lunes, 27 de enero de 2014

Capítulo 64 y 65 . "Volveré para Vengarme"



Holaa chicas espero que sigan disfrutando esta historia tanto como yo, para las que no estan enteradas les vuelvo a dejar la direccion del nuevo blog con nueva nove : adaptacionespablali.blogspot.com  , besos 


CAPITULO 64

—Entra —le dijo él. De repente, comprendió el porqué de su actitud—. Smith te ha dicho que tenía la espalda peor, ¿verdad? Sólo me duele un poco. No me hiciste daño. ¿Es ésa la razón por la que te has mantenido alejada? ¿Creíste que tendría que regresar al hospital?

—Sí —susurró ella. Entonces, se echó a llorar. Se sentó en el brazo del sillón y dejó que él la abrazara—. Lo siento mucho. No podía enfrentarme a ti. Pensé...

—Soy más duro de lo que piensas. No llores, mi niña...

—A pesar de todo, me siento tan culpable...

—No tienes necesidad. Ya ni siquiera me duele. ¿Convencida? —le preguntó. Ella asintió y se enjugó las lágrimas—. ¿Qué es eso que he oído sobre Chicago? Pensé que ibas a esperar un poco más.

—Te lo ha dicho tu madre, ¿verdad?

—Sí. Me ha contado todo. Le ha resultado muy difícil, pero es valiente. Ahora, nos comprendemos mucho mejor el uno al otro.

—Me alegro

—Me pregunto si el bebé que hicimos ayer se parecerá tanto a ti como Ian se parece a mí.

—Pareces estar muy seguro —comentó ella, sonrojándose.

— ¿Tú no?

Efectivamente, Lali estaba casi segura. Lo presentía. Era como si Pablo y ella, gracias a la intimidad que habían compartido, tuvieran un vínculo mental entre ambos.

—Sí. Espero que esta vez tengamos una hija.

—Yo también. ¿Tienes que marcharte a Chicago?

—Sí, lo siento. Hay muchos cabos sueltos de los que tengo que ocuparme —respondió, sin mencionar de qué se trataba.

—Muy bien —afirmó él—. ¿Se va a quedar Ian?

—Preferiría llevármelo —contestó ella. Le molestaba separarse de su hijo.

—Lali, está más seguro aquí conmigo y lo sabes. Además, está muy cómodo en la guardería. ¿Quieres volver a desarraigarlo de ese modo?

—Por supuesto que no, pero he estado separada de él en demasiadas ocasiones en los últimos años. Estuve a punto de perderlo y yo... Además, todo esto podría durar semanas.

—Puedes hablar con él por teléfono, como hacías antes. Además, esta vez nos tiene a su abuela y a mí y te prometo que no consentiré que se olvide de ti. Le hablaré sobre ti constantemente.

A Lali no le gustaba ceder, pero todo lo que estaba diciéndole Pablo resultaba muy lógico. Además, podría regresar con frecuencia para visitar a su hijo.

—Tienes razón. No puedo volver a sacarle del colegio. El señor Smith se quedará también.

—Tú estarás sola. Eso no me gusta. Llévate tú a Smith.

Aquella era una concesión muy importante porque Lali sabía que Pablo estaba celoso del señor Smith.

—Gracias —dijo sonriendo—, pero preferiría que se quedara con Ian. ¿No lo preferirías tú también?

— Supongo que sí —respondió él, recordando lo que Smith le había dicho sobre el intento de secuestro—. Sin embargo, voy a estar muy preocupado.

—Te llamaré todas las noches —prometió ella—. Estaré bien. Después de todo, Chicago ha sido mi hogar durante seis años. La empresa cuenta con un gran equipo de seguridad. Le pediré a Holmes que me acompañe. El señor Smith lo entrenó. ¿Te satisface eso?

—No tanto como tú lo hiciste ayer —comentó él con una cálida sonrisa.

—Te prometo que regresaré antes de que tengas oportunidad de extrañarme.

