miércoles, 13 de noviembre de 2013
Capítulo 31: "Volveré para Vengarme"
Holaa chicas mil perdones por tardar en subir estoy con muchas cosas el proximo mes estoy mas tranqui por que ya tengo vacaciones de la facu, besos genias gracias por comentar siempre
CAPITULO 31
—No tiene nada que ver contigo —afirmó ella, retirando rápidamente la mano.
Pablo le atrapó los dedos entre los suyos y la miró a los ojos.
— ¿No quieres que vuelva a tocarte? Ahora que crees que me has derrotado, no sientes la necesidad de desearme. ¿Es eso?
Ella lo miró sin saber qué decir.
—No ha sido por eso —susurró. No quería que él pensara que se había acostado con él tan sólo para evitar que se enterara de que tenía intención de absorber su empresa.
El rostro de Pablo pareció perder tensión. Los dedos empezaron a proporcionar caricias. Los miró, sin apartar los ojos del anillo de compromiso que ella aún llevaba en la mano.
—Eras mía antes de que fueras de Nicolas. Te hice daño y lo siento. Supongo que tenías derecho a tratar de vengarte de mí.
Lali no lo sabía, y él no lo mencionó, pero el hecho de haberle dado un hijo a Tennison había sido la más sofisticada de las venganzas.
Le soltó la mano y se puso de pie. El fuego que le brillaba en los ojos pareció apagarse un poco.
—Ve a ver a mi madre, te lo pido, para que así ella pueda dejar de pensar en lo que sea lo que haya entre ustedes. Ella es lo único que me queda.
Lali cerró los ojos. No le gustaba la idea de tener que volver a ver a Emilia, pero no iba a poder evitarlo sin levantar sospechas y, tal vez, sin empujar a Emilia a hacer algo desesperado.
—Muy bien —dijo ella—. Iré.
El rostro de Pablo reflejaba tanta amargura como el de ella tristeza. Recogió su sombrero y la miró con profunda intensidad.
—Supongo que te marcharás de Billings.
—Sí. Tengo que regresar a mi trabajo. Como tú has dicho, mi vida se compone de una reunión de negocios tras otra. Me ha resultado difícil ocuparme de mis asuntos desde aquí, a pesar de la tecnología.
—Creo que lo mejor será que le diga a la señora Berta que ya no vas a volver a trabajar en el restaurante —comentó él con sorna—. Debes de haberte reído mucho.
—Disfruté trabajando. Después de mis ocupaciones habituales, servir mesas ha sido como unas vacaciones.
—Yo creía que llevaba las de ganar, pero tú tenías todos los ases en la manga —susurró Pablo sin dejar de mirarle la boca.
—Tenía que conseguir esos contratos. Mis planes de expansión dependen de ellos.
—Hay minerales por todas partes. ¿Por qué no fuiste a Arizona por ejemplo a buscarlos?
—Porque tú no estabas allí —dijo ella con los ojos brillantes.
—Es verdad. En realidad, tú no ibas detrás de los contratos, sino que querías colocarme una cuerda alrededor del cuello. Crees que lo has conseguido, pero no sabes lo mucho que me apoyan mis accionistas y lo dispuesto que estoy a luchar para recuperar la confianza de los que me la han retirado. Me gusta la lucha. Si quieres mi empresa, ven a buscarla, pero prepárate a luchar.
—A mí también me gusta pelear. Nicolas me enseñó cómo hacerlo.
El hecho de que se mencionara al marido de LAli endureció el rostro de Pablo.
—Él tenía instinto asesino. Yo también, pero creo que tú no, Lali. Hace falta mucho más que tu apellido de casada para asustarme.
—Recuerda que tengo los poderes.
—Ya han cambiado de manos una vez —replicó él con voz arrogante—. En los viejos tiempos no competías conmigo. Dabas, no pedías.
—Los tiempos cambian.
—Ni que lo digas —afirmó él colocándose el sombrero—. No me rindo fácilmente y tampoco cedo. En estos momentos tienes las de ganar, pero me gustaría ver cuánto tiempo puedes aguantar así.
—Te enviaré una postal desde Chicago, Pablo.
— ¿Te vas a marchar inmediatamente? —dijo. Entonces, se acercó a ella con un gesto insinuante—. Quédate un poco más. Te llevaré al ático y haremos el amor sobre la alfombra.
