sábado, 30 de noviembre de 2013

Capítulo 36: " Volveré para Vengarme"



Holaaaa perdon por la demora , vengo a dejarles un capii, se vienen momentos lindos, besos

CAPITULO 36:

Emilia dudó. Entonces, tomó la mano de Lali entre las suyas.

—Tal vez no pueda volver a caminar.

Lali empezó a llorar casi sin darse cuenta.

—Pero la operación...

—Todo depende de lo bien que él se recupere —le informó Emilia 

—. No lo sabrán durante varios días.

El pensamiento resultaba aterrador. Pablo era un hombre tan vital y animado... Verse confinado a una silla de ruedas lo anularía más mental que físicamente.

—No se lo pueden decir —dijo Lali—. No debe sabe que existe la
posibilidad de que pueda quedarse paralítico.

—Ya se lo he dicho a los médicos —afirmó Emilia—. Lo conozco tan bien como tú. Aunque no sea tan buena madre como debiera ser, es mi hijo y lo quiero mucho.

—Yo jamás he dudado de eso.

Emilia dudó. Buscó un tono de sarcasmo, pero no lo encontró. Como ella misma, Lali estaba demasiado agotada para discutir.
Cuando por fin se les permitió entrar en la unidad de cuidados intensivos para ver a Pablo, Lali estaba prácticamente dormida de pie. Permaneció al lado de la cama, viendo como Emilia le acariciaba el cabello y la pálida frente. Tenía los ojos cerrados, por lo que unas largas y espesas pestañas le caían por las mejillas. Los
pómulos aparecían enfatizados por la palidez del rostro. Estaba enganchado a innumerables tubos y cables, por lo que parecía formar parte de las máquinas que lo rodeaban.

—Pablo, ¿me oyes? —Susurró Emilia—. Cariño, ¿me oyes? Soy tu madre.

No hubo respuesta alguna. Ni siquiera un pestañeo. El pecho subía y bajaba suavemente, pero no había ningún otro movimiento.
Lali lo observaba con una cierta desesperación. Pablo era un hombre muy fuerte, pero ¿querría vivir sabiendo las condiciones en las que tendría que estar el resto de su vida? ¿Lo presentiría aunque no se lo dijeran? Había oído que hasta los pacientes que
están en coma oían lo que pasaba a su alrededor. Se acercó un poco más a la cama y le tocó el pecho suavemente.

—Volverás a caminar —le dijo con voz fuerte—. Te volverás a poner de pie porque eres un luchador. Tienes que serlo, a menos que quieras que te arrebate Arrechavaleta Properties.

— ¡Lali!

Sin embargo, Lali se llevó un dedo a los labios. Estaba observando
atentamente el rostro de Pablo. Él no se movió, pero frunció el ceño e hizo un gesto de dolor.

— Sí, puedes oírme, ¿verdad? —Prosiguió Lali, acercándose un poco más—. Tendrás que salir luchando de esta situación. Si quieres, puedes hacerlo. Y claro que vas a querer, ¿verdad? Un Arrechavaleta  no se queda tumbado para morir mientras haya batalla. Sin articular palabra, Pablo formó una palabra con los labios.

—Luchar...

Emilia  siguió a Lali al exterior de la sala.

— ¿Crees que le deberías haber dicho eso? —le preguntó.

—Sí. ¿No has notado cómo ha respondido al desafío? —Replicó Lali—. Tiene una razón para seguir con vida. Yo se la he dado.

— ¿Serás capaz de hacerte con la empresa?

—Aún no he decidido si quiero hacerlo. Lo que sí deseo son los derechos sobre los minerales. Pablo y yo estamos casi iguales. Las operaciones nacionales de Tennison International y del alcance de Arrechavaleta  Properties son prácticamente iguales. Todo depende de quién consiga más votos.

—Él jamás te perdonará.

—No me perdonara por Ian —replicó Lali, encogiéndose de hombros —. ¿Qué tiene de malo un pecado más en mi conciencia?

—Me odiará a mí, no a ti.

—Yo no estaría tan segura. Cuando salga de la anestesia, se acordará de todo, incluso del hecho de que yo lo dejé en evidencia cuando conseguí todos esos poderes delante de sus narices. Tampoco le gustará mi apellido ni mi talento para los negocios.
Pablo se acuerda de una muchacha de dieciocho años que jamás hablaba de cosas más importantes que la comida o el tiempo. Yo ya no soy esa mujer. Emilia recogió su bolso y su abrigo.

—Pablo no sabía que tú tenías dieciocho años. Aquel día en la casa, cuando yo te di mi sorpresa...

— ¿Cómo dices? —preguntó Lali.

—Tú le dijiste que tenías más edad, ¿no?

—Sí. Sabía que él jamás habría querido tener nada que ver conmigo si hubiera sabido que yo acababa de cumplir los dieciocho. Yo no sabía si él descubriría la verdad alguna vez. Después de que empezamos una relación, tuve demasiado miedo de perderlo si decía nada.

