CAPITULO 6:
A continuación, entró en la casa. La había turbado bastante volver a verlo después de tantos años. Dejó la bolsa sobre la mesa de la cocina y se sentó. Sin poder evitarlo, recordó la primera vez que se vieron. En aquel momento, ella tenía diecisiete años. Tan sólo le faltaba una semana para cumplir los dieciocho. Siempre había parecido más mayor de lo que en realidad era y el uniforme de camarera que llevaba se le moldeaba a cada curva de su cuerpo.
Pablo se la había quedado mirando desde el primer momento, mientras ella servía las mesas. Lali se había sentido muy nerviosa ante tantas atenciones. Él irradiaba confianza y una cierta arrogancia. Solía entrecerrar un ojo y levantar la barbilla como si estuviera declarando la guerra a la persona a la que estuviera estudiando.
En realidad, tal y como Lali descubrió más tarde, se debía a la
dificultad que tenía para enfocar objetos lejanos, pero era demasiado testarudo para ir al oftalmólogo.
La mesa en la que él estaba sentado estaba asignada a otra camarera. Lali vio cómo fruncía el ceño al ver que se le acercaba la otra muchacha. Después de decirle algo a la joven, se trasladó a otra mesa que estaba en el territorio de Lali.
La idea de que un hombre como Pablo pudiera estar interesado en ella le produjo un hormigueo de excitación por todo el cuerpo. Ella se le acercó con una suave sonrisa y se sonrojó al ver que él le devolvía el gesto.
—Eres nueva aquí —le dijo con voz profunda y sensual.
—Sí —susurró ella—. He empezado esta misma mañana.
—Me llamo Pablo Arrechavaleta. Desayuno aquí casi todas las mañanas. Lali reconoció el nombre inmediatamente. Casi todas las personas de Billings sabían quién era.
—Yo soy Mariana, me dicen Lali.
—¿Eres ya mayor de edad?
—Tengo... tengo veinte años —mintió ella. Sabía que, si le hubiera dicho su verdadera edad, él no se habría interesado por ella.
—Eso me vale. Ahora, tráeme un café, por favor. Después, hablaremos de adonde vamos a ir esta noche.
Lali se marchó rápidamente a la barra para servirle el café y se chocó con Mery, la camarera de más edad del café.
—Ten cuidado, niña —le dijo ella cuando Pablo no estaba mirando—. Estás coqueteando con el diablo. Pablo Arrechavaleta tiene una cierta reputación con las mujeres y los negocios. Que no se te suba a la cabeza.
—No pasa nada. Él... Sólo estábamos hablando.
—No lo creo, a juzgar por lo ruborizada que estás — afirmó Mery muy preocupada—. Tu tía debe de vivir en su propio mundo. Cielo, los hombres no piden matrimonio a las mujeres a las que desean, en especial los hombres como Pablo. Él está muy por encima de nosotras. Es muy rico y su madre mataría a cualquier mujer que tratara de llevarlo al altar a menos que tuviera dinero y posición social. Es de la clase alta. Ésos se casan entre ellos.
—Pero si sólo estábamos hablando —protestó Lalih, forzando una sonrisa a pesar de que todos sus sueños se habían hecho pedazos.
—Pues ocúpate de que sigan sólo hablando. Ese hombre te podría hacer mucho daño.
El sonido de aquellas palabras hizo que a Lali se le pusiera el vello de punta, pero no quiso demostrarlo. Se limitó a sonreír a su compañera y terminó de preparar el café de Pablo.
— ¿Te estaba advirtiendo contra mí? —le preguntó él cuando Lali le dejó la taza encima de la mesa.
—¿Cómo lo sabes?
—Invité a Mery a salir en una ocasión —respondió—. Se puso demasiado posesiva, por lo que rompí con ella. De eso hace mucho tiempo. No dejes que te afecte lo que ella te diga, ¿de acuerdo?
Lali sonrió. De repente, todo tenía sentido. Pablo simplemente estaba interesado y Mery celosa.
—No lo haré —prometió.
Al recordar la ingenuidad de aquel día, Lali lanzó un gruñido. Se levantó de la silla y se puso a guardar las cosas que había comprado. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida? Con dieciocho años, había sido una completa ignorante. Para un hombre tan
de mundo como Pablo, ella no había sido más que una niña. Si se hubiera imaginado cómo iban a salir las cosas, jamás habría...
