miércoles, 1 de enero de 2014
Capítulo 52 y 53(54): "Volveré para Vengarme"
Holaa chcias espero que hayan arrancado con todo este 2014, les deseo lo mejor para este nuevo año mucho amor y mucha paz, besos
CAPITULO 52
Los ejercicios resultaban agotadores.
—Vamos, sigue —le dijo Smith, sin perturbarse por las miradas asesinas que Pablo le enviaba—. Sé que son incómodos y también sé que aún no ves los resultados que deseas. Yo también estaría harto si estuviera en tu lugar.
—Dios mío —susurró Pablo, limpiándose la frente y apartándose el cabello de la cara—, no sé por qué te dejo que me hagas pasar por esto. Llévate a Lali a Chicago y olvidémonos de todo. Así, ella podrá retomar la vida que tenía antes.
—No, no puede —le espetó Smith—. Tú no la viste la noche que te trajeron aquí, pero yo sí. Apartarla de ti ahora sería tan doloroso como cortarle un brazo. Además, no se marcharía. Ella no abandona.
— ¿Significa eso que yo sí?
—No lo creo. Simplemente eres humano.
Pablo retomó los ejercicios con un pesado suspiro. Estaba tan cansado... Cada día le resultaba más fácil caminar, pero requería tanto esfuerzo... Entonces, se levantó sin pensar conscientemente en lo que estaba haciendo y, por primera vez, se movió con facilidad.
—Vuelve a hacer eso —le dijo Smith.
-¿El qué?
— Eso —afirmó Smith, sonriendo—. Mira, estás caminando sin cojear.
Pablo contuvo la respiración. Recorrió la habitación, sorprendido de la fluidez de sus movimientos. No le dolía. Sonrió abiertamente y miró muy contento al señor Smith.
— ¡Eso sí que está bien!
Se puso recto. Dobló las rodillas y volvió a incorporarse. Tenía la espalda menos flexible que antes, pero los movimientos ya no le dolían. Suspiró de alivio. Después de todo, tanto trabajo no había sido en vano.
—Estás curado. Creo que deberíamos informar al médico.
—Dame el teléfono —dijo con una enorme sonrisa en los labios.
— Aquí tienes. Si no te importa —comentó Smith—, voy a darles las noticias a las mujeres.
Pablo dudó. Después de un momento, asintió. Smith salió de la habitación. Lali hizo que el señor Smith le repitiera lo ocurrido dos veces antes de comprenderlo de verdad. Emilia empezó a llorar como una niña. Pablo se iba a poner bien. Cuando las dos mujeres llegaron corriendo a la habitación, él estaba hablando por teléfono.
—Voy a ir a ver a Bryner —les dijo—. Cree que estoy haciendo unos progresos notables —añadió muy contento.
—Genial —comentó Lali con una sonrisa—. Ahora podremos quitarte la empresa.
—Te aseguro que ganaré yo —afirmó él, sonriendo también a pesar de la fatiga.
—Ni hablar. No sin los poderes —replicó ella. Se sentía llena de vida.
—Ya tendremos tiempo para hablar de ese pequeño problema cuando yo haya regresado al trabajo.
—Eso no te va a servir de nada.
—Depende de la clase de conversación que tengamos —murmuró.
La mirada que había en sus ojos provocó que el corazón de Lali latiera con más fuerza.
—Fuera mientras se ducha —les ordenó el señor Smith abriendo la puerta—. No queremos que el médico tenga que esperarnos.
— ¿De qué lado estás? —le preguntó Lali al pasar por su lado.
—Del tuyo. Del suyo. Son el mismo —comentó Smith, riendo.
Lali no se atrevió a mirar a Pablo, pero oyó unas carcajadas a sus espaldas.
Le hicieron pruebas interminables, pero los resultados merecieron la pena. Laespalda se le estaba curando maravillosamente, al igual que los músculos y los nervios. Les dieron unos ejercicios nuevos que hacer y les dijeron que podían marcharse.
