viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 1: "Volveré para Vengarme"



Hola chicas, como prometí les dejo el primer capi, espero que les guste después las cosas se ponen mas interesantes, les aviso que hay capis muy zarpaditos  ojo las menores de edad jajaj, mil disculpas por no contestar tengo poco tiempo pero siempre leo sus comentarios, cada vez que pueda les voy a responder les prometo, apenas lean me avisan asi subo el próximo , la idea es subir uno diario o dejando un dia, besos
CARO


CAPÍTULO 1:

Lali estaba de pie junto a la ventana, observando cómo la lluvia azotaba Chicago, mientras su socio la observaba con mirada de preocupación. Sabía que su rostro mostraba la tensión que le producía el trabajo y, una vez más, había vuelto a perder peso. Con sólo veinticuatro años, debería tener una visión más despreocupada de la vida, pero la presión que soportaba era un peso dos veces mayor del que podrían cargar la mayoría de las mujeres.

Mariana Rinaldi era vicepresidenta de las empresas nacionales de
Tennison International, mucho más que una figura decorativa que evitaba la publicidad como a la peste. Tenía una mente astuta y unas aptitudes innatas para las altas finanzas que su difunto esposo había cultivado cuidadosamente durante el tiempo que había durado su matrimonio. Cuando él murió, Lali ocupó su lugar con tanta eficiencia que los directivos revocaron su decisión de pedirle que abandonara el cargo. Dos años después de aquel momento, los beneficios de la empresa subían como la espuma y los planes de expansión que LAli tenía en los campos de reservas de minerales y de gas y de metales estratégicos estaban muy avanzados.

Esto explicaba la tensión que atenazaba los frágiles hombros de Lali. Una empresa del sur de Montana estaba enfrentándose a ellos con uñas y dientes sobre los derechos que ellos poseían en aquellos momentos. Sin embargo, Arrechavaleta Properties no
sólo era un rival a tener en cuenta. Al frente de la empresa estaba el único hombre que Lali tenía razones para odiar, una sombra de su pasado cuyo espectro la había acosado durante los años que habían pasado desde que se marchó de Montana.

Sólo Victorio Tennison conocía todos los detalles. Nicolas, su difunto hermano, y él habían estado muy unidos. Lali se había presentado ante Nico como una adolescente asustada y tímida. Al principio, Vico, para el que los negocios eran la preocupación fundamental, se había opuesto al matrimonio. Terminó cediendo, pero se había mostrado bastante frío desde la muerte de Nico. 
Vico era en aquellos momentos el presidente de Tennison International y, en cierto modo, también un rival.

Lali se había preguntado con frecuencia si él se lamentaba del puesto que ella ocupaba en la compañía. Conocía sus propias limitaciones y la brillantez y la competencia de Lali habían impresionado a huesos más duros de roer que él mismo.
Sin embargo, la observaba atentamente, en especial cuando LAli sentía el impulso de hacerse cargo de demasiados proyectos y aquel enfrentamiento con Arrechavaleta Properties le estaba pasando factura. Aún estaba tratando de superar una neumonía que había contraído después del intento de secuestro de Ian, su hijo de
cinco años. Si no hubiera sido por el inescrutable señor Smith, su guardaespaldas, sólo Dios sabía qué habría ocurrido. 

Lali estaba pensando en su próximo viaje a Montana. Sentía que tenía que realizar una breve visita a Bilings, a sede de Arrechavaleta
Properties y la ciudad en la que ella había nacido. La repentina muerte de Julia, su tía abuela de setenta años, le había reportado una casa y las escasas pertenencias de la anciana. Lali era el único familiar que le quedaba, a excepción de unos parientes lejanos que aún vivían en la reserva de los indios Crow, que estaba a pocos kilómetros de Billings.

—Organizaste el entierro por teléfono, ¿no puedes hacer lo mismo con la casa? —le preguntó Vico.

—No, no puedo. Tengo que regresar y enfrentarme a ello. Enfrentarme con ellos — corrigió—. Además, sería una oportunidad de oro para espiar a la oposición, ¿no te parece? No saben que yo soy la viuda de Nicolas Tennison. Yo era el secreto mejor
guardado de mi esposo. Desde que lo substituí, he evitado las cámaras y he llevado pelucas y gafas oscuras.

—Eso era para proteger a Ian —le recordó él—. Tu vales muchos millones de dólares y en esta última ocasión sí que estuvieron a punto de secuestrarlo. Pasar desapercibida en público es muy importante. Si a ti no se te reconoce, Ian y tú estarian más seguros.