¿A quién estaba engañando? Lanzó una amarga carcajada. Habría hecho lo mismo porque Pablo la fascinaba. A pesar del dolor y del sufrimiento, aún seguía haciéndolo. Era el hombre más hermoso que había visto en toda su vida y recordaba los momentos de intimidad como si hubieran ocurrido el día anterior.
Acababa de volver a entrar en su órbita y había aceptado un trabajo que no debía. Estaba viviendo una mentira. Al recordar las razones que la habían llevado de vuelta a Billings, la sangre comenzó a hervirle. Pablo se había deshecho de ella como si fuera basura, de ella y del hijo que llevaba en sus entrañas. Le había dado la espalda y la había dejado sola, con una acusación de robo pendiendo sobre la cabeza. No había regresado para volver a prender la llama de un viejo amor. Había vuelto para vengarse. Nico le había enseñado que todo el mundo tenía una debilidad de la que uno podía aprovecharse para los negocios. Algunas personas eran más hábiles que otras a la hora de ocultar su talón de Aquiles. Pablo era un maestro. Tendría que tener mucho cuidado si quería localizar el de él, pero, al final, terminaría derrotándolo. Tenía la intención de arrebatárselo todo, de colocarlo en la misma posición en la que él la
había puesto a ella hacía seis años. Entornó los ojos y consideró las posibilidades. Una fría sonrisa le frunció los labios.
Lali ya no era una ingenua muchacha de dieciocho años, profundamente enamorada de un hombre que no podía tener. En esta ocasión, tenía todos los ases en la mano y, cuando ganara la partida, iba a experimentar el placer más dulce desde los traicioneros besos de Pablo.
CAPITULO 7:
Lali se había llevado algunas prendas viejas para no despertar las
sospechas de Pablo. Al vestirse para su nuevo trabajo, se alegró de ello.
Se puso una pollera y una blusa blanca de manga larga. A continuación, se calzó unos zapatos bajos y tomó un bolso de piel sintética. A continuación se recogió el cabello y se marchó de casa para tomar un autobús.
Mientras aspiraba el aire de la mañana, pensó que Billings era un lugar muy hermoso a primeras horas de la mañana. No tenía nada que ver con Chicago. Echaba de menos a su hijo, pero el cambio había resucitado su espíritu de lucha y le hacía sentirse menos deprimida. La increíble presión a la que su trabajo la sometía había
podido con ella últimamente.
Se bajó del autobús delante del restaurante. Era grande y parecía muy prospero. Estaba pegado a un hotel. A través de la ventana, vio que todas las camareras llevaban unos impolutos uniformes blancos. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que
se sintió nerviosa en compañía de la gente, pero allí, sin su riqueza para protegerla, se sentía incómoda. Entró y preguntó por la encargada.
—La señora Berta está en ese despacho —le respondió muy educadamente una mujer—. ¿La está esperando?
—Creo que sí.
Lali llamó a la puerta y entró.
—Me llamo Mariana .... Rinaldi —dijo. El nombre le parecía muy extraño. Estaba tan acostumbrada a que la llamaran Mar Tennison...
—Oh, sí —respondió la señora , poniéndose de pie—. Me llamo Berta Bauer. Me alegro de conocerte. Pablo me dijo que acababas de perder a tu tía y que necesitabas trabajo. Por suerte para todos, tenemos una vacante. ¿Tienes experiencia como camarera?
—Bueno, un poco. Trabajé en el Bear Claw hace algunos años.
—Ya me acuerdo. Me pareció reconocerte —comentó la mujer, entornando la mirada—. Siento mucho lo de su tía.
—La echaré de menos. Era la única pariente que me quedaba en el mundo.
Berta la miró atentamente, observando todos los detalles de su atuendo.
—El trabajo es duro, pero las propinas son buenas y yo no soy una negrera. Puedes empezar ahora mismo. Te podrás marchar a las seis, pero tendrás que trabajar algunas tardes. Eso es inevitable en este negocio.
—No me importa —respondió Lali—. No necesito tener las tardes libres.
— ¿A tu edad? Por el amor de Dios, ¿no estás casada?
-No--Lali utilizó un tono de voz que, sin caer en la grosería, hizo que la otra mujer se sintiera incómoda.