Pablo estaba contentísimo. Ya no se veía amenazado por el miedo de la invalidez permanente, por lo que se empleó muy metódicamente en su nueva terapia. Sabía que debía volver a estar bien antes de poder poner en práctica el plan que tenía para conseguir que Lali y su hijo se quedaran junto a él. Salvar su empresa era casi un añadido, porque sabía exactamente lo que quería. Lo único que tenía que hacer era convencer a Lali de que ella también lo deseaba.
Él ya no tenía dudas de sus sentimientos. Lali había teñido de colores un mundo en blanco y negro. La necesitaba, pero de un modo que era mucho más que físico. El problema sería arreglar el daño que había hecho en el pasado y convencerla de que ya estaba completamente seguro de su relación. Para conseguirlo, iba a tener que darse mucha prisa.
—Supongo que te das cuenta de que el doctor Bryner no te ha dado permiso para irte a practicar skateboard mañana mismo, ¿verdad? —le preguntó Lali una mañana, cuando Pablo estaba trabajando con fuerza en sus ejercicios para fortalecer la espalda.
—Lo sé. Si hace falta tiempo, que lo haga —dijo él.
—Perdona que te diga que no eres el mismo hombre que echaba espuma por la boca para realizar sus ejercicios hace cuatro días.
—Eso era antes de que supiera que tenía algo que esperar con impaciencia —replicó Pablo con una sonrisa. Entonces, la miró a ella de arriba abajo—. ¿Por qué no te quitas esa ropa y te tumbas aquí conmigo? —añadió, dando unos golpecitos sobre la colchoneta de ejercicios.
—Todavía no —murmuró ella—. Y deja de decir cosas así. ¿Y si entraran Ian o tu madre?
—Me importa un comino lo que piense mi madre. Y Ian está en la guardería.
—La venganza se sirve fría —comentó ella, agachándose para tocarle suavemente la mano—. Resulta vacía e insatisfactoria y termina haciendo que la culpabilidad te corroa por dentro. Yo podría escribir muchos libros al respecto.
— ¿Significa eso que me vas a devolver mis poderes? —le preguntó él, enredando los dedos con los de ella.
—Por supuesto que no. Si los quieres, tendrás que levantarte y luchar por ellos.
—En cuanto pueda. Ven aquí —susurró, tirando de ella.
Lali se sentó a su lado y dejó que él la tumbara. Con la mano que le quedaba libre, empezó a acariciarle el cabello, gozando con su suavidad.
—Me gusta que lo lleves suelto —dijo.
—Esta mañana no he tenido tiempo de recogérmelo.
—Mientras estés aquí, no lo hagas. Me gusta tanto su tacto...
-Pablo...
—Calla —susurró él, antes de tirar de ella para poder besarla.
Lali se dejó llevar por la calidez de aquella boca. Cerró los ojos y se
entregó. Pablo la besó suavemente durante mucho tiempo. Ni incrementó la presión ni se dejó llevar por la pasión que normalmente prendía entre ellos segundos después de tocarse. Le acarició dulcemente la garganta, las mejillas y la comisura de la boca mientras saboreaba la dulzura de los labios de Lali.
Cuando la soltó, ella parecía maravillada. Tenía los ojos vivos, ardientes y la boca suavemente henchida.
—La próxima vez que hagamos el amor, no va a parecerse a nada de lo que hayas experimentado nunca. Va a ser como ese beso, suave, lento y tan tierno que vas a llorar entre mis brazos.
Lali se echó a temblar. Aquellas palabras la excitaban, igual que la mirada que veía en sus ojos . Pablo jamás había sido tierno con ella. Lo que habían experimentado siempre había sido explosivo y urgente, casi demasiado apasionado.
—No comprendo—susurró ella.
CAPITULO 54
— ¿No? —musitó Pablo. Tomó la mano de Lali y se llevó la palma a la boca besándola con lenta y perezosa pasión.
La tenía embrujada una vez más. Lali lo miró y volvió a enamorarse de él. Aunque se marchara de Billings, aquel sentimiento no se detendría. Iba a pasarse el resto de su vida amándolo y jamás sería suficiente. Lo único que él podía ofrecerle era una ardiente aventura.