—No quiero...
Se interrumpió cuando él le colocó la mano sobre un seno y empezó a acariciarle un erecto pezón con el pulgar. Inmediatamente, Pablo le cubrió la boca con la suya.
Lali lo empujó, pero notó que estaba tan echada hacia atrás que estaba a punto de perder el equilibrio. Tuvo que agarrarse a él con fuerza para no caerse. Mientras tanto, Pablo la besaba apasionadamente, introduciéndole la lengua en la boca tan
profundamente que Lali no pudo resistirse a las chispas de electricidad que le recorrieron todo el cuerpo. Pablo apartó la boca de la de ella y puso recta la silla.
—Eres mía —le dijo —. Siempre lo has sido y siempre lo serás. Corre mientras puedas, pero no vas a poder escapar. Esta vez no te dejaré marchar.
Con eso, se dio la vuelta y salió por la puerta. Lo había dicho en serio. Ni siquiera el niño lo disuadiría. Tenía a Lali en su poder y no iba a soltarla, le costara lo que le costara. Los últimos seis años habían sido un infierno por el que no iba a volver a pasar. Victorio lo ayudaría a sacarla de su despacho para siempre. Entonces, Lali
sería suya para siempre. Ya se preguntaría más tarde el lugar que ocuparía.
La risa de Ian resonó por toda la casa mientras el señor Smith y el niño bajaban por la escalera. Cuando entraron en la cocina, el señor Smith frunció el ceño al verla tan arrebolada.
— ¿Lo has echado? —le preguntó.
—Se marchó voluntariamente —respondió ella, levantándose—. Su madre ha preguntado por mí. Tengo que ir al hospital a verla. Lo he prometido.
— ¿Y qué crees que quiere su madre?
—No lo sé. Estoy casi segura de que tiene algo que ver con ya sabes el qué —añadió, sin mencionar el nombre de Ian— . No creo que se lo haya dicho, pero no puedo estar segura.
— ¿Y si se lo ha dicho?
—Tú mismo lo dijiste. Tendremos que encontrar un agujero. Sin embargo, tal vez no tengamos que llegar a eso. Primero, tengo que saber lo que tiene pensado Emilia —comentó, mirando el reloj—. Se supone que Hamilton tiene que llamar esta mañana. ¿Puedes llamar a Vico en mi nombre y pedirle que interceda?
—Claro. —Gracias.
Lali le dio un beso a Ian y dejó que él señor Smith le diera de desayunar mientras ella se iba a su dormitorio. Le quedaba un vestido que no se había puesto, uno estampado de seda. Se lo puso, se peinó y se calzó unos zapatos de tacón.
Decidió no pensar en lo que Pablo le había dicho. Aún se le notaba en la boca la huella de los labios y su sabor le turbaba aún el pensamiento. Pablo la deseaba. Eso no había cambiado. Sin embargo, no podía volver a entregarse a él. Tenía que sacar a Ian de Billings antes de que Pablo descubriera la verdad.
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Me estoy temiendo k Pablo lo va a descubrir, xk ella no tiene intención d contarle d Ian.Será una baza para Pablo .k encima la quiere tener ,pero x sexo, xk aún no se decide en calidad d k ,la quiere a su lado.
ResponderEliminaryo pienso que Emilia la llama para que le diga a Pablo que Ian es su hijo....pero no queiero eso! quiero que Lali se marcha! YA! #LoveForPablo
ResponderEliminarMuy buen capítuloo!! Ya quiero que Pablo sepa de Ian y que esten juntos! :))) Que subas pronto! Un beso..
ResponderEliminarAhhh perdón por tardar tanto en comentar! Estuve a full con parciales y trabajos para entregar y no tuve tiempo de nada! #fuckingfacultad jajaja Caro! todavía no te dejan subir en el foro! que mierda :s
ResponderEliminarEn fin, amo esta nove y justo está en la parte más explosiva jajaja Me muero por saber que quiere hablar Emilia con Lali, porque si es referente a decirle la verdad a Pablo, las dos saben que las dos salen perdiendo porque Pablito va a estar reeee calienteee jajajajaa Hermoso besooooo!!! Lastima que ahora los dos estan demasiado rencorosos! Esperemos que se pueda aclarar todo pronto!!
Espero que andes genial Caro!! Un beso grande y subi apenas puedas, pleaseee!!
Dani!