—¿Cansada de los hombres, entonces? —comentó la mujer con una sonrisa, pero no insistió en el tema. Pasó a explicar los detalles de los honorarios y su sueldo, junto con información sobre los uniformes y las mesas.
Lali no hacía más que recordarse el papel que debía representar. Se obligó a olvidarse de que era Lali Tennison y a sonreír y escuchó atentamente todo lo que se le decía. No obstante, no dejaba de pensar en cuanto tiempo iba a pasar hasta que Pablo volviera a mover ficha.
Aquella tarde, Pablo entró en los jardines de la enorme casa de los Arrechavaleta. Miró sin muchas ganas las columnas de imitación clásica que adornaban el porche de entrada.
Recordaba que, de niño, había jugado en aquel porche con su madre muy cerca, observándolo. Ella siempre se había mostrado demasiado posesiva y protectora con su único hijo, algo que, con los años, había causado algunas fricciones entre ellos. De hecho, su relación se había desmoronado con la marcha de Lali. A partir de
entonces, Pablo había cambiado.
Colgó el sombrero en el perchero del vestíbulo y entró con aire distraído en el elegante salón. Ella estaba sentada en su sillón habitual. Levantó los ojos y le sonrió.
—Llegas temprano, ¿no?
—He terminado antes que de costumbre —contestó, sirviéndose un whisky solo antes de sentarse en su propio sillón—. Esta noche cenaré fuera. Los Peterson van a celebrar una charla sobre los nuevos contratos de minerales.
—Negocios, negocios. En la vida hay mucho más que ganar dinero. Pablo, deberías casarte. Te he presentado a un par de chicas muy agradables que acaban de presentarse en sociedad y...
—No pienso casarme —dijo con una fría sonrisa—. Estoy curado contra eso, ¿te acuerdas?
—Eso... eso fue hace mucho tiempo —respondió su madre, palideciendo.
—Como si hubiera sido ayer. Ha regresado a la ciudad, ¿lo sabías?
—¿Ella? —preguntó su madre después de un silencio casi sepulcral.
—Sí. MAriana Rinaldi en persona. Le he dado trabajo en el restaurante.
Emilia llevaba viviendo con su terrible secreto, y con su sensación de culpabilidad, desde hacía tanto tiempo que se había olvidado de que no era la única que lo sabía. Lali también lo conocía. Irónicamente, la información que había utilizado para expulsar a Lali de la ciudad podría volverse en su contra con resultados devastadores. El escándalo podía terminar de destruir la relación que tenía con su hijo. El pánico se apoderó de ella.
— ¡No puedes hacer eso! Pablo, no debes volver a relacionarte con esa mujer. ¿Acaso has olvidado lo que te hizo?
—No, madre, no me he olvidado. Ni pienso empezar una relación con ella. Una vez fue más que suficiente. Su tía ha muerto.
—No lo sabía —dijo Emilia, no sin cierto nerviosismo.
—Estoy seguro de que tiene facturas que pagar y cabos sueltos. Seguramente se marchará al lugar del que ha venido tan pronto como lo arregle todo.
—Ella va a heredar esa casa —comentó Emilia, que no parecía tan segura.
— Sí. Por lo menos tendrá donde resguardarse. No sé dónde ha estado todos estos años, pero sé que no tenía nada cuando se marchó de la ciudad —concluyó, tomándose el whisky como si fuera agua.
—Eso no es cierto. Tenía dinero.
— ¿Acaso se te ha olvidado que Peter devolvió el dinero que, supuestamente, ella había robado?
—Estoy segura de que tenía algo de dinero —insistió, cada vez más pálida—. Segura.
—Jamás me creí que ella hubiera podido tomar parte en algo así. Peter nos contó la historia como si se la hubiera aprendido de memoria y Lali me juró que él jamás la había tocado, que nunca habían sido amantes.
—Una chica así podría tener muchos amantes...
Los ojos de Pablo se oscurecieron al recordar los momentos compartidos con LAli, el fuego que había ardido entre ellos. Aún la veía temblando por lo mucho que lo deseaba. ¿Habría sido así con otro hombre? Se había sentido demasiado celoso y enojado para escucharla cuando su madre la acusó. Pablo empezó a dudar de su
participación en el robo sólo dos días después de que ella se marchara de la ciudad.