—No —exclamó ella, apartando la mano y poniéndose de pie—. ¡No! ¡Que me aspen si te permito que me vuelvas a hacer esto!
—Lali, no es lo que tú crees...
—¿No? Tú me deseas —replicó ella, riendo amargamente—. No te cansas de mí. Soy una especie de zombie sexual cuando estoy contigo. No tengo el suficiente orgullo para decirte que no.
—No lo comprendes —insistió él, desesperado por hacerle comprender que no estaba tratando de meterla en la cama para tener una aventura más.
— Sí, claro que lo entiendo. Ahora, tengo que ir a ayudar a preparar el almuerzo. Hasta luego.
— ¡Lali!
Ella se marchó sin contestar. No la vio durante el resto del día, porque Lali se encerró en su despacho y se negó a abrir la puerta.
Efectivamente, tenía mucho trabajo. Sin embargo, se sentía preocupada. Hasta Ian lo notó. Sin embargo, fue Emilia quien la arrinconó en el comedor a la mañana siguiente, mientras esperaba que la señora Dougherty terminara de preparar el desayuno. Estaban tomando un café mientras que el señor Smith y Ian desayunaban con Pablo
—El mundo es de los hombres —comentó Emilia—. No esperaba que Pablo me hablara, pero no creí que te apartara a ti también.
—No lo ha hecho —respondió Lali—. Me he apartado yo. No voy a consentir que siga utilizándome.
—Entonces, por eso ha estado tan explosivo últimamente. Pobre Pablo.
—Pobre yo —la corrigió Lali—. No voy a ser el juguete de tu hijo. Ya no soy la camarera de entonces.
—Por supuesto que no. Eres una ejecutiva muy capaz con independencia y riqueza. Sin embargo, la vida es muy solitaria y vacía así, Lali.
—Así no se hace una ilusiones. He estado viviendo en el limbo, mostrándome perezosa, pasando tiempo con mi hijo, observando cómo Pablo se recuperaba. Sin embargo, ahora que va para arriba, ya no me necesita.
—Eso no es cierto. Tal vez a mí me haya desterrado, pero no estoy ciega. No te mira del modo en el que solía hacerlo. Algo ha cambiado.
—Es sólo porque ha estado indefenso.
—No. Te mira como yo solía mirar a Garson Hathaway, el hombre al que amé de verdad. Él era trece años mayor que yo, pero la diferencia de edad no importó jamás. Nos enamoramos. Cuando yo salía con Garson, mi madre lo hacía con un ferretero. Él le dijo que yo estaba saliendo con un indio y se enfadó mucho conmigo. Llegó a encerrarme en mi dormitorio. Garson le pidió a Francisco que viniera a ver si yo estaba bien. Mi madre y mi hermana, al ver lo rico que era Frank, me animaron a que me liara con él. Yo miré a mi madre y vi en lo que podía convertirme sin dinero. Sentí pánico. Empecé a salir con Frank y no volví a ver a Garson. Garson se marchó a Vietnam odiándome. Murió dos semanas después. Yo entonces ya estaba embarazada.
Frank se casó conmigo y yo no volví a ver a mi madre. No podía soportar quién era. Me pasé el resto de mi vida de casada cuidando de mi hijo y tratando de ser una mujer de la alta sociedad... Lali, mi vida es una mentira. Yo deseaba ser respetable más que tener comida en el estómago. Frank me dio riqueza y poder, pero su comportamiento me hizo una desgraciada.
Yo creí que si Pablo se casaba bien, podría asentar aún más mi lugar en la sociedad. Sin embargo, ser respetado no es algo que se pueda comprar. Hay que ganárselo.
— ¿No crees que te lo has ganado ya en todos estos años? —Le preguntó Lali—. He averiguado mucho desde que llegué aquí. Formas parte de una docena de comités benéficos, vas al hospital y a las residencias, trabajas en los programas de alfabetización... Por el amor de Dios, ¿qué importa lo que fueran tus padres o si
estabas casada o no cuando te quedaste embarazada? Como yo, tú vas a la Iglesia. ¿No crees que Dios comprende cómo nuestra propia naturaleza humana nos empuja a tomar las decisiones equivocadas? Somos humanos porque Él nos hizo así. Sin embargo, tú no puedes aceptar que lo eres.
