sábado, 22 de septiembre de 2012

Capítulo 37: "Matrimonio Diferente"

Hola chicas, les traigo penultimo capii, espero que les gustee, se vienen las confesiones de Pablitoo, un besooo enorme mañana devuelvo firmitas tengo parciales y estoy con poco tiempoo perdon...
CARO


Capítulo Anterior:
Parecía un buen principio, aunque no entendía su elección. Ella siempre había deseado vivir en el campo, en cambio él no.
- He pensado que quizás quieras venir a…... bueno a verla.
- ¿Por qué?
  

CAPITULO  37:
- Se me ha ocurrido simplemente – contestó él, llevándose la bebida a la boca, que estaba intacta hasta ese momento.
Hubo silencio nuevamente.
- Has encontrado trabajo – dijo él nervioso.
- No pienso estar aquí toda la vida. Estoy empezando. Y saco lo justo para vivir. Si te preocupa eso...
- ¿Por qué iba a preocuparme?
- Quizás te hubiera gustado que no pudiera salir adelante.
- Quizás – él no lo negó.
- ¿Has tenido noticias de mi abogado ya?
Hubo un silencio sepulcral.
- Has tirado todos mis medias – dijo Pablo apesadumbrado.
- Era una especie de declaración de principios- le respondió ella
- Sí, me he dado por enterado.
- Fue una tontería – dijo ella dibujando el borde del vaso con el dedo -. ¿Cómo está Rocio? – le preguntó sin poder reprimirlo.
- Feliz... su marido volvió a buscarla el mismo día de la cena. Ella ha prometido trabajar un poco menos, y él ha prometido aprender a cocinar o algo por el estilo.
- ¿Era eso de lo que estabas hablando aquella noche?
- Sobre todo me estaba diciendo cosas sobre mí. Que le había roto el corazón hace cinco años, y que ni siquiera me había dado cuenta. Y que si me hubiera casado con ella y le hubiese hecho lo que te hice a vos, me habría castrado.
Volvió el silencio.
- ¿Queres dormir conmigo esta noche?
Lali no podía creer lo que le preguntaba. Pero él la miró desafiante, como para que no tuviera la menor duda de sus propósitos.
- No voy a contestar semejante proposición.
- ¿Por qué no?
- ¡Estoy en proceso de divorciarme de vos cara dura!
- No ha habido ninguna mujer. Ni siquiera he mirado a otra. No deseo a otra mujer. Te deseo a vos.
- Entonces tenes un problema – dijo ella temblando como una hoja. Y en realidad lo deseaba tanto, que se odiaba.
Pablo le tomó la mano, evitando que ella se alejara de él.
- No debería haberlo preguntado... No era realmente lo que quería decir.
- ¡Pero es exactamente lo que estabas pensando! – exclamó Lali, quitando la mano apresada por la de él.
Lali se sintió indignada ante la actitud descarada de él. La deseaba aún, pero aunque se lo pidiera de rodillas no accedería.
Por el rabillo del ojo lo vio levantarse y abandonar el bar. Lali hubiese querido llorar desconsoladamente, pero había un público que la estaba esperando y un trabajo que realizar.
Eran las cuatro de la madrugada de esa noche cuando se durmió por fin.
A las ocho alguien llamó a la puerta de su casa de manera insistente. Lali hizo un esfuerzo y se levantó a abrir. Un ramo de rosas rojas fue depositado en sus manos. Era Pablo que aprovechándose de que Lali estaba medio dormida, había entrado y cerrado la puerta.
- ¿Y qué esperas que haga con esto? – dijo ella consciente del aspecto horrible que tenía, frente a él que parecía sacado de un anuncio de trajes italianos.
- Las pones en agua...
- ¿Qué pasa con vos? – preguntó ella.
Él la miró unos segundos, y luego se apartó en silencio.
- Fueron muy pocas las mujeres con las que me acosté en estos años. Con la mayoría en el primer año, durante el último con ninguna.
¿Qué reacción esperaba él después de semejante información?
Pero no pudo pensar en nada. Simplemente le pegó con el ramo por la espalda varias veces, compulsivamente, hasta que el ramo se le cayó de las manos. Él no hizo amago alguno de defenderse.
Entonces Lali hundió su cara en sus manos y sufrió un ataque de llanto repentino. Pablo la tomó de las manos.
- Por favor, veni a casa.
- ¡No puedo!
- No te preguntaré lo que has estado haciendo durante este mes. Te lo prometo. No volveré a mencionarte a Lanzani. Puedo hacerlo. Dejaré de ser celoso. Crees que no puedo, pero sí puedo.
Lali separó sus labios secos en medio del llanto.
- ¿Estabas celoso?
- Me devoraban los celos. ¿Qué crees que soy, una piedra? – dijo con firmeza -. Cuando vi esas fotos me quise morir. No pude soportarlo. Y sabía que si no era capaz de tolerarlo, te perdería. Y te he perdido al final.
- Pablo... .-la garganta de Lali se espesaba.
- Esa noche en Atenas sabía que estabas pensando en él. Y pensé que no podría vivir con ello.
- Estaba pensando en vos. Salvador acababa de decirme lo de su parentesco, y me sentía muy culpable porque sabía que vos lo debías saber.
- No sabía que habías estado hablando con Salvador. Y cuando me diste esa llave al día siguiente, de la forma en que lo hiciste, supe que la recompensa que esperabas era tu libertad. No podía obligarte a seguir a mi lado. Y menos si estabas enamorada de Lanzani. No tenía sentido. La decisión de quedarte tenía que ser tuya, y realmente no quería estar presente cuando la tomases.
De ese modo Pablo admitía un acto de cobardía que jamás hubiese esperado de él.
Ahora me daba cuenta de que la inseguridad la había llevado a malinterpretar sus palabras y sus hechos. Porque la que había estado luchando por escapar de ese matrimonio había sido ella, y él en cambio la había presionado para que siguiera con él. Y en el momento que apareció la llave, era lógico que él pensara que ella tenía que tomar una decisión.
Lali tragó saliva, le costaba hablar.
- No estoy enamorada de Peter.
- Esas fotos dicen algo muy diferente – dijo él soltándole las manos y yendo hacia la ventana.
- Las fotos pueden engañar. Ni siquiera lo he visto desde el día que estuvo en la casa. Y ese mismo día se terminó todo. No fue más que una aventura, algo sin importancia, un pasatiempo, como quieras llamarlo. Estaba muy sola, aburrida y supongo que quería lo que jamás había tenido.
- Lo que podrías haber tenido conmigo si yo no hubiese sido tan orgulloso y tan mezquino como para ofrecértelo – Pablo volvió hacia ella y agregó -. Vos has sido más sincera conmigo de lo que me merezco, pequeña. Si te he perdido ha sido por mi culpa. Me enamoré de vos la primera vez que te vi. Vos no te equivocaste con mis sentimientos. Fue como si la luz me golpease de pronto. Y cuando me pude recuperar del shock, lo único que quería hacer es salir corriendo.
- ¿Pero...?- dijo Lali

