viernes, 13 de diciembre de 2013

Capítulo 42 y 43: "Volveré para Vengarme"



Holaaa chicas espero que anden bien les vuelvo a dejar dos capis porque tengo un par de adaptaciones listas para compartirles jaja, besos


CAPITULO 42

Lali la miró boquiabierta
.
—Sí, ¿por qué no? —Le preguntó Pablo—. Es una casa muy grande. Hay mucho sitio para todos. Incluso te puedes traer al señor Smith —añadió—, mientras lo mantengas alejado de mí.

—A mí me parece que es ideal —insistió Emilia—. Tenemos una cocinera y un ama de llaves excelentes. Tú puedes trabajar desde la casa. Tenemos todas las nuevas tecnologías...

—Sí, Lali. Puedes trabajar en la absorción de mi empresa desde mi propia casa —dijo Pablo con ironía, mirando con odio a su madre.

—Eso sí que es un trabajo interno —bromeó Lali.

—Piénsalo —le suplicó Emilia.

Lali empezó a sopesar las alternativas que tenía. Pablo había mejorado mucho al oír la sugerencia de Emilia. Tal vez así se aceleraría la recuperación. Sin embargo, Emilia  estaría cerca de Ian y eso era un riesgo. Por supuesto, también Pablo estaría cerca de su hijo...

—Muy bien —dijo—, pero hay una condición. Ian no puede saber nada del pasado.

Emilia  dudó, pero sabía que no le quedaba elección. Cedió porque aquélla era la única manera en la que iba a conseguir ver a su nieto.

—De acuerdo —respondió
.
Lali asintió. La conversación cambió, pero, durante el resto del día,
Lali no dejó de preguntarse si aquello sería lo correcto. Además, aún le tenía que dar la noticia al señor Smith, que ciertamente no apreciaba demasiado a Pablo

La mansión de los Arrechavaleta era tan elegante como Lali la recordaba. Resultaba difícil no recordar la angustia que había sentido la última vez que había estado en aquella casa. El señor Smith no dejaba de protestar mientras acomodaban sus  cosas en las habitaciones que Emilia les había asignado.

— ¿Estás loca? —le preguntó—. ¿Es que no sabes lo que esa mujer está planeando?

—Quiere conocer a su nieto —replicó Lali— Y yo quiero evitar que Pablo se la coma viva. Sí, claro que sé porque estamos aquí. 

—Sigues loca por él, ¿verdad? —afirmó el señor Smith, después de exhalar un suspiro. Lali sonrió y asintió—. Muy bien. Te informo de que la señora Arrechavaleta acaba de apropiarse de Ian  y se lo ha llevado a la cocina. Me apuesto algo a que está pensando en atiborrarle a dulces. No es bueno para él. Necesita alimentos saludables.

—Iré a decírselo ahora mismo. Te suplico que me ayudes. Es una situación muy difícil. No puedo abandonar a Pablo mientras esté en este estado. Está convencido que no va a volver a caminar, aunque siente las piernas. Está débil y no se puede poner de pie y cree que eso es permanente.

— ¿Qué es lo que ha dicho de verdad el especialista?

—Uno de los discos de la espalda de Pablo resultó dañado. Si los nervios lo están también, no podrá volver a andar. Tiene un gran hematoma y daños en los músculos. El doctor Danbury lo solucionó, pero va a tener insensibilidad, hormigueos y debilidad durante algún tiempo.

—Pobre hombre...

—Pablo no cree que vaya a mejorar, por lo que necesita todo el apoyo del que pueda disponer en estos momentos. No puedo dejarlo. A pesar de lo que haya ocurrido en el pasado, es el padre de Ian.

—De eso no hay ninguna duda. Es igualito que su hijo.

—Así es —admitió ella con una sonrisa. Cuando entró en la cocina, vio que Emilia estaba supervisando la preparación de unos pastelillos para Ian

— ¡Mira lo que me está haciendo la señora! — exclamó el niño entusiasmado—. ¡Pastelillos! La señora dice que solía hacérselos a su niño. 

Bueno, su niño ya no lo es tanto —comentó Lali, sonriendo—. No quiero que causes problemas.

—No los causaré, te lo prometo. Me gustan los pastelillos-

— ¿Te importa? —preguntó Emilia algo tarde.

— A mí no, pero al señor Smith sí —contestó sin dejar sonreír—. Sin embargo, ojos que no ven corazón que no siente.

—Es como tener un duplicado de Pablo—dijo Emilia con cierta tristeza—. Es... fantástico. ¿Te apetece una taza de café?

—Sí. ¿Quieres que le lleve una a Pablo?

—Vayamos juntas. Tal vez podamos llevar también a Ian. 

—No sé...

— ¿No crees que sea adecuado, Lali?

—Considerando el lenguaje que le he oído nada más entrar, no estoy segura.