Peter devolvió todo el dinero robado y Emilia insistió en que el muchacho no fuera arrestado. Todo muy conveniente. Todo después de que Lali se marchara de la ciudad. Sin embargo, ella jamás había parecido culpable sino... derrotada.
Tal vez debería haber cuestionado todo lo ocurrido, pero se arrepentía de la atracción que sentía hacia Lali en aquellos momentos. Casi había sido un alivio que ella saliera de su vida.
Desde entonces, había tenido un par de breves relaciones,
pero ninguna mujer había hecho que él perdiera el control como lo había conseguido Lali. No creía que pudiera volver así. Se sentía muerto por dentro, igual que Lali cuando se marchó de la ciudad. Parecía que algo había muerto dentro de ella. Los ojos acusadores le habían dejado una huella indeleble en el pensamiento. Seguía
viéndolos incluso después de seis años.
—Todo es pasado. Aunque me sintiera tentado, no queda nada. Ella sólo fue una aventura, nada más.
—Me alegro de oírte hablar así —dijo Emilia, algo más relajada—. Pablo, una camarera con un indio de pura raza por tío. No es nuestra clase de gente.
— ¿No te parece un comentario algo racista para la descendiente de un desertor británico?
— ¡De eso no se habla!
— ¿Y por qué no? Todo el mundo tiene una oveja negra en la familia.
—No seas absurdo. Las ovejas no se suben a los árboles —comentó Emilia, dejando su tejido—. Iré a decirle a la cocinera que no vas a cenar aquí.
Salió del salón. No dejaba de sentir miedo por las posibles nuevas
complicaciones. No sabía lo que iba a hacer. No podía consentir que Mariana Rinaldi estuviera en Billings, sobre todo cuando estaba tratando de conseguir que Pablo se casara. Tendría que conseguir que Lali se marchara de la ciudad y rápido, antes de que ella pudiera hacerle ver a Pablo lo que había ocurrido.
El niño... ¿Se lo habría quedado? Emilia apretó los dientes al pensar que un hijo de Pablo pudiera haber sido adoptado. El niño era un Arrechavaleta , sangre de su sangre. Entonces, no pensó en ello, sino tan sólo en lo que sería mejor para Pablo. Sabía que
Lali no era la mujer más adecuada para su hijo y decidió extirparla de su vida con precisión quirúrgica. Si Lali no había abortado, podría haber algún modo de conseguir al niño. Lo pensaría adecuadamente y trataría de encontrar el modo de explicárselo a Pablosin que éste volviera a empezar una relación con ella. Tras haber superado la amenaza una vez, estaba segura de tener la capacidad suficiente para volver a hacerlo.
El día pasó muy rápidamente para Lali. Fue ganando confianza en su trabajo y le gustaban las personas con las que trabajaba. Sentía especial predilección por Candela, que tenía veinte años y era una Crow, como el tío abuelo de Lali. No obstante, la hora de las comidas suponía mucho trabajo. Incluso atrajo una cierta atención de uno de los clientes masculinos, que no sólo se presentó a almorzar, sino también a cenar. A pesar de todo, Lali no mostró atención alguna. Los hombres ya no ocupaban lugar alguno en su vida.
Estaba tratando de deshacerse de él una vez más cuando vio que un rostro familiar tomaba asiento en una mesa cercana. Era Pablo. Y no estaba solo.

Percha!!!!! :D :D
ResponderEliminarComo andás? TANTOOOOOOOO TIEMPOOOOO!!! siii ya se no me mates! MUY PERDÓN!!! jajaja
me siento mal conmigo misma! jajajaja
No te pude contestar, ni conectar el sabado porque estaba festejando mi cumple!!
y también andaba a full con la facu!!
después te cuento!!! pero valio la pena y ya estoy acá!!!
QUE EMOCIÓN COMENTARTE!! Y ESTAR AL DÍA CON LA NOVE!!!!! :D :D :D
si bien me quede con la otra atrás ya me voy a poner al día....
PERO EN ESTA!! ESTOY SUPER AL DÍA!!! y dejame decirte que ME ENCANTAAAA!!!!
eso si me da penita los dos!!!! awwwwww sufrieron mucho!!!....
eso si un GRAN JUM!!! PARA LA MADRE DE PABLO!!!