—Eso no va a ser posible —afirmó él—. Ya te estoy echando de menos...

Lali contuvo las lágrimas. Resultaba tan nueva y tan hermosa tanta
comunicación entre ellos... Le dio las gracias a Dios por ello, aunque le preocupaba cómo iba a funcionar. Ella tenía mucho que hacer y que pensar. Minutos más tarde comenzó a hacer las maletas.
Lo peor fue tener que decirle a Ian que iba a marcharse. Se lo dijo cuando regresó de la guardería y el niño lloró amargamente. 

Lali trató de explicárselo y de abrazarle, pero el pequeño estaba furioso. Pablo tuvo que calmarlo prometiéndole comidas especiales y una llamada de teléfono de Lali  todas las noches.

—Tu madre puede venir los fines de semana — añadió, mirando a Lali.

Ella accedió inmediatamente, aunque no estaba segura de poder cumplir con su palabra. Al final, Ian se convenció a medias. Cuando Lali se marchó al aeropuerto, seguía malhumorado, pero al menos ya no estaba llorando. Ella se despidió tímidamente de Pablo porque todo el mundo estaba mirando, pero, con la mirada, le dijo lo mucho que sentía marcharse. Recibió el mismo mensaje de él.


CAPITULO  65

El viaje a Chicago pareció interminable, aún viajando en avión privado. Durante el trayecto, estuvo examinando cifras e informes que sus empleados leales habían preparado sobre los proyectos de Vico. Muchos de ellos tenían que ver con los de Lali e incluso se solapaban con los de ella. Lali no se había dado cuenta de lo sutilmente que Vico se estaba haciendo con las riendas de la empresa.

Había estado utilizando la venganza de Lali contra Pablo para sus propios fines, diciéndole a todo el mundo que ella se estaba dejando llevar por la historia y que estaba poniendo los intereses de la empresa y de sus trabajadores por detrás de los suyos. Aunque no estaba del todo acertado, sobre todo al principio no le había faltado razón.

Lali se había puesto en contacto con Gaston y con otros dos directivos que la apoyaron cuando asumió el papel de Nicolas en la empresa. Estos dos aún estaban de su lado, pero no bastaría con ellos. Tenía que evitar que Vico acumulara más accionistas  de Arrechavleta Proper-ties que ella. A continuación, tenía que desbaratar su plan para deshacerse de ella. Debía contar con el voto de confianza de los directores. Sonrió. En los negocios, se decía que un tiburón se comía a otro. Se reclinó en el asiento y, figuradamente, empezó a afilarse los dientes. Vico la recibió en el aeropuerto; parecía asombrado e inseguro.

—No sabía que ibas a venir hasta que Gaston Ordoñez lo mencionó en una reunión esta mañana —dijo con un cierto tono acusador.

—Pensaba darte una sorpresa —replicó ella dulcemente, aunque la mirada de sus ojos era fría y calculadora—. Y lo he conseguido, ¿verdad?

—Mucho. En estos momentos las cosas están sobre la marcha y...

—No hay problema. Me he estado poniendo al día con la absorción mientras esperaba que Pablo mejorara.

— ¿Va a volver a caminar?

—Por supuesto. Se incorporará muy pronto al trabajo. Pablo no abandona.

—Eso te lo dije yo desde el principio.

—Efectivamente —dijo ella, girándose sobre el asiento de la limusina para mirar a Vico—. Y yo tampoco. No hay muchas cosas de las que no me dé cuenta, aun cuando estoy distraída.

—No comprendo —susurró Victorio con cierta intranquilidad.

— ¿De verdad? —preguntó ella sonriendo ampliamente—. No importa.

Aquellas palabras provocaron que Vico frunciera el ceño mucho antes de que llegaran a la casa de Lali en Lincoln Park.
Ella se pasó tres ajetreadas semanas tratando de recuperar el terreno que había perdido en su empresa durante su ausencia. Le resultaba difícil estar lejos de Ian y de Pablo, pero lo llamaba por teléfono todas las noches. Pablo se puso furioso con ella cuando supo que no iba a regresar a Billings el siguiente fin de semana.
Ian se mostró igual de desilusionado cuando habló con él.