—Creo que estoy aprendiendo a hacerlo. Gracias a ti —añadió con una sonrisa—. Tú me has hecho mirarme y ver que la verdad es dolorosa, pero que limpia. Me siento una mujer nueva.
—Me alegro. Siento que te desmayaras en la reunión de tu empresa. No me habría perdonado nunca que te hubiera ocurrido algo terrible.
—Hemos aprendido a comprendernos. Y lo mejor es que Pablo se va a poner bien.
— Sí. Ahora, lo único que tenemos que hacer es conseguir que él comprenda que las personas no son perfectas.
— Creo que lo conseguiremos, Lali. Sabe que yo lo quiero, pero me culpa por el pasado... Le he supuesto muchos problemas...
—De eso hace mucho tiempo. Ahora, tienes un nieto al que le encantan los pastelillos y leerle a su padre.
—Es más de lo que merezco —susurró Emilia—, pero gracias por el tiempo que me has dado con Ian. No sabes lo especial que ha sido para mí. ¿Permitirás que me escriba cuando se vayan?
—Por supuesto —dijo Lali, aunque no quería ni pensar en volver a Chicago.
Estuvo pensando todo el día en este detalle y en sus responsabilidades laborales. No ayudaba en nada que Pablo no preguntara por ella. Se sentía culpable por no verlo, pero se volvía demasiado vulnerable en su presencia. No le gustaba estar fuera de control. Ian no la ayudó mucho en aquel respecto.
—Ese hombre dice que no vas a verlo —le dijo el niño con mirada acusadora—. Está enfermo. ¿Es que no te importa?
—Claro que sí —respondió Lali—, pero él no me necesita. Disfruta mucho más de tu compañía.
—Eso no es cierto. El señor Smith y él discuten constantemente. ¿Por qué se parece ese hombre a mí?
Ian no hacía más que realizarle aquella pregunta. Lali estaba pensando en qué decirle cuando el niño volvió a preguntar.
—Nicolas no era mi verdadero padre, ¿verdad?
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Holaaa percha!!! como comenzaste el año?? :D brindaste mucho? jajaj
ResponderEliminargracias por avisarme que subiste un nuevo cap ya me estaba por quejar del porque no subías jajaja
que lindo cap :) PABLO SE ESTA RECUPERANDO!! que lindo!! sentí un alivio cuando lo lei tenia una presión muy dentro mio imaginado tus posibles finales jajajaja
como te dije cuando lei eso no me ilucione espere terminar de leer estaba como lali que le tuvieron que explicar 2 veces para que entienda y crea, ya que se me cruzo por la mente mira si es un sueño jajaja no es que sea negativa! por supuesto que no solo que vos me preparas psicologicamente para esos posible suceso lo que si estaba segura era que si era un sueño te pegaba percha! jajajaj
y te demandaba por romper ilusiones! jajajaja :p
Ahora un Jum para lali,! yo entiendo que dude, pero tampoco le da la oportunidad para que pablo
se gane su confianza, me saca cuando es muy fria y le cierra las puertas a pablo con lo difícil que es para el hablar de amor o de sentimientos ella lo aleja todo el tiempo jum!
pero bue es un jum chiquito y con minúscula jajjaja va mejorando de un GRAN JUM! paso a esto es
un gran avance eso si IAN!!! ES UN GENIO!! LO AMO MIS APLAUSOS (CLAP CLAP-CLAP) ES LO MÁS! ASI SE HABLA PODRA SER UN NENE PERO ES SUPER INTELIGENTE LO AMO :D
Ahora te quiero ver lali :D...
Bueno percha esta demás decirte que espero muy ansiosa más cap! y cuanto más largo mejor :D
te mando muchos besos!!!! te quiero percha!!!;)
Llegó la hora d la verdad con Ian.
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