sábado, 19 de octubre de 2013

capítulo 27 y 28 : "Volveré para Vengarme"



Holaa chicas espero que esten bien, que tengan un lindo finde, les dejo dos capis espero que les guste al fin se sabra algo de la verdad, besos
CARO

Pd: Para la chica de Chile pasame un twitter o face para poder hablar, si queres y te recomiendo algo, besos

CAPITULO 27:

Durante el resto del día, Lali estuvo pensando en la visita de Emilia. No dejaba de preguntarse qué habría querido decirle la madre de Pablo. Sin embargo, ya no importaba. Lo único que quería era hacer saltar la trampa para atrapar a Pablo y poder marcharse de Billings. Ya había desperdiciado mucha energía y mucho tiempo en un plan que apenas le reportaba credibilidad en su empresa. Nico se
habría sentido avergonzado de ella por consentir que los asuntos personales interfirieran con los asuntos de trabajo. Además, Vico estaba aprovechado su ausencia para reforzar su posición en la empresa.Lo telefoneó el domingo por la noche.

— ¿Vas a venir a la reunión mañana?

—Así es. Tengo los poderes y he estado hablando con los accionistas. Soy bastante optimista al respecto.

Lali esperaba que él no la vendiera, junto con Pablo, en la reunión. En ese sentido, tenía que confiar en su suerte.

—Yo me conformo con la capitulación —dijo—. Si podemos utilizar los votos para conseguir los contratos y obligar a Pablo a aceptarlo, estaré más que satisfecha.

—Yo creía que el motivo de todo esto era la absorción de Arrrechavaleta Properties.

—En realidad, ya no me preocupa demasiado, sobre todo si ello puede significar el sacrificio de la mitad de nuestros beneficios para conseguirlo. Lo que necesitamos de verdad son los derechos sobre los minerales y, por lo que he podido descubrir, Pablo tiene la confianza de sus accionistas. Aunque yo gane el control, no podré echarlo e instalar a mi gente. Además, su empresa está en una situación económica lo suficientemente buena como para resistir una OPA. Sus acciones alcanzan buenos precios en los mercados y la empresa es solvente.

—Veo que has hecho tus deberes. Sí, todo eso es cierto. Tendríamos que ofrecer veinte o treinta dólares por acción para comprar esa empresa. No sería una jugada muy inteligente en la situación actual.

—Estoy de acuerdo. Sin embargo, aumentando los contratos de minerales que tenemos en la actualidad, podríamos terminar con el déficit de la empresa y recaudar buenos beneficios.

— ¿Estás segura de que quieres seguir adelante con esto, Mar? —le preguntó Vico

—No, pero he desperdiciado demasiado tiempo y energías para dejarlo ahora. Ya no se trata de una venganza, si eso ayuda. Ya no necesito tener la cabeza de Pablo colocada en una bandeja. Sólo quiero los derechos que él tiene sobre los minerales.

—En ese caso, estoy seguro de que todo saldrá muy bien —dijo Vico, tras una pausa—. Estaré allí mañana. ¿Quieres que te lleve algo?

—No, gracias. Hasta mañana.

El día siguiente pasaba tan lentamente que resultaba insoportable. Lali salió al jardín, en el que el señor Smith y Ian estaban jugando con una pelota.

— ¿No te parece genial, mamá? —le preguntó Ian, riendo—. El señor Smith me ha dicho que hay un parque cerca. ¿Podemos ir?

— Hoy no —respondió Lali sin sonreír—. Dentro de un par de días.

—Vaya... Bueno, está bien.

Ian no comprendía que su madre no podía arriesgarse a que lo viera nadie. Pablo no sabía nada sobre él. Tenía que encontrar el modo de sacarlo de Billings antes de que Emilia revelara el secreto. Sin embargo, en aquel momento, tenía sus prioridades. Miró el reloj. Vico llegaría en menos de una hora. Tenía cosas que hacer. Subió a su dormitorio y preparó meticulosamente la ropa que iba a ponerse.

Aquella noche tenía que estar muy elegante. A pesar de todo, se sentía como si tuviera las piernas de goma. Cuando Vico llegó, el ambiente se hizo un poco más tenso, especialmente porque
Tiny entró en el salón para ver quién había llegado.

—¿Por qué no haces una cinta de sombrero con ese bicho? —musitó Vico.

El señor Smith recogió a Tiny y se la colocó encima del hombro. Entonces, le dedicó a Vico una gélida mirada antes de marcharse con Ian para ayudarle a vestirse.

—No ha sido un comentario muy diplomático — comentó Lali.

—Odio a esa cosa —replicó Vico antes de mirar su Rolex—. ¿No deberías estar vistiéndote?

