Holaa chicas, perdon la pequeña demora igual al principio les dije q iba subir dejando un dia, pero soy tan ansiosa q bueno las estuve mal acostumbrando jajja, pero igual mientras pueda voy a seguir subiendo asi uno cada dia :D
Les dejo nuevo capi, con nuevo personaje a quien "odiar" jajaj, un beso gracias a las genias de siempree, las quieroo!!
Posdata: Sigo esperando tu cap. queeridaa!! se viene el piquete hee¬¬ no se me contaron q la mafia pablali quiere volver ya sabes como son jajaja (si es una directa para vos Jess!!)
Capitulo anterior:
S`agapo... s`agapo (traducción del hebreo: te amo… te amo)- le dijo a LAli penetrando en ella, luego su cuerpo entero tembló, con espasmos de placer, con toda la fuerza de quien por fin se deja arrastrar.
Lali aún no había vuelto a la tierra, seguía flotando en su propio placer. Se pegó a él, oliendo su fragancia, presionando sus labios sobre los morenos hombros de él. Se fue la luz. Y un silencio cayó sobre los dos. Lali estaba exhausta, y pasó de la irrealidad al sueño, con el cuerpo extendió encima de Pablo….
CAPITULO 14:
Oyó la voz de Pablo, hablando en griego. Pero ella estaba en la cama, ¿cómo era posible? Pestañeo para volver a la realidad. Luego centró su atención en Pablo. Estaba de pie, mirando por la ventana, con un teléfono móvil en una mano. Lali se sintió confusa. A su mente acudieron imágenes de la noche anterior.
No podía explicar cómo había ocurrido. Eso era lo peor. Primero le había estado gritando furiosa, y luego...
Mientras se ponía rígida debajo de las sábanas, unos músculos poco familiares se quejaron y una leve molestia le recordó toda la pasión que había surgido entre ambos la noche anterior.
Lali se sonrojó. De no ser porque Pablo estaba presente, hubiera pensado que era un sueño. O una pesadilla...
De pronto sintió cierta identificación con las atractivas chicas que rondaban a Pablo, pero ella seguramente esta al final de la lista- pensó.
Porque las chicas de Pablo seguramente sabrían en qué se metían. Y ella, en cambio, había sido apartada de su camino sin saber cómo. Había tomado la decisión de abandonar a Pablo y eso le había dado fortaleza. Pero entonces él la había llevado a la cama, la había besado, e inexplicablemente la balanza de poder se había inclinado del lado del enemigo. Porque él era el enemigo. Cualquier persona capaz de reducirla a ese nivel era el enemigo.
Su vista, por otra parte, se recreaba en él. En su cabellera negra, en el ancho de sus hombros que dibujaba la tela de su camisa, en las caderas estrechas que en ese momento dibujaban las manos que se metían en los bolsillos del pantalón del traje, en las piernas largas que se separaban levemente. Entonces comprendió cómo había ocurrido.
Se dio cuenta entonces, de que había reprimido toda atracción sexual por Pablo, como medida de autodefensa. Pero había sido peor, porque en el momento en que había tenido la libertad de aflorar, lo había hecho con suma intensidad. Se había traicionado a sí misma en brazos de Pablo. Como siempre había dicho él que ocurriría.
Sintió ganas de llorar. Pero se abstuvo.
Pablo se dio la vuelta, y fue hacia la cama. El depredador le sonrió. Tenía un aire de autocomplacencia, y la miró expresándoselo. Se sentó entonces al borde de la cama, y le dijo:
- Es una mañana estupenda.
Ella oyó la lluvia golpeando en los cristales.
- En Atenas – agregó -. Y si me decis que no vas a venir….. no, no te atreverías. No, después de lo que ha ocurrido anoche.
- Eso fue sexo, nada más – dijo Lali con gesto severo.
Pablo sonrió y bajó la cabeza para decirle:
- Sólo sexo no. Sexo fabuloso, maravilloso, increíble. Si no fuese porque el jet nos está esperando, seguiría en la cama.
- Ayer te he dejado – dijo Lali con los dientes apretados.
- ¡Dios Mío! Y hoy estamos más cerca que nunca. La vida es impredecible. Pensá en esto como si fuera el primer día de nuestro matrimonio.
- ¡Es lo más nauseabundo que se te puede ocurrir! No quiero ir a Atenas – protestó Lali.
- Pero lo harás – le dijo él incorporándose -. Mi familia se reunirá para conocerte en casa de mi madre. No me importa si tengo que llevarte a rastras y gritando todo el tiempo. ¡Para que lo sepas, has tomado la decisión anoche!
- Lo has hecho a propósito – se quejó Lali.
- Sí – contestó él-. Bueno, y ahora, ¿por qué no te vestís? Le di instrucciones a la empleada para que te hiciera el equipaje. Pensé que lo que tuvieras aquí no te serviría para Grecia.
Lali se incorporó en la cama. Se sentía mal realmente.
Fue al cuarto de baño. Su propia estupidez la había llevado a este suplicio.
Ella había creído estar enamorada de Peter ¿Había sido Peter para ella una forma de evasión de su matrimonio? ¿Lo habría utilizado para sentir las fuerzas necesarias para abandonar a Pablo? Porque la idea de que alguien la amaba le había dado fuerzas, le había dado confianza en sí misma.
