Holaaa chicas,como andan ?? les queria agradecer por estar siempre comentando, me encanta leer lo que piensan yo coincido con algunas, a Emilia no la perdono ni ahiii , hoy les dejo dos capis ya que medios cortos, besos
CAPITULO 40:
— No hagas eso —intercedió Lali —. Todo esto es agua pasada. Nadie sufrió daños más que yo. No tienes que fingir que estabas muerto de amor por mí. Me deseabas y me habías tenido. Todo había terminado antes de que yo me marchara de Billings y lo sabes. Te alegraste de poder tener una excusa para sacarme de tu vida. Ciertamente, tuviste mucho consuelo cuando yo me marché.
— ¡No sabía que había un niño! —exclamó él.
—¿Y si lo hubieras sabido? —le preguntó Lali—. Tú no querías tener nada conmigo. No creo que hubieras querido a Ian.
— ¿Y tu esposo sí?
—Sí. Nicolas lo quería muchísimo.
Pablo lanzó un suspiro y, tras realizar un gesto de dolor, cerró los ojos.
—Oh, Pablo—murmuró Lali
—Sobreviviré —musitó él. Entonces, abrió los ojos y contempló a las dos mujeres—. Desgraciadamente para ustedes dos.
— ¿Necesitas algo? —preguntó Emilia, como si él no hubiera dicho nada.
—No —le espetó él.
Lali asintió para sí misma y llamó a la enfermera. Ella le puso una inyección y volvió a marcharse. Emilia decidió bajar a comprar un café para las dos. Lali, por su parte, tomó una silla y se sentó al lado de la cama de Pablo. Entonces, le tocó suavemente la mejilla.
— Seis años —susurró él.
-Sí.
—No lo sabía... Oh, Dios, Lali, yo no lo sabía...
Los ojos se le llenaron de lágrimas durante un instante. Lali se inclinó sobre él y le acarició suavemente el cabello con una mano.
—No... No puedo soportarlo, Pablo...
Con los labios, le acarició suavemente la mejilla, la barbilla, la comisura de la boca...
—Cariño... Cariño, lo siento. Lo siento tanto...
Pablo movió la cabeza lo suficiente para que ella pudiera alcanzarle los labios. Ella los besó con ternura, un breve roce que pareció borrarle del rostro parte del dolor que él sentía. Entonces, Lali apoyó la frente sobre el hombro de Pablo.
— ¿Podré caminar?
—Por supuesto que sí —respondió ella, rezando para que aquello no fuera una mentira—. Ahora, trata de dormir. Necesitas descansar todo lo que puedas.
—Mi madre... mi madre me mintió...
—Una madre es capaz de hacer cualquier cosa por un hijo. Por favor, no pienses más en ello. Tienes que mejorarte. Trata de no culparla.
Pablo trató de hablar, pero estaba demasiado débil y demasiado dolorido. Cerró los ojos cuando la medicina empezó a surtir efecto. En silencio, Lali empezó a llorar. Emilia se detuvo en la puerta, haciendo un gesto de dolor al ver la angustia que se reflejaba en el rostro de Lali. Se marchó de la habitación, decidida a darles intimidad a ambos. Qué bien había comprendido aquella mirada. Hacía que su sentimiento de culpa fuera aún mayor...
Pasó otro día antes de que Pablo pudiera sentarse en la cama. Estaba muy pálido y débil. Había perdido peso, pero nada de eso parecía surtir efecto alguno en su mal genio. Resultaba grosero y completamente hostil a cualquiera que estuviera a su alrededor. Había empezado a comprender el alcance de sus heridas y la posibilidad de que tal vez no volviera a andar.
—Me mentiste —le acusó a Lali—. Tú me dijiste que podría caminar, pero el cirujano no está seguro.
—Sabes muy bien que él dijo que eso depende de lo bien que te recuperes de la operación y lo mucho que estés dispuesto a trabajar con el fisioterapeuta cuando te den el alta. El doctor Danbury cree que tienes muchas posibilidades.
— Danbury vino aquí procedente de la clínica Mayo en un avión privado de Tennison International.
—Le gané la partida a tu madre, eso es todo. Ella habría hecho lo mismo.
—Tú y yo somos adversarios. Te agradezco mucho lo que has hecho, pero no va a suponer diferencia alguna en el sentido empresarial. Lucharé contra ti con uñas y dientes para que no me arrebates mí empresa.
CAPITULO 41:
—No esperaba menos —musitó ella—. Me gusta pelear.
Pablo se movió en la cama e hizo un gesto de dolor.
—Estos malditos puntos me tiran.
—Te los quitarán dentro de pocos días y te podrás ir a casa.