— Supongo que sí. Resulta extraño... Uno persigue con encono algo que desea mucho y, cuando por fin lo consigue, sabe a basura.

Vico la miró con curiosidad.

—No tenías elección. Pablo la tomó por ti cuando se negó a cederte los contratos. He leído tu informe. Estoy de acuerdo en que sería improductivo económicamente tratar de conseguir esos minerales en otros estados, porque aquí en Montana todo resulta más accesible.

—Me sorprendes.

— Sé distinguir un buen negocio cuando lo veo. Tal vez tus motivos para empezar esto no fueron muy loables, pero tienes un buen olfato en los negocios. Arrechavaleta Properties supondría una valiosa incorporación a nuestro conglomerado de empresas.

—Así sería.

En realidad, Lali no quería la empresa de Pablo. ¿Y Vico? Entornó los ojos. Tendría que vigilarlo muy cuidadosamente. Tal vez se lo debía a Pablo, aunque sólo fuera por los buenos recuerdos del pasado.
Se duchó y se cambió de ropa. Se vistió con un traje de seda hecho a medida de Guy Laroche en color azul claro, con una delicada blusa a juego. Se puso unos zapatos de cuero y se realizó un elegante recogido en el cabello. Cuando se miró en el espejo,
quedó muy satisfecha con su apariencia.

Ian también llevaba puesto un traje. Cuando su madre se reunió con él en el recibidor, junto con el señor Smith y Vico, el niño le dedicó una fría mirada.

— ¿Por qué me tengo que poner un traje, mamá? — Musitó— Además, no quiero salir. Quiero ver la tele.

—Lo siento, cariño, pero yo necesito al señor Smith y tú no puedes quedarte aquí solo. Me aseguraré de que pasamos mucho tiempo juntos después. ¿De acuerdo?

—Bueno.

Vico le dedicó una mirada de apreciación cuando la vio.

—Estás muy bien —dijo—. La ejecutiva de Tennison en persona.

—Me alegro de que me des tu aprobación —replicó ella con una sonrisa—. Bueno —añadió, tras mirar su Rolex de oro—, son casi las siete. ¿Nos vamos?

—Creo que sí. Deduzco que no querías estar en el principio de la reunión.

—No hay necesidad —repuso Lali—. Como tú dijiste, nos llamarán al móvil cuando llegue el momento de votar. Presentaremos nuestros poderes y realizaremos nuestra oferta a ver qué ocurre.

—Me parece bien.

El edificio en el que Arrechavaleta Properties tenía su sede estaba completamente iluminado. Pablo y Emilia ya estaban en la sala de juntas, tras haber disfrutado de un delicioso bufé. A pesar de todo, él no hacía más que pensar en Lali. Con estar lejos de ella, sólo había conseguido desearla aún más. Sabía que no iba a poder
sustituirla, por lo que se estaba preparando para volver a conquistarla. Cuando hubiera zanjado aquel absurdo tema de la absorción, su atención se iba a centrar plenamente en recuperar a Lali.
Quería volver a intentarlo, pero, antes de que pudiera ir a casa de Lali para decírselo, los negocios le habían obligado a marcharse de la ciudad. Cuando regresó, se enteró de que estaba bajo la amenaza de una OPA hostil por parte de Tennison Internacional y que ésta había obtenido poderes sobre una gran cantidad de acciones. La empresa se encontraba en una situación muy delicada, por lo que el hecho de tratar de bloquear la OPA le había llevado todo su tiempo.

— ¿Has podido hablar con Victorio Tennison? —le preguntó a uno de sus ejecutivos.

— Estará aquí —respondió el aludido — . ¿Crees que está detrás de esta OPA?

—No lo sé —contestó Pablo—. ¿Tienes idea de quién está manejando los hilos?

—Por supuesto. Estoy seguro de que se trata de la viuda de Nicolas Tennison. Es una mujer muy inteligente. Se ocupa de la rama nacional de la empresa y gana dinero a raudales. Dicen que el propio Nicolas la preparó. Es muy inteligente y está empeñada en
conseguir los contratos de los minerales. Nosotros le estorbamos para sus planes de expansión, lo que podría ser una desventaja para ella en su propia empresa. Ellos quieren resultados.

—Y yo estoy empeñado en no cedérselos —replicó Pablo—. Que me aspen si permito que una viuda rica venga aquí y me diga lo que tengo que hacer con mi propia empresa.


CAPITULO 28:

—Te aseguro que es muy inteligente. Si no lo fuera, Victotio se estaría ocupando por completo del negocio. Dicen que él está a la sombra de ella.

—No me parece un lugar muy cómodo —musitó Pablo.

