensar y lo intranquilizaba. A pesar de todo, se sentía lo suficientemente seguro como para proseguir con sus planes. No tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo en Chicago, aunque había rumores de que se había programado una reunión y que uno de los líderes de la empresa estaba amenazado. 

Sonrió. Estaban a punto de echar a Lali. Bien. Así podría regresar a Billings y alejarse de unos negocios que hacían que él se pusiera tan celoso. Ya estaba harto de su ausencia. A partir de entonces, Lali tendría que dejar que el que se ocupara de los negocios en la familia fuera él. Aquella noche, Lali se acostó tarde, casi demasiado tarde. A la mañana siguiente, se vistió con un traje color crema y una camisa azul y, tras recogerse el cabello, bajó las escaleras. Ni siquiera se pudo tomar dos sorbos de café ni se atrevió a desayunar. Tenía que estar alerta aquella mañana. Todo dependía de ello.


CAPITULO 67

La limusina la transportó al edificio de Tennison International. Tenía una sorpresa para Vico. Esperaba que su cuñado no se sintiera demasiado desilusionado cuando su espada no lograra cortarle la cabeza. Cuando ella entró en la sala de juntas, todo el mundo ocupaba ya sus asientos. Sonrió y se sentó. Vico parecía muy nervioso. Sin embargo, Lali estaba muy tranquila. Tenía todo lo que necesitaba en su maletín. Estaba preparada para todo lo que Vico pudiera tener preparado.

Después de que se leyera la minuta de la reunión. Vico se puso de pie y se dirigió a todos los presentes. Antes de empezar a hablar, se dirigió a Lali. Describió su propia interpretación sobre la actuación de cuñada en la absorción de Arrechavaleta Properties, que todo había empezado por venganza, que había puesto en peligro a Tennison International ofrecía una desorbitada suma por las acciones de la otra empresa y mostró los lugares de Arizona en los que se podrían haber obtenido los minerales que Tennison ansiaba sin riesgo alguno. 
Lali se dio cuenta de que no mencionó los costes de transporte de aquella otra opción. Por último, pidió un voto de no confianza para Mar Tennison. Como Lali tenía derecho a un turno de réplica, se puso de pie.

—Primero, dejenme que afirme que todo lo que ha dicho Vico Tennison es verdad —dijo, sorprendiendo a Vico y a los dos directivos a los que no se había dirigido para que la apoyaran—. Efectivamente, arriesgué la empresa cuando subestimé la situación financiera de Pablo Arrechavaleta y le ofrecí una suma desorbitada por sus acciones. Sin embargo, ahora tengo intereses en Arrechavaleta  Properties y les digo que no vamos a absorber la empresa. Sin embargo, si negociaremos los contratos ce minerales.

—Pero si yo tengo los poderes —dijo Vico, atónito—. Se me prometieron suficientes votos para echar a Pablo y comprar la compañía a un precio considerablemente más bajo que el que se ofreció en un principio.

—Siento decirte que tu amigo Bill te ha vendido — afirmó ella—. Cuando llegó el momento, él no estaba dispuesto a ir contra mía sin verse apoyado por una mayoría de los accionistas —añadió. Entonces, levantó un puñado de papeles en la mano—. Yo tengo los poderes con los que tú creías contar, incluso los que el accionista mas viejo  parecía dispuesto a darte. A pesar del hecho de que Pablo te estaba ayudando, yo he sido capaz de anular tu influencia. Estoy segura de que Pablo no se dio cuenta de que tú pensabas ponerle en su contra su propia estrategia, pero él no te conoce tan bien como yo.

—Que —dijo Vico con voz ronca.

—Ahora, pasemos al voto de no confianza. Ésta era empresa de mi esposo. Él la fundó y la dirigió para convertirla en lo que era. Yo jamás le pedí un puesto de responsabilidad en la empresa. Nicolas me lo dio y me preparó para llevarlo a cabo. Desde que yo estoy al mando de las operaciones nacionales, los beneficios han subido un diez por ciento todos los años. Además, nuestra imagen mejora diariamente y nuestra clientela es cada vez mayor. Estamos derrotando a la competencia en todos los frentes. Mi cuñado Vico les ha dicho que yo dejé que una venganza se interpusiera en lo que era mejor para nuestra empresa. Es cierto. Soy humana. Los sentimientos son capaces de cegar a una persona y los míos me cegaron a mí. Jamás quise poner en peligro la empresa, pero estuve a punto de hacerlo.
 Por eso, me disculpo. Ahora, tienen que decidir si quieren que continúe como vicepresidenta de la rama nacional. Si creen que me merezco una segunda oportunidad, bien. Si no, también bien. No obstante, me gustaría que supieran que los tratos ilegales y las políticas soterradas no tienen nada que ver conmigo —añadió, mirando fríamente a su cuñado—. Si hubiera ido a por ti, Vico, me habrías visto venir. Preferí acorralarte pagándote con tu propia moneda. También lo siento. Nico jamás apuñaló a nadie por la espalda ni siquiera por el bien de esta empresa —concluyó. Vico se sonrojó y bajó los ojos—. Ahora, les ruego que voten.
Tienen que elegir entre dos gusanos rastreros y especializados en negocios sucios. Lo único que en realidad tendrian que decidir será el sexo del que quieran que se ocupe de los negocios nacionales de esta empresa. Todos los presentes ahogaron una carcajada. A continuación, votaron. El abogado de la empresa se encargó de contar los votos.