—Tendrán que instalar mi dormitorio en la planta baja —susurró, cerrando los ojos. Entonces, los abrió de repente y la miró. Inmediatamente, notó las señales de fatiga—. No te has marchado del hospital desde que me ingresaron excepto para dormir.
—Emlia necesitaba a alguien. No tienes más familia
.
—Jamás podría haberte imaginado cuidando de mi madre.
—Yo también tengo un hijo. Tal vez la comprendo mejor ahora que antes.
— ¿Tienes una fotografía de él?
— ¿De él?
— Sí. De mi hijo.
—Sí, claro —afirmó ella. Había notado la nota de posesión que llevaban aquellas palabras. Inmediatamente, rebuscó una foto de Ian en su bolso.
Cuando se la enseñó a Pablo, él la estuvo mirando durante mucho tiempo sin hablar.
—Tiene tus ojos —dijo por fin—, aunque tengan mi color. Sin embargo, la nariz y el cabello son míos.
—También va a ser muy alto.
— ¿Cuándo lo hicimos? —preguntó. Ella sintió que el cuerpo se le acaloraba. No quería recordar—. ¿Cuándo?
—La primera vez.
—Dios mío...
Pablo volvió a mirar la fotografía con una expresión que Lali no le había visto nunca. Tenía los ojos marcados por una expresión de tristeza y dolor. Le devolvió la fotografía a Lali.
—Tal vez no lo hubiera conocido nunca...
— Se lo habría dicho algún día —afirmó Lali, mientras volvía a guardar la fotografía en el bolso—. Nicolas y yo acordamos que él tenía derecho a saber quién era su verdadero padre.
Emilia entró en la habitación mientras Lali estaba hablando. Permaneció en la puerta, escuchando.
— ¿Tan pronto vuelves? —le preguntó Pablo lleno de sarcasmo—. Si es para mí, estoy cansado de café.
Emilia le entregó la taza a Lali y se sentó con la suya al lado de la ventana sin articular palabra.
—Me siento fatal —musitó Pablo—. La empresa se me va a ir al garete mientras yo estoy aquí sin hacer nada.
—Tu vicepresidente lo está haciendo estupendamente —le informó Emilia.
— ¿De verdad? ¿Está consiguiendo mantener alejados a los epredadores? —añadió, mirando a Lali
—Esta depredadora está cansada de tratar de comerse tu empresa —replicó Lali—, al menos por el momento. Esperaré hasta que vuelvas a estar en forma.
—Qué deportivo por tu parte. ¿Y si no vuelvo a ponerme de pie?
—El doctor Danbury dice que sí. Y es el mejor en su campo.
Pablo la miró durante un largo instante, como si estuviera analizando si había verdad en aquellas palabras.
—Muy bien.
—Podrás volver a casa dentro de unos días —dijo Emilia.
—He decidido que me voy a ir al ático —anunció Pablo. Su madre palideció.
—Ni hablar —afirmó Lali—. Te irás a tu casa, que es donde debes estar.
— ¿Me vas a obligar tú? —quiso saber Pablo
—No, pero el señor Smith sí. Voy a prestárselo a tu madre durante una semana o así, hasta que tú estés instalado. El señor Smith es muy buen fisioterapeuta.
— ¡No pienso tener a tu amante en mi casa!
—El señor no ha sido nunca mi amante ni lo será — contestó tranquilamente Lali—. Es mi guardaespaldas. A principios de año Ian sufrió un intento de secuestro. Si no hubiera sido por el señor Smith, no sé que habría ocurrido.
— ¿Secuestro?
—Pablo, no tienes ni idea de la fortuna que he heredado. Esa cifra de dinero convierte en blanco a todos los que están cerca de mí. En especial a Ian. El señor Smith no lo abandona ni por un momento, a menos que esté seguro de que el niño está a salvo.
— ¡Menuda vida para un niño!
—Y para su madre —afirmó ella—. También acaba con mis nervios. Por suerte, el señor Smith es ex agente de la CÍA y conoce muy bien su trabajo.
Pablo pareció relajarse un poco. Emilia no hacía más que pensar en lo ocurrido. Se le ocurrió una solución que terminaría con todos los problemas y que incluso la protegería de la ira de su hijo.
—Lali —dijo—, ¿por qué no te vienes a vivir con nosotros mientras Pablo se recupera?

Me paree a mi k Emilia sigue con sus intereses.
ResponderEliminarTeniendo a Lali en su casa ,se asegura k Ian también esté.
Y quizás esté remendando el enorme error k cometió en el pasado.
y bueno que te puedo decir!! ame los capitulos!! :) subi pronto!!
ResponderEliminarAhhhhhh pablito esta un poco mejor! me mataba que seguia celoso del sr smith jajaja y que vio una foto de Ian! mas tierno! Esperemos que acepten la idea de emilia! subi pronto Caro! Besos!
ResponderEliminarDani.