viernes, 27 de septiembre de 2013
Capítulo 14: "Volveré para Vengarme"
Hola chicas, como andan?? espero que bien, gracias por comentar siempre, les dejo capi rapidísimo mañana entro 5:30 am , besos
CAPITULO 14:
— Sé que sigues deseándome —susurró él con la respiración entrecortada—. Podría conseguir que te pusieras de rodillas para suplicarme. De hecho, ya lo hice. ¿Te acuerdas?
Por supuesto que lo recordaba. Había sido justo antes de que su madre le llenara la cabeza con mentiras sobre Peter. Él la había humillado y la había excitado, pero Lali había estado demasiado enamorada como para resistirse. Había cedido porque estaba profundamente enamorada de él y porque creía que Pablo también lo estaba de ella. No había sido así. Pablo sólo la deseaba.
—Lo recuerdo —replicó muy tensa—. Ahora, suéltame
.
—No quieres que lo haga.
—Tu madre sí —replicó ella, jugando la única carta que le quedaba. Esperaba que ésta sirviera para distraerlo, porque su cuerpo estaba empezando a traicionarla.
Habían pasado tantos años desde la última vez que había estado con Pablo... Lo deseaba profundamente, pero no se atrevía a dejarse llevar. Él dudó y ella se echó hacia atrás.
— ¿Te acuerdas de tu madre, Pablo? —le preguntó Lali, fríamente—. Nada ha cambiado. Ella sigue odiándome.
—Ella no tiene que apreciar a la mujer con la que yo me acuesto —replicó, echando mano de la crueldad al sentir que la frustración y el dolor se apoderaban de él.
—Yo no me estoy acostando contigo —afirmó ella.
—Dime que no lo deseas, Lali —dijo Pablo en tono de burla.
Ella se acercó hacia la puerta y rebuscó las llaves en el bolso.
— Lo que yo desee no viene al caso —repuso. Abrió la puerta, entró y se volvió para mirarlo—. No quiero volver a pasar por esa locura. Y tú tampoco. Vete a casa, Pablo. Estoy segura de que tu madre agradecerá la compañía.
—No ha venido a verte, ¿verdad? Me has mentido.
—No sé por qué me sorprende aún que pienses que, si alguien ha hecho algo malo, ésa debo de ser yo. Emilia debería de estar orgullosa. Te ha enseñado muy bien que es ella la que tiene la única verdad.
—Al menos, ella es capaz de hacerlo.
Lali sonrió.
—En una ocasión, pensé que serías capaz de amarme —dijo ella—, pero, en el momento en el que te pusiste del lado de tu madre comprendí que era sólo deseo. El amor y la confianza son dos lados de la misma moneda.
—No puedes aceptar el hecho de que mi madre tiene muchas virtudes, ¿verdad?
—Tú no sabes todo lo que ella me costó porque no quieres saber la verdad. Algún día lo conocerás todo. Te lo juro y, cuando sepas lo que ella te costó a ti, desearás de todo corazón haberme escuchado. Ahora, buenas noches, Pablo.
Lali entró y cerró la puerta antes de que él tuviera tiempo de responder. No se sorprendió al ver que estaba temblando.
En el exterior, Pablo regresó a su coche, lleno de furia y frustración. Como siempre, Lali lo convertía en un ser débil. Era tan mujer como entonces y su propia respuesta ante ella era poderosa e inmediata.
Trató de deshacerse de las neblinas del deseo mientras conducía hasta su casa. Sin embargo, algo de lo que Lali le había dicho le turbaba. Le había dicho que no sabía lo que su propia madre le había costado a él. ¿Quería decir dinero? Tal vez se refería a su propio amor. Sin embargo, ya sabía lo traicionera que podía ser. Ella lo había engañado.
Entró en la casa y se dirigió al salón.
—Oh, ya estás en casa —dijo Emilia, levantándose del sofá—. Te estaba esperando. Te he visto muy preocupado desde hace unos días y pensé que... tal vez querrías hablar.
— ¿Sobre qué?
—Bueno, sobre lo que te está preocupando —respondió su madre, tragando saliva.
— ¿Has ido a ver a Lali? —le preguntó con mirada amenazadora.
—Sí —admitió ella, tras un momento de duda. No quería mentir.
— ¿Porqué?