ES QUE ME DA UNA COSITA PABLO ( eso si primero quiero pegarle por dudar de lali! pero después pienso en lo que sufrio y awwww ME COMPRA! ME COMPRA!!! JAJAJAJ)
SOY CAPAS DE ENTRAR YO A LA NOVE Y CONSOLARLO PUEDO? :D JAJAJ
AL FIN UN PABLO QUE NO TENGO GANAS DE PEGARLE TODO EL TIEMPO! JAJAJAJA
CREO QUE POR ESO ME PUEDE MAS, YA QUE TENIA MUCHO CARIÑO CONTENIDO EN LAS DEMÁS NOVE! JAJAJAJAJ.... MASTE VALE PERCHA QUE NO LO HAGAS MALO! EH! JAJAJAJ (RECIEN SE PUSO AL DÍA Y YA ESTA RECLAMANDO? JAJAJA BUE SOY PABLALI QUE QUERES!!! ESO ES MUY DE NOSOTRAS :p )
HA? Ya se publico mi msj JUM! bue no importa...
ResponderEliminarSIGO .....SIGO.... SIGO.... :D; en donde me quede a sí....
Laliii me parece que a ella si le voy a tener más ganas de pegarle..
Además No me gusto mucho que lali se haya casado Jum; pero bueno voy hacer de cuenta que no leí eso :p jajaj
pero es que TAMBIÉN ME PUEDE!!! POBRESITAAA!!! todo lo que paso...
y lo sigue amando awww!! me muero de amor y de ternura!!!....
espero que no sea tan dura con él; si? porfis decile que le perdone rápido ;) si, si decile eso :D ;)
Esta bien estuvo lento el pobrecito tardo 2 días en reaccionar pero bue estaba cegado por los celos y si el pobre puso la boca en funcionamiento ante de conectarlo al cerebro pero bue REACCIONÓ QUE ES LO IMPORTANTE! JJAJAJ
ESO SI MANO DURA DURA CON LA MADRE DE PABLO :P
Es que quién no la entiende es lógico que quiera vengarse; pero OSEA ESTAMOS HABLANDO DE PABLO QUE SE LE SIGUE CAYENDO LA BABA POR ELLA! Es lógico que siga siendo su debilidad!!!
Morí de risa cuando estaba buscando la forma de vengarse y a la primera ya acepto el trabajo de pablo JAJAJAJJAJA! ("PARA VENGARSE") ES QUE SON COMO OJAL Y BOTÓN, SON IMANES ESTOS DOS!!! JAJAJA
ME HACE ACORDAR TANNNNTOOO A CUANDO DECÍAN CUANDO SENÍAN CULPA!!! Y SE COMÍAN!Y ESE AMOR QUE TRANSMITÍAN AWWWW ME VOY A VER DE NUEVO LOS CAP!! JAJAJAJJA...
BUENO PERCHAA FELIZ FELIZ!! DE COMENTAR TU NOVE, y sobre todo estar al día
SABES QUE SOS GROSA ME ENCANTAN TUS NOVE SOY TU ADMIRADORA!!! :D
espero que subo un nuevo cap pronto PORQUE QUIERO SEGUIR LEYENDO MÁS Y MAS!!! :D
TE MANDO MUCHOS BESOS!!! SE TE EXTRAÑA ESPERO QUE PRONTO PODAMOS HABLAR!!
QUE ANDES SUPER PERO SUPER BIEN!!! :D
Jess!!!! ;)
Altos caps.La madre d Pablo es una arpía, en todos los sentidos.Ahora pretende quitarle el niño,es capaz d acusarla y denigrarla d nuevo ,para conseguirlo.Se va a dar d bruces contra un hueso, k ahora es duro d roer,y no va a poder con ella.Jajaja,Pablo x más k se lo niegue,sigue enamorado d Lali ,y esa entrada en el restaurante con alguien(k imagino una mujer),es para autoconvencerse a si mismo k ya no le pasa nada.Tarde ,xk no le creo nada,x algo no se casó en esos seis años.
ResponderEliminarEntre al blog y vi que habias subido y comenze a gritar como loca!!!! Emilia sabe que Lali estaba embarazada cuando la echo y recien ahora se da cuenta que ese hijo era de Pablo!!! Ojala que nunca se acerque a Ian!!!
ResponderEliminar@ROCHI16TA
Y demás esta decir que quiero más nove!!!
ResponderEliminar@ROCHI16TA