HOLA CHICAS LES AVISO DE UNA NUEVA ADAPTACION QUE ESTOY SUBIENDO EN: adaptaconespablalis.blogspot.com, espero queles guste recien subi el intro
CAPITULO 60
—Con todo mi corazón —contestó ella. Se puso de puntillas y le besó suavemente.
Pablo le mordisqueó los labios con exquisita ternura y lentitud, sonriendo al ver que ella le seguía el movimiento de la boca y trataba de mantenerla contra la suya.
—Te gusta esto, ¿verdad? A mí también, Lali. Me encanta el modo en el que abres la boca cuando te la toco, el modo en el que tiemblas cuando sientes la lengua entre los labios...
Lali gimió de placer con sólo oírlo. Entonces, él le colocó las manos sobre las caderas y la colocó de manera que sintiera la excitación de su cuerpo.
—Es tan agradable —murmuró él, estrechándola con más fuerza—. Levántate contra mí.
—Te haré daño.
—No, no me harás daño. Hazlo.
Lali lo obedeció, intentando no hacerle perder el equilibrio. El deseo que sentía hacia Pablo había empeorado, no mejorado. La abstinencia les estaba resultando muy dura a ambos, pero ella había comenzado a sentir el efecto en sus propios nervios.
Una noche entre los brazos de Pablo probablemente sólo serviría para empeorar las cosas, pero lo necesitaba como nunca lo había necesitado antes.
Pablo se colocó la frente de Lali sobre el pecho y le besó suavemente el cabello.
—Podrías acostarte a mi lado —susurró—. Te podría guiar las manos sin que me supusiera un gran esfuerzo para la espalda.
— Sólo que al final... no podrías —musitó ella, sonrojándose—. Quiero decir que cuando...
— ¿Cuando empezara a sentir el orgasmo quieres decir? No, no podría controlar el cuerpo —murmuró, pensando en el placer que podría tener—. Oh, Dios, es tan dulce... Es como morir...
-Sí...
Lali se aferró a él, dejando que los senos se aplastaran contra su duro torso. Pablo le besó suavemente ojos, nariz y boca. Mientras lo hacía, le metió las manos por debajo de la sudadera que ella llevaba puesta. No llevaba sujetador, por lo que él sonrió al notar lo que encontraban las manos. Finalmente, le levantó la sudadera para poder verle los pechos.
Lali contuvo el aliento al notar cuan suavemente la acariciaba Pablo. Con los pulgares estimulaba los pezones sin dejar de mirarla, para ver cómo ella reaccionaba ante aquellas caricias tan sensuales, temblando y gimiendo.
—Siempre has tenido los senos muy sensibles. Me encanta notarlos contra los labios. Solía soñar sobre el aspecto que tenías la primera vez que te besé en ellos, la mezcla de sorpresa y placer que se te reflejó en los ojos, los febriles temblores del cuerpo.
—Tú no sabías que era mi primera vez...
—Al principio no. A la mayoría de las mujeres les cuesta aceptar mi cuerpo. Unas cuantas tuvieron miedo al verme excitado. Sin embargo, aprendí que si iba lento y suave, la mayoría podía terminar acogiéndome. Por eso, no me di cuenta al principio de que eras virgen.
—Yo no sabía... Yo jamás había visto a un hombre así, a excepción tuya.
Pablo se inclinó para besarla.
—Ve a cerrar la puerta con llave —susurró—. No discutas, por favor —añadió—. Vamos a tumbarnos juntos unos minutos, nada más. No pienso arriesgar los progresos que he hecho, pero te necesito desesperadamente.
Lali no pudo negarse. Resultaba tan agradable tener intimidad con él... Fue a la puerta y la cerró con llave. Al darse la vuelta, vio cómo Pablo se desnudaba muy lentamente. Tenía una erección plena y ella lo miró adorando tan descarada masculinidad, que encajaba a la perfección con su bronceado y musculoso cuerpo.
—No puede haber otro hombre tan perfecto como tú.
—Ni una mujer tan perfecta como tú. Desnúdate...
Con manos temblorosas, Lali empezó a desnudarse. Pablo no apartó los ojos ni un solo instante, para no perderse detalle. Mientras lo hacía, el cuerpo le vibraba de pura necesidad.