—Sabes que no siento ninguna simpatía por ella. Sólo trataba de convencerla de que despertar viejos recuerdos no les va a venir nada bien a ninguno de los dos. Le pedí que se marchara.
—Yo le he dado un trabajo —le recordó Pablo.
—Oh —musitó su madre, retorciéndose las manos—. Pablo, esa mujer no es para ti. No empeores las cosas.
— ¿Empeorar qué? ¿Qué es lo que sabes tú que desconozco yo?
Su madre palideció.
— Pablo...
El dio un paso al frente, decidido a sacarle toda la verdad. Justo en aquel momento, el teléfono empezó a sonar. Afortunadamente, se trataba de un asunto de negocios, Emilia se excusó rápidamente y se marchó. Cuando llegó a su dormitorio, el corazón le latía con fuerza. Todo era como una pesadilla. ¿Por qué no se había dado cuenta de las implicaciones de lo que había hecho seis años atrás? No sabía cómo iba a sobrevivir si Lali no se marchaba rápidamente de la ciudad.
Al dia siguiente Ian estaba muy enfadado cuando Lali llamó a Chicago.
— ¿Por qué no vienes a casa? —le preguntó—. Me dijiste que sólo serían unos días.
—Este asunto está llevándome más de lo que había anticipado. Mira, Ian, no me presiones. Ya sabes que estaría en casa si pudiera. Tengo que mantenernos, hombrecito. Tengo que trabajar.
—Ya lo sé, mamá, pero te extraño.
—Yo también a ti —susurró ella. Era cierto. Ver a Pablo era como
contemplar una imagen más madura de Ian—. A ver qué te parece esto. Mi secretaria me ha recordado cuando la llamé que tengo que ir a un banquete el sábado por la noche en Chicago. ¿Qué te parece que tome un avión el viernes y pasemos el fin de semana juntos?
— ¡Oh, mamá! ¡Es genial! —exclamó el niño muy contento.
—Bueno, supongo que eso significa que te alegras de que yo vaya a ir. Ahora, dile al señor Smith que se ponga al telefono, por favor.
—Sí, mamá.
—Deduzco que vas a regresar a casa —le dijo el guardaespaldas con una cierta sorna.
—A pasar el fin de semana. Tengo que recoger algunas cosas y visitar a algunos clientes a los que parece que he estado descuidando —dijo, repitiendo lo que la secretaria le había dicho referente a algunos comentarios de Vico—. Organízalo todo
para que uno de los aviones me recoja en los Rimrocks a las seis en punto del viernes por la tarde. Ese día salgo pronto de trabajar.
—No creo que puedas hacer mucho en el fin de semana.
—Ya lo verás. ¿Acaso no recuerdas que Nico realizaba la mayoría de sus tratos en las fiestas? Los Harrison van a celebrar un banquete en honor del senador Lañe el sábado por la noche. Vico prometió acompañarme. Recuérdaselo.
—Lo haré. ¿Cómo piensas ocuparte de todos tus negocios, de la OPA y de tu trabajo como camarera al mismo tiempo?
—No te preocupes por nada. Nos veremos el viernes.
Colgó antes de que el señor Smith pudiera seguir hablando. Efectivamente, sería una gran presión, pero así había sido desde la muerte de Nico. Era joven, fuerte y dispuesta y, además, no sería para siempre. Además, el hecho de pensar en la humillación que les iba a provocar a Pablo y a su madre le proporcionaba tanto placer que compensaba la frustración por estar lejos de su hijo.
El miércoles siguiente, Pablo fue al restaurante a cenar. No acudió solo. Lo acompañaba una belleza rubia de largas piernas y con un vestido que debía costar una fortuna. Ella sabía que estaba tratando de vengarse de Lali por haber perdido el control. A pesar de todo, Lali se armó de valor y, con la mejor de sus sonrisas, se acercó a ellos y les entregó los menús.
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Así se hace Lali,con dignidad.
ResponderEliminarEstoy deseando ver el resultado de esa fiesta.
Estoy deseando que Lali no caiga en los brazos de Pablo, que se resista un poco; y me da pena Ian lo que debe de sufrir, quisiera que Lali lo lleve con ella :)
ResponderEliminarTe pasas por mi blog porfis esencialaliter.blogspot.com gracias y quiero más nove!! :D
@ROCHI16TA