—Dos en contra. El resto a favor. Parece que el gusano va a ser la dama.

Lali se echó a reír.

—Gracias, caballeros. No se pueden imaginar lo que esto significa para mí.

Vico suspiró y se inclinó sobre la mesa. En aquel momento, uno de los directivos salió de la sala porque lo llamaban por teléfono. Lali decidió esperar para dar su noticia hasta que el hombre regresara.

—Lo siento, Lali. Tienes razón. Ha sido juego sucio. Nico  estaría
avergonzado de mí.

—De los dos —afirmó ella—. Ahora, antes de que se disuelva esta junta, tengo algo más que anunciarles—añadió, decidida a no esperar más. Todos se quedaron atónitos al ver que Lali sacaba un sobre y lo colocaba en el centro de la mesa. — ¿Qué es eso? —preguntó Vico —Mi dimisión —contestó ella con una sonrisa—. Dimito como vicepresidenta a cargo de los asuntos nacionales.

—Pero si te acabamos de dar un voto de confianza —exclamó uno de los directores.

—Lo sé y lo agradezco. Sin embargo, mis prioridades han cambiado últimamente. Estoy pensando en mudarme a Billings para aceptar una fusión de otra clase. Espero ser feliz y estar muy ocupada en los años venideros. Mantendré mi puesto en la junta de Tennison, a lo que me dan derecho la voluntad de Nico y las acciones que tengo en esta empresa. Sin embargo, la próxima vez que alguien acuda a Arrechavaleta Properties con una OPA, quiero que sepáis que estaré en el lado opuesto.

—Que Dios nos asista —comentó Vico entre risas.

—Tendrá que hacerlo —afirmó Lali. Entonces, extendió la mano para que Vico la estrechara—. Lo siento, pero tenía que marcharme en mis términos. A ti te irá bien. Sólo tienes que delegar un poco más. Los negocios se han convertido en tu vida. Tienes que tomarte tiempo para poder mirar el mundo que te rodea.

—Los negocios son lo único que necesito. Gracias —dijo él, muy solemnemente.

—De nada.

— Sólo veo un beneficio en todo esto —añadió, cuando estuvieron solos.

—¿De qué se trata?

—El señor Smith y su lagarto se irán a vivir contigo a Billings. Yo podré comprarme un perro.

Mientras se dirigía al coche, Lali sonreía de felicidad. Sonrió al directivo que había salido de la sala de juntas y que aún estaba hablando por teléfono. Ella no se percató del repentino nerviosismo del hombre.

—Acaba de pasar —dijo él, a la persona que le escuchaba al otro lado del teléfono—. Te he llamado en cuanto he podido.

—Voy a una reunión y no estaré disponible durante el resto de la tarde. Menos mal  — dijo Pablo—. ¿De qué se trata?

—Te tiene bien sujeto. 

-¿Cómo?

—Mar Tennison. Ha mostrado suficientes poderes como para hacerse con el control de tu empresa y los ha utilizado para obligar a la junta a darle un voto de confianza. Evidentemente, ha decidido que el mejor modo de acceder a esos minerales es siendo la dueña.

Pablo lanzó una maldición. Se sentía atónito, herido y dolido por la traición de Lali. Se había adueñado de su empresa mientras estaba viviendo debajo de su propio techo. ¿Se habría acostado con él para distraerlo? ¡Maldita fuera! No había hecho nada más que tramar en su contra desde que había llegado a Billings. Por último, acababa de darle una puñalada en la espalda.

—¿No puedes detenerla? —le preguntó el directivo.

—No lo sé, pero te aseguro que necesitará una buena armadura cuando regrese aquí.

—En estos momentos se dirige al aeropuerto.

—Gracias. Cuando entre en mi casa, tendrá un recibimiento que no olvidará jamás. Te debo una.

3 comentarios:

  1. Jajajaja CAPA LALIIIII!!! Los termino dejando con la boca bien cerradita.. GENIA TOTAL y muy linda la decision q tomo de dejar los negocios por su familia y de ADEMAS apoyar a la empresa de Pablo..!!!
    Pablo un bruto nuevamente... no escarmienta este chico ya juzgo a Lali una vez mal y ahora esta haciendo lo mismo!!! Me enojo muchooo!!!
    QUIERO MAS NOVELETEEEEE!!! Besos y espero q estes mas q bien!!! :D

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    1. Espero k veas esto,Y@yoo,sino Caro avísala.
      Caro tiene otro blog .
      adaptacionespablalis.blogspot.com con una adaptación pablali.

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  2. Pienso lo mismito.
    Eso demuestra k nunca hay k hacer caso a terceros.
    Lali tiene otros planes.
    Espero k Pablo espere haber k le dice ella.antes d abrir su bocota.
    Obvio k lo aplaque al menos con el embarazo .
    Ella está haciendo muy bien sus negocios.

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