—Hace ya tanto tiempo, mi niña.
-Sí...
Lali se acercó a él y gimió de placer al notar el contacto con su acalorada piel. Muy tiernamente, él comenzó a acariciarla, haciéndola rotar contra la evidencia de su deseo.
—Acuestate conmigo...
Los dos se acostaron. Entonces, ella se colocó frente a él, acariciándole el torso, los hombros y los fuertes brazos con las manos.
—Deslízate un poco —susurró él mientras le besaba un seno.
— ¿Hacia arriba?
-No.
Lali se deslizó hacia abajo y entonces se dio cuenta de lo que él tenía en mente. Con una mano, le agarró el muslo y le colocó la pierna por encima de su propia cadera. Al mismo instante, con la mano que le quedaba libre, la apretó contra su cuerpo y, un segundo después, ella notó cómo se hundía en su cuerpo.
—Pablo, no, es demasiado pronto.
—Shhh. Estoy dispuesto a correr el riesgo...
Le besó los párpados, cerrándoselos así. Sin dejar de acariciarla, impregnó a su cuerpo un ritmo tan lento como las mareas.
— Siénteme... Siente cómo te lleno tan completamente...
Pablo sonrió y le besó suavemente el rostro, sin dejar por ello de moverse con el mismo y suave ritmo.
—No me duele —afirmó.
De todos modos, habría olvidado cualquier dolor al sentir cómo el cálido cuerpo de Lali lo acogía.
Oyó sus suaves gemidos a medida que fue incrementando el ritmo y notó que ella se le agarraba con fuerza. Levantó la cabeza porque quería verle el rostro. Era una máscara de indescriptible placer, con los ojos medio cerrados y ciegos por la necesidad.
—Pablo... —susurró ella. De repente, abrió los ojos—. Te amo...
—Sí... Sigue, cariño... Suave... Tan suavemente... Acógeme por entero, Lali.
Pablo iba profundizando lentamente sus movimientos. Ella empezó a gemir de placer a medida que empezó la espiral de gozo. Se olvidó de todo menos de lo que él le estaba dando. La ternura era deliciosa, el éxtasis increíble. Jamás habían compartido algo similar. Lali jamás había creído que dos personas pudieran unirse tan completamente, que cuerpos y mentes pudiera fundirse en un colorido torbellino de perfección.
—Déjate llevar, cariño —susurró él—. Déjate llevar, Lali... Está bien, está bien... ¡Está bien!
Lali gimió de placer y se dejó llevar. Entonces, oyó que él gritaba, pero lo único que ella podía hacer era concentrarse en el propio placer de su cuerpo al sentir las sacudidas del placer. Sabía que le estaba haciendo daño con las uñas. Estaba segura. Se obligó a soltar las manos. Estaba temblando completamente. Ni siquiera era capaz de respirar sin gemir. Había perdido por completo el control de su cuerpo.
—Pablo... —susurró. Abrió los ojos y vio que él estaba temblando y que tenía los ojos aún cerrados—. Pablo, ¿te encuentras bien?
—Sí —respondió él, abriendo los ojos fin. Su voz sonaba completamente agotada por el placer—. ¿Y tú?
—Bien.
— ¿Sólo bien?
—En realidad, no puedo encontrar las palabras.
—Yo tampoco. El amor debería ser así, Lali. Una unión increíble. Lo que acabamos de hacer es mucho más que sexo. Es la entrega total.
—Lo sé. Me asustó un poco...
—No tienes por qué —afirmó Pablo, acariciándole el cabello—. No quiero que vuelvas a tener miedo. Ahora nos pertenecemos tan completamente que ya no puede haber nadie más para ninguno de los dos.
CAPITULO 61
El corazón de Lali estuvo a punto de detenerse. Pablo parecía estar sugiriendo un compromiso total, pero ella tenía miedo de fiarse de él. Si era verdad lo que decía, no podría desear nada más en su vida. Sin embargo, no estaba del todo segura.
Pablo notó sus dudas, pero se limitó a sonreír. Ella se le había entregado por completo, sin reservas. Lali era suya. Sintió que la alegría le llegaba hasta lo más profundo del alma.
— ¿De verdad que no te duele la espalda?