El hombre asintió y se volvió para saludar al resto de los asistentes a medida que estos iban ocupando sus puestos.
En el exterior del edificio, los ocupantes de una enorme limusina negra esperaban una llamada de teléfono. Cuando el aparato sonó, Lali le dio un beso a su hijo y salió del coche.
Llevaba un abrigo de cachemir de color grisáceo que enfatizaba aún más la belleza de su piel. Entró por delante de Vico en el edificio y se dirigió hacia la sala de juntas.

— ¿Estás nerviosa? —le preguntó él cuando se detuvieron frente a la puerta cerrada.

—Ahora no —replicó ella—. Irónico, ¿verdad? Tendría que estar temblando, pero no es así. Casi me da pena ese hombre.

Vico asintió. Entonces, abrió la puerta y los dos entraron en la sala.
Lali vio a Pablo y a su madre sentados en la cabecera de una larga mesa de reuniones. La sala estaba repleta de personas. Al ver a Lali, Pablo frunció las cejas, lo mismo que su madre.
El ejecutivo que estaba hablando indicó a Vico con un gesto de la cabeza.

— Esta noche tenemos un punto diferente —dijo, refiriéndose a Pablo—. Tennison Internacional se ha dirigido a nosotros para realizar una oferta de absorción. Le doy la palabra a Victorio Tennison, si no hay objeciones, para que escuchemos su oferta.

—No hay ninguna objeción —dijo Pablo, sin dejar de observar a Lali
completamente asombrado—. Sin embargo, me gustaría saber por qué necesitamos una camarera esta noche —añadió, muy molesto al encontrarla en compañía de Victorio Tennison. ¡LAli era suya!

Aparte de Emilia y de Vico, Lali fue la única que comprendió el comentario. No respondió. Se limitó a sonreír a Pablo sin dejar de pensar en sus insultos, en su hábil seducción y en su traición. De repente, la tarde se había llenado de malignas posibilidades y Lali estaba deseando tomar parte en ellas. La ira que sentía por
emilia adoptó un segundo plano para centrarse en Pablo. Se lo merecía. Ya le había hecho suficiente daño en el pasado.
Pablo colocó la manos sobre la mesa cuando vio que Lali no contestaba.

—Hará falta mucho más que una oferta para quitarme mi empresa, como muy bien va a descubrir todo el mundo.

—Pablo, no es tu liderazgo lo que se está cuestionando —comentó Bill, muy rojo—. Simplemente se trata de que muchos de nosotros creemos que estás muy empecinado con estos contratos de minerales.

—Tengo derecho a ello —rugió él—. ¿O acaso se te ha olvidado que Nicolas Tennison hizo todo lo que pudo para apartarnos del negocio antes de su muerte?

Lali desconocía aquel detalle. Miró a Victorio, pero él no le devolvió el contacto visual.

—Esto no tiene nada que ver con los negocios de hoy —continuó Bill—. Al menos, deja que el resto de nosotros sepamos lo que Victorio tiene que decir.

Pablo se reclinó en su silla, consciente de la curiosidad de su madre por la presencia de Lali. Él también la miró.

—Creo que he mencionado que esta reunión es sólo para accionistas —dijo con la amargura por haber visto a Lali en compañía de Tennison y vestida de aquel modo, con unas prendas que no se podía permitir con el sueldo de camarera que recibía
en el restaurante. ¿Sería Victorio su pareja, el amigo especial que tenía en Chicago? Sabía muy bien que Lali no tenía acciones en su empresa, entonces, ¿por qué estaba allí?

—Estás un poco fuera de tu elemento, ¿no te parece, Mariana? —le dijo muy fríamente.

— ¿De verdad? —preguntó ella muy dulcemente
.
— ¿Viene ella contigo? —le inquirió a Vico.

—Me temo que más bien es al revés —contesto Vico. Entonces, se sentó y dejó que Lali colocara su maletín encima de la mesa y se dirigiera a todos los presentes.

—Siento abordarles de esta manera, caballeros — dijo con voz fría y clara—, pero su presidente, Pablo Arrechavaleta, me tiene contra la pared. Tenemos que diversificarnos y necesitamos esos minerales para hacerlo. Por lo tanto, no me ha quedado más alterativa que negociar en secreto par obtenerlos.

Pablo se irguió en el asiento. Era consciente de la sorpresa que se había llevado su madre.

— ¿Qué es lo que quieres decir con eso de «nosotros»? —preguntó en tono amenazante.

— ¿Es que no me he presentado? Lo siento —dijo con una fría sonrisa en los labios—. Me llamo Mar  Tennison —añadió, tomándose una pequeña pausa para dejar que aquellas palabras surtieran su efecto—. Soy la viuda de NicolasTennison, vicepresidenta y directora ejecutiva de las operaciones nacionales de Tennison International.