— Sí, pero Nico no lo hizo por esa razón, sino para evitar que Pablo Arrechavaleta descubriera quién soy yo y dónde estaba, por si se le ocurría venir a buscarme
.
Cerró los ojos, tratando de olvidarse del miedo que había sentido después de tener que marcharse de Montana. Embarazada, acusada de acostarse con un hombre y de ser su cómplice en un robo, se había visto empujada a marcharse de la casa acompañada de la dura voz de la madre de Pablo y de la frialdad y la complacencia de éste. Lali no sabía si se habían retirado los cargos. Pablo había creído que ella era culpable. Aquello había sido lo más duro de todo.

Estaba embarazada del hijo de Pablo y lo amaba a él tan desesperadamente. Sin embargo, Pablo la había utilizado. Le había pedido que se casara con él, pero, más tarde, Lalih había averiguado que sólo había sido para que ella estuviera contenta con su relación. « ¿Amarte?», le había dicho con su profunda voz. El sexo había sido agradable, pero, ¿qué iba a querer él con una adolescente tímida y desgarbada? Se lo había dicho enfrente de la víbora de su madre y, en aquel momento, algo en el interior de LAli se había muerto por la vergüenza. Recordaba haber salido corriendo, cegada por las lágrimas. Su tía abuela Julia le había comprado un billete de autobús y ella se había marchado de la ciudad. Se había marchado acompañada por las sombras,
sumida en la infamia, con el recuerdo de la sonrisa burlona de Emilia Inchausti turbando cada minuto del día...

—Podrías olvidarte de esa OPA —sugirió Victorio—. Hay otras empresas en el sector de los minerales.

—No en el sureste de Montana —replicó ella, mirándolo tranquilamente con sus ojos oscuros — . Además, tienen subcontratas en la zona que nos impiden hacernos con material en esa zona.

Se dio la vuelta y sonrió. Su rostro terso y su cremosa piel estaban enmarcados por una elegante melena castaña. Tenía el aspecto de una princesa, gracia y clase. La seguridad que tenía en sí misma era legado de Nicolas Tennison, quien, a su muerte, le había dejado mucho más que el control de un imperio. Había contratado tutores para que le enseñaran etiqueta y cómo ser una buena anfitriona, para que la educaran en el mundo de las finanzas y de las relaciones comerciales. Ella había sido una alumna dispuesta y con muchas ganas y tenía la mente tan abierta como una esponja.

—Ese hombre luchará —dijo Vico.

Lali sonrió. Delgado y alto, Victorio se parecía algo a Nico, sobre todo cuando fruncía los labios de una cierta manera. Era diez años menor que Nicolas y diez años mayor que Lali, competente en los negocios, pero muy conservador. Por el contrario, Lali era muy agresiva. Se habían enfrentado en más de una ocasión
sobre la política de la empresa. Las operaciones nacionales corrían a cargo de Lali y no iba a permitir que Vico, como ella le llamaba le dijera lo que tenía que hacer al respecto.

—Que luche, Vic—respondió—. Así tendrá algo que hacer mientras me adueño de su empresa.

—Necesitas descansar —suspiró Vico—. Ian te ocupa mucho tiempo y has estado enferma.

—La gripe es inevitable con un nene que va al jardín —le recordó ella—. No esperaba que se convirtiera en una neumonía. Además, esa OPA es fundamental para mis planes de expansión. Por mucho tiempo o energía que requiera, tengo que darle prioridad. Mientras decido lo que hacer con la casa de mi tía Julia, podré recabar mucha información.

—No debería haber ningún problema. Ella dejó testamento y, aunque no lo hubiera hecho, Nico le pagó la casa.

—Eso no lo sabe nadie en Billings —dijo Lali. Se apartó de la ventana—. Yo la escribía y ella vino a verme en varias ocasiones, pero yo no he regresado a Billings desde... Desde que tenía dieciocho

—De eso hace seis años, casi siete. El tiempo lo cura todo.

— ¿Tú crees? —replicó ella—. ¿De verdad crees que seis o siete años son suficientes para olvidar lo que me hicieron los Arrechavaleta? La venganza no es digna de una persona inteligente. Nico me repetía eso constantemente, pero no puedo evitar lo que siento. Ellos me acusaron de un delito que no cometí y me echaron de Billings embarazada y asustada—añadió, cerrando los ojos y echándose a temblar—. Estuve a punto de perder a mi hijo. Si no hubiera sido por Nico...


2 comentarios:

  1. Me parece a mi k Vico está enamorado d Lali,pero no avanzó x k es su cuñada,y tiene miedo k se vaya.Lali si k esta buscando venganza,para mi ,bastante justificada.Adelante Lali; a vengarse.Veremos la reacción d Pablito y Emilia,k seguro es muy diferente en cada uno.

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  2. Yo pienso lo mismo, que vico esta enamorado de lali...
    Lali que regresara por su venganza wow! Me encanto este primer capitulo
    Espero el segundo ansiosa!! Bye



    . Hannia

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