—No. Ya te dije que podríamos hacer el amor si lo hacíamos suavemente. Además, esto era precisamente lo que te prometí... Has llorado de placer —comentó, al ver que ella tenía los párpados húmedos.
—Sí. Jamás me había ocurrido.
—Lo sé —dijo Pablo. La miró y sintió que el deseo volvía a prender su llama en él—. Dios mío, a pesar de todo, sigo teniendo hambre...
—Como siempre —comentó ella, riendo.
—Así no. No es lo mismo. Antes, sólo se trataba de satisfacción física.
— ¿Y ahora?
—Ahora —susurró él, acariciándole los labios con el pulgar—, es por algo que ni siquiera sé expresar en palabras... Lo siento. Me acabo de dar cuenta de que no me aparté en el último momento. No pude hacerlo. Rubrico lo que te dije antes, no quiero dejarte embarazada a propósito.
—Oh, Pablo, si sale un niño de esto, yo...
—No te importaría, ¿verdad?
--- No.
—A mí tampoco. Siento algo muy fuerte por ti. Has tardado mucho en darte cuenta.
—No soy la única. Tú mismo no te creíste capaz.
—Ahora sí. Me lo demostraste cuando te quedaste conmigo noche tras noche... Cásate conmigo.
Lali lo deseaba firmemente. Más que nada en el mundo. Sin embargo, aún quedaba el asunto de los poderes, de los planes de absorción y de la traición de Vico.
—Es el trabajo, ¿verdad? —comentó él, muy irritado, al ver que ella no contestaba. No le gustaba pensar que, para Lali, el trabajo significara más que él—. Muy bien, haz lo que tengas que hacer, pero hazlo rápido — añadió, tocándole el vientre—. No quiero que vayas al altar con un vestido de premamá. Si no me equivoco, dijiste que con Ian te quedaste embarazada la primera vez que hicimos el amor.
—Tal vez ahora no sea tan fértil.
—Puede que no. De todos modos, tienes muchas cosas sobre las que pensar. No puedes vivir en Chicago cuando te quedes embarazada de tu segundo hijo. Te quiero a mi lado. Quiero ver cómo engordas y dormir a tu lado, sentir cómo el bebé te da patadas. Quiero todas las cosas que no tuve cuando estabas embarazada de Ian.
Lali suspiró. Ella también lo deseaba.
—Dame unas semanas —dijo con una sonrisa.
Pablo asintió. Sabía que Lali lo amaba. Podía darle cuerda. Si ella quería pelear por conseguir el control de la empresa, que lo hiciera. No era demasiado pronto para demostrarle que él siempre iba a llevar las de ganar en los negocios.
Lali comprendió lo que estaba pensando y sonrió al pensar que Pablo tenía muchas cosas que aprender sobre ella. Le molestaba tener que ganarlo, porque no quería herir su orgullo masculino. Estaba segura de que era lo suficientemente hombre como para no sentirse amenazado por ella y aceptar la derrota graciosamente si se daba el caso.
No podía darle los poderes porque Vico estaba tras ellos. Le resultaba muy importante mostrarle a su cuñado que no era una figura decorativa y que se había ganado a pulso el puesto que Nico le había dado. Se lo pedía su propio orgullo y, además, no iba a consentir que Vico se saliera con la suya.
Cuando hubiera recuperado el control de su división, se podría retirar y darle a Pablo los hijos que quisiera. Seguramente, Arrechavaleta Properties podría darle un trabajo si lo deseaba. Mientras tanto, dispondría del lujo de ver crecer a Ian y de criar al niño que tal vez ya había engendrado. Los negocios eran muy emocionantes, pero un niño era una responsabilidad muy valiosa. Se merecía todo el tiempo que pudiera dedicarle su madre para empezar bien en la vida.
—Tengo que marcharme —dijo, a pesar de que no sentía deseo alguno de abandonar los brazos de Pablo.
— ¿De verdad?

Se les olvidó la protección ,pero k bueno k Pablo le aclaró en esta ocasión k si quería hijos .
ResponderEliminarLali debe ganarles a los dos.
Ameeee los caps!! geniales como siempre caro!! Si, que lali les gane a los dos, en especial al yeguo de vico! Pablito y lali son mas tiernos! La mezcla justa de amor y pasión pura!!! Subi pronto! Dani.
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