El gesto que se reflejó en el rostro de Pablo fue un poema. Compensó complemente los seis años de angustia y sufrimiento. De dolor. Emilia palideció y estuvo a punto de desmayarse.
Lali se ocupó de sus asuntos y detalló tranquilamente la absorción, los cambios que se producirían y el precio.

—Tú no absorberás mi empresa —dijo Pablo.

—Claro que lo haré —replicó ella con voz fría—. Tengo los poderes necesarios. Puedo derrotarte en una votación.

—No tienes las acciones de mi tío abuelo...

Lali lanzó el poder por encima de la mesa con increíble eficacia.

— ¡Eso es imposible!—exclamó Emilia.

—El hermano de su padre no tiene muy buena opinión de ninguno de los dos, señora  —observó Lali—. Me temo que lo ha hecho. Ese papel me concede los votos que necesito para hacerme con el control de la empresa, a menos que sus abogados puedan sacarse un as baja manga —añadió. Recogió los papeles y volvió a introducirlos en el maletín. Estaba muy tranquila—. Deseo los contratos de minerales. Me haré con ellos aunque para ello tenga que absorber toda la empresa. Ya  me harán saber su decisión. Agradecería mucho que fuera a primeros de semana cuando me dieran la respuesta. Tengo una serie de contratos que dependen de esto y que no pueden demorarse más —concluyó. Le hizo una indicación a Vico—. Muchas gracias por su tiempo. Buenas tardes.

Salió de la sala seguida por Vico. Cuando hubo atravesado las puertas, escuchó el revuelo que se montaba en la sala.
Pablo no se movió. Casi no podía ni respirar. Se había dado cuenta de cómo Lali había estado jugando con él. Su madre le tocó suavemente la mano, pero él se sobresaltó por la tensión que acumulaba en su interior.

—Ella es la razón por la que Nicolas Tennison trató de destruirnos —susurró Emlia—. ¡Fue por Lali!

—Dios... —susurró Pablo. Comprendió que, de algún modo, ella había conseguido casarse con uno de los hombres más ricos del mundo y se había convertido en su peor enemiga. Si no tenía cuidado, terminaría por destruirlo.

—Lo siento —musitaba Emilia entre lágrimas—. Es culpa mía...
Pablo casi no escuchaba a su madre y, de todos modos, no entendía lo que decía. 

Su sufrimiento era casi insoportable. Le había dicho a Lali que ella jamás encajaría en su estilo de vida, que nunca tendría la suficiente sofisticación, pero resultaba que
Lali podía comprarlo y venderlo. Ella se debía de haber reído mucho... Era la viuda de Nicolas Tennison. Tenía un imperio propio y una fortuna increíble. Tenía en sus manos las herramientas necesarias para la venganza y las había utilizado aquella noche.
Pablo cerró los ojos. Había pensado que tal vez ella seguía queriéndolo a pesar de todo.

Sin embargo, Lali acababa de demostrarle lo que sentía. Seguramente en lo único que había pensado, incluso mientras se entregaba a él, era en la venganza. Él se había vuelto a enamorar mientras que Lali había estado simplemente preparándose el
terreno para realizar aquella OPA hostil. Se levantó y se dirigió hacia la ventana. De algún modo, el dolor que sentía por la posibilidad de perder su empresa no era nada comparado al que sentía por la traición de Lali.

El señor Smith llegó treinta minutos más tarde de lo acordado para recoger a Vico y a Lali por culpa de una rueda pinchada. Eso significó que los dos estaban esperando aún cuando Pablo y Emilia  salieron de la sala de juntas. Lali necesitó mucho valor para no achantarse cuando vio que Pablo se dirigía a ella con unos
ojos tan fríos como el hielo.

— ¿Formaba todo parte del plan? —le preguntó.

Ella sabía perfectamente a lo que se refería. Sonrió, levantó una ceja y lo miró atentamente.

— ¿No eras tú el que solía decir que, en el mundo de los negocios, nada es sagrado?

— ¡Contéstame, bruja!

Lali observó a una destrozada Emilia. Sintió una profunda pena por
ella. En cierto modo, se avergonzaba de sí misma.

5 comentarios:

  1. mi twitter es pony_parra ... y salgo con mi perrita

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  2. Me encantó cuando Lali dijo :lo siento no me presente ,soy Mar Tenesson y soy la viuda d Nicolás Tenisson ,vicepresidenta y directora ejecutiva......
    Pablo se siente traicionado,jajajjajajaja,encima la llama bruja ,xk los planes no le salen como el quería ,k sufra en carne propia el desprecio con k la trató cuando ella era la enamorada, y muy niña.

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  3. Quiero más novee!!! :D un besoo..

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  4. Soy de chile y mi twitter es @lha_javieritha avisame cualquier cosa

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