sábado, 7 de diciembre de 2013

Capítulo 39: "Volveré para Vengarme"




CAPITULO 39

Si las sospechas que tenía Lali sobre su cuñado no habían estado fundadas, la llamada que Vico le realizó a última hora de la mañana las habría reforzado por completo.

—Escucha —le dijo después de que ella le contara el accidente que había tenido Pablo—, ¿por qué no te tomas unas semanas de vacaciones? No hay nada urgente y yo puedo ocuparme de lo que surja. Enviaré a Foster de viaje en mi lugar y me ocuparé en tu nombre de la absorción de Arrechavaleta Properties.

—Estoy en mejor posición para ocuparme de la absorción que tú —le recordó ella secamente.

—Bueno, por supuesto. Está la proximidad y todo esto —admitió él—. Yo me refería al papeleo.

Ella casi podía leerle el pensamiento.

—Muy bien. Sin embargo, quiero que me informes de cualquier decisión que tomes y yo me ocuparé de la correspondencia. Nell me la puede enviar diariamente y yo le enviaré las respuestas por fax.

—Muy bien —dijo Vico, tras una pausa y un suspiro.

— Vico, gracias por tu apoyo. Sé que Nicolas estaría muy contento con el modo en el que me estás apoyando

—Te llamaré muy pronto —afirmó él, aclarándose la garganta—. Cuídate.

—Tú también.

Lali colgó el teléfono y se rió. No se podía confiar en nadie. Nico
maldeciría a Vico desde la tumba si supiera el modo en el que estaba tratando de controlar la operación.
Sin embargo, mientras se dirigía a la cocina para prepararse un café, reconsideró su postura. Después de todo, Vico era el hermano de Nicolas y tenía todo el derecho a estar resentido porque la mitad de la empresa estuviera en manos de una mujer muy joven. Nicolas estaba muy enamorado de ella, pero Vico no. La empresa era su vida entera.

Frunció el ceño y se tomó el café. En aquel momento Ian y el señor Smith, que habían estado jugando con la pelota en el jardín trasero, entraron en la cocina.

— ¡Hace mucho frío, mamá! —Le dijo Ian—. Sin embargo, el señor Smith y yo hemos entrado en calor muy rápido con la pelota de rugby.

—Se le da muy bien —afirmó el señor Smith, revolviéndole el cabello al muchacho—. Es un campeón.

— ¿Puedo tomar café, mamá? —le preguntó Ian

— ¿Qué te parece si te tomas un chocolate caliente? El señor Smith se tomará uno también.

—Al señor Smith le encantaría, pero lo preparará él — dijo el guardaespaldas—. Tú siéntate. Has tenido una noche muy larga.

— ¿A quién fuiste a ver? —le preguntó Ian.

—A un hombre que está en el hospital —respondió Lali, sin saber qué decir.

— ¿Se va a morir?

—No. Espero que no.

Estuvieron unos minutos en silencio, mientras el señor Smith preparaba el chocolate caliente.

—Deja de preocuparte y tómate el café —le recomendó el señor Smith—. ¿Vas a regresar esta noche al hospital?

—No lo sé.

Como había llegado la hora de comer, el señor Smith insistió en preparar unos bocadillos. A pesar de que no tenía mucho apetito, Lali accedió. El teléfono empezó a sonar casi cuando hubieron terminado. Fue Lali  quien contestó.

— ¿Lali? —Dijo emilia—. Sólo te llamo para saber si quieres regresar al hospital conmigo.

—Sí —respondió ella sin dudarlo—. Haré que me lleve el señor Smith.

—No hay necesidad. Yo pasaré a recogerte de camino. Llegaré dentro de unos quince minutos.

—Estaré preparada.

Colgó, muy sorprendida de que la madre de Pablo quisiera su compañía. Mientras se vestía, pensó que la mujer estaba tan disgustada que sólo quería verse acompañada y no tenía a nadie más. Ian la acompañó a la puerta cuando Emilia  llegó. Ella lo observó atentamente mientras el niño se despedía de su madre.

—Es tan lindo —suspiró Emilia con una sonrisa—. Está muy grande para su edad, ¿no?

—Sí, creo que va a ser muy alto.

Ian miró con curiosidad a la recién llegada, sin mostrar timidez alguna.

—Me llamo Ian Tennison —dijo—. Tengo cinco años.

— ¿De verdad? —le preguntó Emilia, muy emocionada—. ¿Y vas al colegio?

—Sí, señora.

—Lo llevo a una guardería de Chicago —dijo Lali.

—Nuestra Iglesia Presbiteriana tiene un buen programa para niños —sugirió Emilia

—Si nos quedamos lo suficiente, tal vez lo considere. ¿No deberíamos marcharnos?

—Sí, claro. Ha sido un placer conocerte, Ian — concluyó Emilia, estrechando la mano del niño.

Lali  intercambió una mirada con el señor Smith y siguió a la mujer hasta su coche.

— Ian Tennison... —susurró Emilia, mientras arrancaba el coche. No le gustaba que su nieto hubiera crecido con otro apellido. No culpaba a Lali, pero el dolor que sentía era terrible—. ¡Oh, Lali!