 A excepción de la alegría de Emilia al escuchar su voz, se sentía como si fuera puro veneno para el resto de la familia. Le deprimía terriblemente y la distanciaba aún más cuando hablaba con Pablo.
Él ya había vuelto a trabajar, aunque durante un horario muy restringido. Sin embargo, Lali no lo sabía porque él había prohibido a todos que se lo dijeran. Jordán se mostró muy sorprendido cuando entró en el enorme despacho de Pablo y encontró a su jefe ocupando su puesto con aspecto serio y decidido.

—No deberías estar aquí —dijo Jordán.

—Ya lo sé —replicó él, secamente—, pero si me quedo en casa otra semana, tendré que despedirme de mi empresa. Daniela, ¿dónde están esas cifras? —rugió.

La atribulada secretaria entró con un montón de papeles, con el rostro ruborizado y el cabello revuelto.

—Aquí tiene, señor Arrechavaleta. ¿Ahora qué?

—Quiero a Sam Harrison al teléfono. Después, dile a Terry Ogden que quiero verlo. ¡Y pronto!

—Sí, señor —dijo la secretaria. Entonces, salió rápidamente del despacho y cerró la puerta.

—Pobre Dani—musitó Jordán.

—Sobrevivirá —le dijo Pablo—. Está acostumbrada a mí. Ahora, escúchame. ¿Qué has descubierto sobre los progresos de Tennison Internacional?

Jordán se sentó y empezó a explicarle lo que había averiguado. A pesar de sus heridas, Pablo era como un torbellino. No hacía más que darles instrucciones a Jordán, Dani y el recién llegado Terry Ogden. 
Jordán casi sentía pena por Vico y Mar Tennison. Mientras tanto, en Chicago, Lali sonreía al ver la cotización de las acciones de Arrechavaleta Properties en el televisor. Pablo no quería que ella supiera que estaba recabando apoyos, pero Lali ya lo sabía. Había visto las transacciones no sólo en televisión, sino también en el ordenador. No hacía falta mucha imaginación para descubrir la diferencia que había entre los poderes que Vico estaba adquiriendo y los que Pablo estaba obteniendo. Sin embargo, Lali aún tenía las suficientes acciones para ganar a ambos en una votación. 

Evidentemente, Vico estaba muy seguro de sus apoyos, porque no parecía haberse dado cuenta de que estaba perdiendo los apoyos
que creía haberle arrebatado a Lali. Ella les daría una buena sorpresa a ambos cuando se convocara una reunión en Arrechavaleta Properties. Sin embargo, se había convocado una reunión urgente en Tennison. Lali sabía instintivamente que había sido idea de Victorio. Estaba segura de que su posición en la empresa iba a verse desafiada.

La ironía de todo aquello era que ya no deseaba seguir a cargo de las operaciones nacionales de la empresa. Estaba muy cansada. Aún era dueña de un buen puñado de acciones, lo que le reportaría unos buenos dividendos de por vida, además de sus propiedades e inversiones. Muy a pesar de Vico, Nicolas la había dejado muy bien situada. Vico también tenía su dinero propio, pero deseaba poder. A Lali no le importaría perder parte del que tenía, pero no iba a consentir que su artero cuñado se lo arrebatara con artimañas.

2 comentarios:

  1. Lali les dará la pelea,no se lo va a poner fácil,a ninguno d los dos

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  2. AMOOOO ESTA LALI... NADA NI NADIE LA PARA... Y q se enfrente tan campante ante Vico y Pablo es lo mas... no van a poder con ella... si sola pudo llevar adelante un hijo una perdida y una empresa muy campante todo lo puede jajaja solo quiero ver la cara de los dos chicos cuando no puedan con ella!!!
    Quiero mas noveeeeeeeeeee!!!!! Besos q estes bien!!! ;)

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