—Él me dijo que se quedó asombrado cuando supo la verdad. Fue una de las razones por las que te dejó marchar. Menos de dos días después, estaba prácticamente seguro de que Peter había mentido, pero, para entonces, Petar ya estaba fuera del país y él no pudo encontrarlo. Yo me ocupé muy bien de todos los detalles.
Sabía que no desayunabas porque tenía espías en el café. Sabía que el uniforme te quedaba demasiado ceñido por la cintura y que estabas teniendo náuseas. No me hizo falta mucha imaginación .para saber que estabas embarazada y la expresión de tu  rostro me lo confirmó cuando te lo pregunté. Traté de justificar de mil maneras lo que había hecho, pero no fue fácil. Una cosa era echarte de la ciudad y otra muy distinta apartar a mi nieto. Debí de volverme loca... Cerré la mente a todo menos a lo de buscarle una esposa adecuada a mi hijo para asegurarme de que a él nunca le faltara el dinero.

—Recuerdo que el dinero era una obsesión para ti.

—Crecí rodeada de pobreza —confesó Emilia—. Mi madre era... era prostituta —añadió, cerrando los ojos—. No puedo hablar de ello. Vamos. Te dejaré en tu casa de camino a la mía.

Lali se había quedado asombrada por aquella confesión. Se preguntó si se lo habría dicho también a Pablo. Tal vez la falta de sueño y la preocupación le habían hecho bajar la guarda. Lali estaba segura de que se lamentaría por lo que acababa de hacer. Sin embargo, decidió que no podía tenerle compasión a Emilia.
Después de todo, ella quería arrebatarle a su hijo. Eso la convertía en un ser peligroso.

—Yo puedo llamar al señor Smith para que venga a por mí.

Emilia se volvió y miró a Lali con una expresión de perplejidad en el rostro.

—Acabo de darme cuenta de que no tengo coche —dijo—. Vine aquí con la policía.

Lali sonrió.

—Bueno, en ese caso, tendrá que recogernos el señor Smith.

El guardaespaldas llegó en la limusina unos minutos más tarde. Cuando Lali y Emilia se montaron en el asiento trasero, se encontraron con un sonriente Ian.

—Toda la noche y la mitad del día —gruñó el guardaespaldas—. Necesitas que te examinen la cabeza. No puedes pasar sin comer ni dormir.

—Tenía otras prioridades —le dijo Lali mientras abrazaba a su hijo—. Espero que te hayas portado bien, Ian.

—Sí, mamá.

— ¿No has vuelto a tirar más patitos de goma por el retrete?

—No, sólo trapos.

Lali lanzó un gruñido.

—Pablo solía hacer eso —murmuró  Emilia—. Y, en una ocasión, metió la marcha del coche y se deslizó en su interior colina abajo. Cuando conseguimos parar el vehículo, estábamos frenéticos, pero él no hacía más que reírse y repetir que quería volver a hacerlo.

Lali sonrió. Trató de imaginarse a Pablo de niño, pero no pudo. Sabía muy poco de su vida privada o de su pasado. En realidad, nunca habían hablado. En el pasado, él la había deseado demasiado. Se la metía en la cama o la llevaba a cenar y poco más.
Cuando hablaban, lo hacían casi siempre sobre algo impersonal. Jamás hablaban de sí mismos o del futuro. 

—Me dijiste que Pablo no sabía que yo tenía dieciocho años... ¿Le importó cuando se enteró? —le preguntó a Emilia.

—Le importó mucho. Las muchachas de dieciocho años se enamoran y se desenamoran con mucha facilidad. También estaba el hecho de que tú no supieras mucho sobre los hombres. Él había dado por sentado que tú tenías experiencia, según creo.

— Sí, es cierto... Yo quería salir con él. Las otras chicas me dijeron que él no tendría nada que ver con las buenas chicas.

—Oh, Lali... 

—Resulta maravilloso poder mirar atrás —susurró, besando distraídamente el cabello de Ian—. Cometí muchos errores, pero estaba muy enamorada de él.

—Él no lo sabía.

—No quería saberlo. Me dijo una y otra vez que huía de los compromisos. El matrimonio significaba fidelidad y él no creía en ella... —dijo Lali Reclinó la cabeza sobre el asiento y cerró los ojos—. Estoy tan cansada...

—Yo también. ¿Vas a regresar al hospital?

3 comentarios:

  1. me gusto mucho el cap....y ya quiero q Pablo se despierte y se empiecen a aclarar las cosas!!!! Besos espero q subas pronto y estes bien!!!! :D

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  2. percha!!! al día con tu nove :D
    como me reí cuando emilia conto cosas de pablo cuando era chico, era tremendo! jajajaja!
    y de grande no se queda atrás aún en coma es peleador! jaja buena tactica de lali para hacerlo reaccionar de algún modo...
    igual así yo no me olvido de todo lo que hizo emilia asi que, que no se venga hacer la "buena" ahora, un jum para ella!!..
    ahora si tengo una queja! (para no perder la costumbre jaja) bueno dos en realidad,
    1) muy corto el cap :D
    2) quiero más escena de pablo y lali...
    bueno percha te dejo, espero más que ansiosa el siguiente cap!,
    avisame cuando lo subis.....
    te mando un beso!!! que tengas un hermoso comienzo de semana!
    p/d= ojo con el final percha!! jajaja te conozco! más te vale que le dejes sanito a mi pablo! jajajaj
    besos!! ;)

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  3. Bien x Lali ,grande ella ,todo lo k aprendió .
    Pablo responde al desaíio ,pero solo con Lali.
    Espero k en la etapa d recuperación Lali esté a su lado.

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