sábado, 26 de octubre de 2013
Capítulo 29: "Volveré para Vengarme"
Holaa perdon por la demora chicas tuve algunos inconvenientes, espero que esten pasando un lindo finde, yo estoy con mil cosas pero bien jaja, les dejo nuevo capi, besos
CAPITULO 29:
—Sí —dijo, sin sentimiento alguno—. Todo formaba parte del plan.
El odio que se reflejó en el rostro de Pablo resultó casi insoportable, pero Lali no podía permitir que él supiera lo mucho que aún sentía por él. Además, tenía que proteger a su hijo. Dejar que Pablo se le acercara demasiado podría costarle a Ian. Entonces, horrorizada, contempló cómo el señor Smith se acercaba con el niño a
la puerta. A continuación, la abrió y dejó que el pequeño entrara en el vestíbulo antes que él.
— ¡Mamá, hemos tenido un pinchazo! —exclamó el niño, levantando los brazos para que su madre lo levantara.
—Mi niño, ¿te preocupaba no llegar a tiempo? — dijo, tratando de disimular, aunque sabía que Pablo y Emilia estaban atónitos de ver al niño.
—Sí. El señor Smith dijo unas palabras muy malas. Tienes que hablar con él —comentó el niño con voz de adulto.
En otras circunstancias, Lali se habría echado a reír. En aquel momento, no había tiempo alguno para el humor.
Pablo la observaba con una ira incontenible. No sólo se había ido con otros hombres, sino que había tenido un hijo con él. Tenía en brazos al hijo de Nicolas Tennison y la odiaba por ello.
—Usted es Smith, por supuesto —le espetó al guardaespaldas, al reconocerlo.
—Y usted Arrechavaleta, por supuesto —replicó Smith con voz tensa.
Sintiendo que se avecinaban problemas, Lali se interpuso entre los dos hombres. Le había dado muchas sorpresas desagradables a Emilia aquella noche, pero no había pensado en Ian. Había sido un accidente. Si no hubiera sido por el pinchazo, Emilia jamás habría visto al pequeño.
Pablo no parecía haberse dado cuenta del parecido, pero su madre sí. Además, sabía que Lali estaba embarazada cuando tuvo que huir de Billings, Pablo no. No dejaba de mirar al niño con ojos como platos. De repente, se desmayó. Pablo se arrodilló al lado de su madre, muy preocupado. Lali se sintió muy culpable, porque todo había sido culpa suya. Le entregó rápidamente el niño al señor
Smith y se arrodilló para tomarle el pulso a la mujer. Aunque débil, éste era constante y regular.
—Ha sido el shock —dijo Pablo, mirándola con frialdad—. Dios sabe que ya ha sufrido bastante esta noche. Eres tan fría como el hielo, ¿verdad, Lali?
—El mundo de los negocios no es para los débiles de corazón —replicó ella—. Nicolas me enseñó las reglas del juego. Yo fui una estudiante muy aplicada.
Pablo no se molestó en responder. Se levantó y llamó rápidamente a una ambulancia para su madre, dejando que Lali la cuidara. Emilia abrió los ojos muy brevemente.
—El niño... —susurró—. El niño... ¡Lali!
—Trate de no moverse. Se pondrá bien.
—Lo siento —musitó Emilia con los ojos llenos de lágrimas.
—Yo también...
Lali comprendió que le iba a resultar muy difícil justificar sus actos. Si le ocurría algo a Emilia, no habría modo alguno de detener a Pablo. Lo que antes había parecido muy sencillo, se había tornado un asunto muy complicado. La ambulancia pareció tardar una eternidad. Cuando llegó, Pablo se ocupó de que los camilleros metieran a su madre en el vehículo y luego saltó a su lado.
Mientras se dirigían hacia el hospital, agarró con fuerza la mano de su madre, aunque no podía dejar de pensar en lo que acababa de averiguar. Mariana, Lali, su Lali era Mar Tennison, el tesoro oculto de NicolasTennison. Tal y como su madre había dicho, probablemente la razón por la que Tennison se había esforzado tanto en hundirlo era para vengar a Mar, a Lali, por el dolor y la angustia que él le había causado.
Y eso que ella le había dicho lo mucho que lo amaba... Tan profundo era su amor que se había casado casi inmediatamente con otro hombre y había tenido un hijo con él. Había visto cómo aquel pequeño de cabello claro se dirigía hacia ella con los
brazos extendidos y la llamaba mamá. Él casi nunca había pensado en niños, pero cuando lo había hecho, habían sido siempre los niños que tenía con Lali. El dolor que sintió al comprobar lo completa que había sido la venganza de Lali lo dobló en dos.
—Mamá —susurró, tomando entre las suyas la mano de su madre.
Ella gimió. Las lágrimas le caían abundantemente por las mejillas.
—Pablo, ese niño... ¿Has visto al niño?
—Madre, ¿cómo te encuentras? —le preguntó él, sin saber a qué se refería su madre.