Peter no la amaba. Pero, ¿ella lo había amado realmente?
Había sido muy doloroso descubrir que él la había visto solamente una vez como un objetivo rentable. Pero, ¿lo añoraba ella todavía? No. Todo había terminado. No quería volver a ver a Peter. ¿Lo había amado realmente? ¿O había sido producto de su gran soledad?
El baño estaba caliente. Lali se sentía débil, indefensa y mareada.
Lo que había sucedido la noche anterior había sido un error incalculable. ¿Debía soportar ahora la vergüenza de seguir al lado de Pablo aún a sabiendo de que ella consideraba ese hecho como lo peor que podía ocurrirle?
Reunió fuerzas para ponerse de pie y salió del baño. Entonces se apoyó en la puerta para no caerse. PAblo la miró extrañado y le preguntó:
- ¿Ocurre algo?
- Me parece que tengo gripe. Pero no es nada importante... – respiró hondo y agregó - Me quedo aquí. No volveré con vos.
- No te encuentras bien. No sabes lo que decís – la interrumpió PAblo -. Te llevaré yo al coche.
- ¡No! – dijo ella con lágrimas en los ojos, y a punto de desfallecer -. ¿No me has oído? Vos no sos un hombre para mí.
Pablo la lebantó en brazos al ver que ella se quería apartar de él.
- ¡Por favor! – no podía hacerlo razonar para que la soltara -. No quiero ir con vos. Quiero quedarme aquí.
- ¡Dios! ¿Lo estás esperando, no es así? – preguntó él furioso
Las maletas ya no estaban en la habitación, pudo comprobar ella con horror, mientras PAblo abría la puerta de la habitación con una mano y con la otra la sostenía firmemente.
- ¡Déjame ir! –le suplico Lali
- Si te dejo marchar, te caerás al suelo – dijo él y luego agregó un sonido gutural en griego, con una expresión dura mientras presionaba el botón del ascensor con violencia.
- Quiero el divorcio. ¡No quiero ir a Grecia! – dijo ella con pánico.
- Deberías haberlo pensado anoche – dijo él entrando con ella en brazos al ascensor.
- ¡Fue un error! ¡Bájame!
- No sabes lo que haces ni lo que decís – Pablo la sujetó con firmeza, sin siquiera concederle una mirada.
- Sé... – no podía hablar casi. Pero hubiese gritado, de no ser porque había perdido las fuerzas tanto físicas como psíquicas, a cuenta de sus conflictos emocionales -. Te odio – dijo finalmente.
PAblo la llevó en brazos hasta el jet y luego la envolvió en una manta. Algo más tarde. Lali oyó una voz que le resultó familiar.
- ¡Pobrecita! Me da tanta pena – no parecía sincera la mujer.
Reconoció a la azafata que le daba un vaso a Pablo, y cuando éste la incorporó para darle un trago, agregó.
- Está fatal...
- Bebe, te hará sentir mejor – la incitó Pablo.
No había nada que pudiera hacerla sentir mejor. Pablo se estaba aprovechando de su enfermedad. Bebió, porque supuso que ningún argumento le valdría a él. Lo que había hecho él no era mucho menos que un secuestro.
No puedo dejarte sola en el hotel en estas condiciones – murmuró él, como si hubiera leído los pensamientos de ella.
- ¡No te perdonaré jamás! ¡Ojalá te contagies! – titubeó Lali.
Inesperadamente, Pablo se rió, mientras le rodeaba los hombros con sus brazos, como si desafiara el contagio. Pablo nunca estaba enfermo. La idea lo divertía, porque tenía una salud de hierro.
A partir de ese momento. Lali perdió totalmente la noción del tiempo. Tampoco distinguía entre el sueño o la vigilia. ¿Había dormido?
Unas voces en griego le hicieron suponer que habían aterrizado. Sería el aeropuerto, pensó con amargura, y hundiéndose en una espantosa sensación de fracaso.
Una discusión la puso alerta. Alguien la apoyó sobre algún sitio, le levantó la manta, le puso el termómetro en la boca. Sus ojos se fijaron en un cielo raso blanco. Pensó entonces que se había equivocado. No era el aeropuerto. Debía ser un hospital. Oía la voz de Pablo. Parecía enfadado, disgustado. Y la voz que antes parecía enojada, de pronto se había suavizado. Era una voz femenina muy expresiva. Con gran esfuerzo, Lali giró la cabeza para ver quien era.
Una mujer vestida de blanco estaba rodeada por los brazos de Pablo. Ella le acariciaba el pelo y también la cara, y en ese momento se disponía a darle un beso. Lali cerró los ojos impresionada ante aquella visión…..

¡Ja!,encima k se encuentra mal,tiene k ver esa visión d Pablo,con la mujer d blanco,¡como para no cerrar los ojos!.
ResponderEliminarme encanto el cap, pobre lali esta enferma y pablo esta con una mujer que lo quiere besar? jeje sube pronto besos
ResponderEliminarAT:alex
pobre Lali encima q esta enferma se tiene q aguantar a Pablo con otra? esperooo maaaaaaas ;)
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