—Nico me acompañó durante todas las etapas de mi embarazo —le dijo Lali—. Estaba en la sala de partos cuando me sacaron a Ian. Me ayudó a cambiar pañales y a darle biberones. Quería a Ian mucho más de lo que me quería a mí. Si alguien se merecía ser padre, ése era Nicolas Tennison. Sí, por supuesto que le puse a Ian su apellido. En aquel momento, no creí que volvería a ver a Pablo. Estaba decidida a pasarme el resto de mi vida con Nico.

— Sí, lo sé. Hiciste lo único que podías hacer. Simplemente me duele que Ian haya crecido hasta ahora sin conocer a su verdadero padre.

—Tal vez Pablo no quiera saber nada de él. ¿No te has parado a pensar en eso?

—No. Pablo adora a los niños.

—A los de otras personas.

— ¿Acaso no crees que vaya a querer a su propio hijo?

—En realidad, no conocí nunca a Pablo, más que de un modo muy evidente. Él no me dejó acercarme nunca a él.

—No le ha dejado nunca a nadie. Supongo que eso es por su padre. Mi esposo era un maestro en lo de encontrar debilidades y atacarlas. Jamás quiso tener un hijo, pero yo me quedé embarazada de Pablo y le supliqué que se casara conmigo, que le diera a mi
hijo un apellido.

— ¿Lo amabas?

—No —admitió—. El único hombre que he amado... murió en Vietnam. Era militar de carrera. Era amigo de mi esposo. Frank Harden tenía dinero y perspectivas y yo quería respetabilidad y seguridad. Lo arrojé todo por conseguirlas. Incluso me quedé
embarazada para que se casara conmigo, pero el precio que pagué...

— ¿Has tenido noticias del hospital? —le preguntó Lali, tras una pequeña pausa.

—Sí. Me dijeron que Pablo estaba descansando cómodamente y que estaba fuera de peligro. Ahora, sólo rezo para que se recupere por completo. Lo que le dijiste ha debido de surtir efecto, porque la enfermera me dijo que estaba consciente.

Cuando llegaron al hospital, se dirigieron a la habitación en la que se encontraba Pablo. Ya había salido de la UCI y tenía los ojos abiertos, adornados con una mirada acusadora. El dolor que sentía a pesar de los analgésicos que estaba tomando era tan evidente como su ira.

— ¿Cómo te siente? —le preguntó Emilia con miedo.

— ¿Cómo diablos te crees que me siento? —le espetó él—. Dios mío, eres valiente. En tu lugar, yo estaría haciendo las maletas.

—Pablo, trata de comprender —suplicó Emilia

—Lo he estado intentando desde que me he despertado de la anestesia. ¿Sabes lo que me has hecho?

— Sí —susurró ella casi temblando—. Lo sé muy bien, pero pensaba que hacía lo que creía que era mejor para ti.

—Era yo quien tenía que haber tomado esa decisión, no tú.

-Pablo...

—Y tú —le dijo a Lali, que había guardado un segundo plano hasta
entonces—. ¿No te paraste a pensar que habría merecido la pena que me hicieras escuchar?

—Tenía miedo de que me arrestaran. -

— ¡Me podrías haber escrito!

—Lo hizo —intervino Emilia—. Yo rompí la carta. Pablo lanzó una maldición. Su madre tuvo que contener las lágrimas.

—Fuera —le ordenó a su madre.


4 comentarios:

  1. Ya me veo leyendo k Lali ha tenido k abogar x Emilia ante Pablo.Claro k ella también se va a llevar su ración.

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  2. Al fin Pablo se despertó ahora me intriga como va a seguir la cosa porq Pablo mas q hablar parece que quiere ladrar y morder... q humor por dios pobre Emilia q se lo tubo q fumar de entrada nomas ahora le toca a Lali solo espero ver como termina esta conversación!!!!
    Quiero masssssss nove!!!
    Espero q estés mas q bien y q subas pronto!!! Besos!!! :D

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  3. Ahhhhhhh pablito se despertó y ahora va a empezar a pasar factura jajajaa me da un poco de pena Emilia pero en parte se lo merece porque los lastimó a los dos!!! Muero por el prox capi jajaja subi pronto Caro! Besos!

    Dani.

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  4. perchaaa :D como estas??
    ya sabes fui la primera en leer :) pero lo prometido es deuda asi que paso a firmarte
    en cuanto a la nove a mi en no me da ni una penita emilia!!!
    Fueraaaa!!! me encanto! jajaj auuitaaa!! se viene lo bueno!! :D
    quiero ver a un pablito que ponga las cartas sobre la mesa,
    si bien quiero que le perdone a lali quiero que le haga reflexionar en lo que hizo jajja y que ella no salga que cuando pablo le reclamo se acuerde de nicolas porque entro en la nove! y le pego! jajajaj
    esta muy agradecida con el y todo bien, pero hasta ahi! cosa que el no hizo nada gratis tampoco para estar siempre recordándolo jum! ok me estoy enojando ya sabes que no me cae bien! jajaj
    ansiosa por ver como reacciona pablo ya que al menos lali se consolo! el otro pobre quedo más perdido sin ella... jaj
    bueno percha espero ansiosa el próximo cap!! ;)

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