—Me he desmayado... —dijo ella, abriendo los ojos.
—Así es. Vamos de camino al hospital.
—Pero si sólo has sido un desmayo...
—Dejemos que sean los médicos los que digan eso. Ahora, acuestate y quédate muy quieta. Te pondrás bien.
—Lali —musitó Emilia, agarrando con fuerza la mano de su hijo.
—Menuda sorpresa, ¿eh? Y yo le di un trabajo como camarera cuando ella podría comprarme el restaurante con el vuelto que le sobra.
Emilia comprendió en aquel momento lo mucho que debió de haberse divertido Lali cuando ella trató de sobornarla con veinte mil dólares. Jamás habría podido imaginarse quién era realmente Mariana. Además, no sólo había tenido al hijo de Pablo, sino que
aún lo tenía a su lado. Pablo no lo sabía. Había dado por sentado que el niño era el hijo de Tennison. Si le decía la verdad, tendría que revelarle sus propias culpas.
¿Sería capaz de consentir que los dos se enzarzaran en una guerra por la custodia del pequeño? ¿Podría permitir que el niño se convirtiera en un peón sólo porque el niño llevara el apellido Arrechavaleta? ¿Por tener un nieto?
Se cubrió el rostro con la mano. Tantas mentiras. Lali había dicho que todo había terminado. Que su deseo de venganza se había aplacado. Evidentemente, pensaba volver a llevarse al niño a su casa y a olvidarse de Pablo y de ella. Sin embargo, ella ya no podía olvidar. Pablo tenía un hijo cuya existencia desconocía. Eso era culpa suya. No sabía qué hacer...
—No te preocupes tanto —le dijo Pablo—. No voy a consentir que Mariana nos arrebate la empresa.
—Jamás pensé que lo harías, aunque eso sería precisamente lo que yo me merecería.
Pablo frunció el ceño. Le preocupaba el comportamiento de su madre. Desde que Lali había regresado a Billings, no era la misma. Se preguntó qué secreto compartirían las dos mujeres, secreto que había convertido a su madre en un manojo de nervios. Antes de que pudiera seguir pensando en el asunto, llegaron al hospital.
—Esa señora se ha desmayado —dijo Ian, mientras iban en el coche de camino a la casa de la tía Julia—. ¿La he asustado yo?
—Por supuesto que no, cariño. Se ha llevado un gran sobresalto. Ahora, cállate como un niño bueno y escucha tu cinta nueva —añadió, colocándole ella misma los auriculares.
— ¿Sabía ella lo de Ian? —le preguntó Vico.
—Hasta esta noche, no —respondió ella—. De hecho no pensé que fuera a saberlo nunca. Si no hubiera sido por el pinchazo, así habría sido. ¿Crees que la junta aceptará nuestra oferta?
—Lo dudo —contestó Vico, aunque con una extraña intranquilidad—. Tratarán de convencer a Pablo sobre esos contratos, pero no creo que acepten una nueva dirección o
que se rindan ante una OPA hostil, ni siquiera ante el precio que estamos ofreciendo. Sin embargo, Vico tenía sus planes, planes que ni Lali ni Pablo sabrían hasta que él estuviera listo para sorprenderlos a ambos.
—Mientras salga algo bueno de todo esto, no me importa.
—Pareces agotada —murmuró él con una expresión ligeramente culpable—. Todo esto ha sido muy duro para ti, ¿verdad?
—Sí. No quería disgustar a la señora Arrechavaleta. No creí que...
—Se pondrá bien.
—Eso espero, Vico —afirmó. Dada la tensa situación en la que estaban las cosas entre Pablo y ella, no quería empeorarlas más.
Aquella noche, llamó al hospital. Le informaron que Emilia simplemente sufría de agotamiento y que estaba muy bien. Fue el único momento de alegría en un día aciago. Al menos, la madre de Pablo no había sufrido un ataque al corazón. Sin embargo, tenía otro problema entre manos. Emilia había visto a Ian. ¿Le diría a Pablo la verdad? Si lo hacía, ¿qué ocurriría entonces?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Ojala Emilia le diga la verdad a Pablo pero reconozca sus errores!!!! porque no da que culpe solo a Lali, ella la echo sabiendo que estaba embarazada y que ese hijo era de Pablo!!
ResponderEliminar@rochi16ta
A buenas horas empieza a recapacitar Emilia.
ResponderEliminarYo creo k Emilia no dirá nada ,pero intentará k Ian se quede cerca d ellos.
Pablo ya tiene dudas d lo k está pasando con su madre ,y cada vez,van en aumento.
masss noveeeeee
ResponderEliminarMás nove por fiis!!! :))))
ResponderEliminarme encanto!!! al fin llego la venganza...pero Emilia en hospital? espero que esta bien...cuando se va a entarar Pablo que Ian es su hijo? cuando? jajajajja queiro mas!! besos!
ResponderEliminarsoy LoveForPablo :)