A pesar de todo decidieron que el niño las acompañara. Ian no hacía más que preguntar mientras se dirigían a la habitación que Pablo ocupaba en la planta baja y que, como el resto de la casa, estaba llena de antigüedades, entre las que se encontraba una cama con dosel. Pablo estaba apoyado contra las almohadas con una sábana sobre las caderas y el torso desnudo. Se sentía incómodo por el trayecto en ambulancia y por la dureza del colchón.

—Ésta era la cama de mi abuelo —dijo, sin molestarse en saludar—. No me extraña que se muriera tan joven.

Lali tuvo que ahogar una carcajada.

—Tú viniste a ver a mi madre —recordó Ian, acercándose a la cama.

Pablo se sorprendió al ver al niño tan cerca. Miró fijamente el joven rostro, que era casi una copia del suyo y sintió una extraña sensación en la garganta. Su hijo. Hasta aquel momento, los niños habían sido una vaga noción. Sin embargo, aquel pequeño era de su carne y hueso, una parte de él. Y de Lali.

—Eres Ian, ¿verdad? —le preguntó, tratando de dominar su alegría al ver al niño.


CAPITULO 43:

— Me llamo Ian Garrett Tennison —afirmó el niño, sin darse cuenta del dolor que provocaba en Pablo su apellido—. Tengo cinco años y sé deletrear mi nombre. ¿Te gustan las iguanas? El señor Smith tiene una. Vive con nosotros.

—Y ahora vive con nosotros —comentó Emilia, que sorprendentemente, se había sentido fascinada por el enorme lagarto.

—Le gusta Tiny —dijo Ian con una sonrisa—. ¿Y a ti te gustan los lagartos?

—No lo había pensado nunca —respondió Pablo—. Supongo que podría acostumbrarme.

—Tiny tiene su propia jaula. Por las noches, duerme en ella, pero algunas veces lo hace en la barra de las cortinas.

—A las iguanas les gustan los lugares altos, ¿no? —afirmó Pablo con el tono de voz más tierno que Lali  le había escuchado nunca.

— ¿Estás enfermo? —le preguntó Ian.

—He tenido un accidente. Tengo que permanecer en la cama durante un tiempo.

—Lo siento. ¿Te duele?

-Sí.

Lali supo instintivamente que Pablo no estaba hablando del dolor físico. No supo qué decir. Cuando Pablo la miró, lo hizo de un modo tan intenso que ella no pudo evitar sonrojarse.

—Vamos a ver cómo van tus pastelillos, Ian, ¿quieres? —le sugirió Emilia con una sonrisa. Entonces, le extendió la mano. Ian la tomó.

—Volveré a verte si quieres. Siento que estés enfermo —le dijo a Pablo.

—Gracias.

La puerta se cerró tras de Ian y Emilia.

—Dejaste que te diera un hijo —susurró él.

—No sabía nada sobre el control de natalidad. Tenía miedo de admitir que siempre había creído que los hombres se ocupaban de eso.

—Di por sentado que estabas tomando la píldora. En realidad, jamás se me ocurrió pensar en el control de natalidad y mucho menos la primera vez. Te deseaba tanto que ni siquiera sé cómo te coloqué sobre el suelo.

Lali se sonrojó. A ella le había ocurrido lo mismo.

—Podrías haber abortado.

—Jamás lo consideré siquiera.

— ¿Ni siquiera después de lo que yo creí sobre ti? ¿Ni siquiera cuando creías que te odiaba?

—Cuando llegué a Chicago, una de las primeras cosas que hice fue desmayarme delante de las ruedas del coche de Nicolas —dijo—. El señor Smith y él se hicieron cargo de mí. Antes de que me diera cuenta, ya estaba casada.

—Dijiste que me habías escrito.

—Nico insistió en que lo hiciera. Sabía muy bien lo que yo sentía por ti. Quería que me asegurara que no había posibilidad alguna de que tú aún me desearas. Cuando no recibí respuesta a mi carta, di por sentado que no querías nada conmigo.

—Yo jamás vi. esa carta.

— ¿Y si la hubieras visto?


3 comentarios:

  1. Seguro k Lali se la dice d memoria.

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  2. mmmm ya quiero ver como sigue esta convivencia entre todos estos en la misma casaaaaa... Solo espero q no le sigan haciendo daño a Lali xq esta vez no creo q Lali se las deje pasar tan facilmente... Espero q Pablo pueda entender todo y comiencen a llevarse mejor!!!
    Fue muy tierno el primer acercamiento entre padre e hijo espero q la relacion prospere...
    Espero q nos leamos prontitos y estes mas q bien... Besos!!! :D

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  3. Ahhh amé el cap! Pablito muriendo de amor con Ian jaja Y emilia también XD Nico era tan bueno con Lalita (funny fact :P antes de empezar a leer la nove en este blog, siempre había imaginado a Nico como Nico Vazquez jajajaja) En fin, espero muuuy pronto el próximo capi porque quiero ver como sigue esto jajaja besos Caro!!!

    Dani.

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