5 comentarios:

  1. Al fin lo ADMITEEEEEEEE!!!
    Ya era hora q Pablito la remará y le declarará todo lo siente x ella xD como para no notar q estaba celoso de Peter jajaja
    Muy bien ahi Lali haciendosela dificl jajaja xD
    Que mal q ya se termina :( pero me encantó la historia y sobretodo como escribis,sos una genial mal!! y espero q subas mas noves Pablali :P

    Besos ;)

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    1. Hola Pau, que bueno que te gustó esta historia seguramente vuelva a subir otra adaptacion o algo mio
      besotes

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  2. Genial! Genial! Genial!

    Bien ahí Pablito admitiendo que estaba celoso...! Es lo que muchas queríamos y esperábamos con ansias... :}

    Ja! Me dio gracias que lo haya atacado con el ramo...
    Pobre ella, todo lo que sufrió y por culpa del orgullo de él fue peor...

    Bueno, nada. Ya me cae bien Pablo, era hora, no? Ya los últimos caps... Jaja.
    La banco a Lali, en su papel de difícil... Que sufre aunque sea un poquitito...

    Bueno. Leí. Perdón por no comentar, es que a veces leo rápido y me voy, pero bueno, acá estoy apoyándote..!
    Besos genia.

    Anto.

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    1. Hola anto yo tambien me re imagine la parte del ramo jaja
      me alegra que te vaya simpatizando mas Pablito
      Lo importante es que lees geniaa, el unico reclamo que tengo para hacerte es: cuando subis tu nove??? jaja
      besos geniaa

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  3. Al fin se lo reconoce ,fue un soberano idiota ,tantos años perdidos,x orgullo.

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