Holaaa chicas les traigo capi un poco ams alrguito para que amen a pablin (por lo menos por unos capis mas jaja), besos
CARO
Capítulo Anterior:
Pablo se rió suavemente e inclinó la cabeza.
- Todavía estás débil a causa de la gripe – le dijo él -. Definitivamente tenes que descansar en la cama antes de la cena. Y como soy un buen esposo que te cuida y que se preocupa por vos.
- ¿Un qué? ….
CAPITULO 31:
- Te voy a acompañar – completó la frase él.
Mientras Pablo la conducía por las escalinatas que daban al impresionante edificio que tenían delante, y cuyas puertas estaban abiertas como para recibirlos, Lali pensaba que era evidente que Pablo había devuelto a la relación entre ellos el encanto anterior a la discusión. Y Lali se sentía aliviada y feliz nuevamente. Pero le preocupada la facilidad con la que él lo había hecho. Era casi un milagro.
En ese momento apareció Candela, vestida y arreglada como nunca antes la había visto Lali. Con el pelo recogido, y un elegante vestido que realzaba su figura menuda.
- ¡Llegan tarde!
- Nos hemos perdido – dijo Pablo sin darle importancia.
- ¿Perdido?
- Pero nos hemos encontrado nuevamente – murmuró él en un aparte, como para que sólo Lali pudiera oírlo.
- Sí – dijo ella con una trémula sonrisa, y los ojos brillantes.
- Bueno. Ellos esperan que Pablo te deje y vuelva con ella otra vez. Es desagradable. Es por eso que te están tratando como si fueras la mujer invisible.
Lali sintió ganas de reírse. No sabía realmente si lo que decía Cande era cierto. Le fue presentando a todos los invitados. Y todos, sin excepción, la habían recibido con frialdad y formalidad. Había sido el tipo de bienvenida que hubiese espantado a cualquier nuera con expectativas acerca de un encuentro con su familia política. Lali comenzó a pensar que probablemente la muchacha tenía razón. Porque la sensación que le daba era que la habían recibido como a una enferma contagiosa.
Pero en el momento en que Pablo fue a su lado, y le puso una mano alrededor de los hombros, todos cambiaron de actitud. No hacían más que escuchar a Pablo, y estar receptivos hacia él. El efecto del cambio repentino era casi cómico. Sin embargo, Lali notó que la actitud de una de las hermanas dePablo era sinceramente cariñosa. Recordó entonces lo que le había dicho Cande. Que Pablo mantenía a toda la familia; sólo los padres de Cande eran independientes económicamente. Los demás eran mantenidos o empleados de PAblo.
- Veni, que te presento a mi madre – le dijo Candela impaciente.
Emilia estaba sentada sola al fondo de la habitación. Parecía muy nerviosa. Tenía las manos entrelazadas y apretadas, y estaba tensa indudablemente. Lali se acercó sonriendo, esperando que su sonrisa le devolviera a la mujer cierta tranquilidad. Lali deseaba conocerla, y estaba predispuesta de antemano a que le cayera bien.
- Ésta es Mariana, le gusta que le digan Lali – anunció la chica sonriendo.
- Por favor, sentate conmigo. Pide que nos traigan café – le dijo Emilia a su hija -. Se le ve muy feliz a PAblo, creo. ¿Vos sos feliz también?
- Muy feliz.
- Hacía tanto tiempo que quería conocerte... que ahora no sé qué decir. -Sos muy hermosa, y muy inteligente, por lo que dice Pablo. Has hecho estudios de música, y sabes francés y alemán... Yo he aprendido inglés por mi hija. Quizás la próxima vez que vengas a Grecia puedas venir a visitarme – le dijo con una sonrisa ansiosa.
- Me gustaría mucho.
Lali notó que Emilia estaba incómoda mientras hablaba con ella. Como si los demás miembros de la familia pudieran ver mal que ella recibiera a la esposa de Pablo con agrado, y no por obligación, como hacían ellos.
- Me he encariñado con Cande, en el tiempo que ha estado con nosotros.
- Has sido muy amable en recibirla. Pablo la malcría mucho.
La voz de Emilia se había desvanecía al ver a un hombre alto, de pelo gris, y luego volvió a elevar el tono de voz, diciendo con alivio:
- Ése es Salvador, mi marido.
Los ojos de Lali se achicaron. Había algo familiar en el rostro de Salvador, pero no sabía qué. Por un momento le recordó a Pablo. Pero no tuvo tiempo de comentarlo, porque enseguida se acercó el hombre con una sonrisa franca y una conversación que apagó momentáneamente la de su mujer.
Le preguntaban qué opinaba de Grecia, de la familia.
- ¡Si queres hospitalidad griega de verdad, veni a nuestra casa! – le dijo Salvador jocoso, haciendo que su voz llegara hasta todos los rincones del salón -. Lamentablemente nos casamos tarde, y fuimos agraciados con el nacimiento de nuestra hija, pero nuestra vida a veces se torna un poco aburrida para Cande. ¡Ella cree que tenemos un pie en la tumba ya!
Pablo atravesó el salón. Hubo saludos entre ellos.
De todos los invitados, Salvador era quien más afectivamente lo había tratado, pero en cambio Pablo tenía hacía él una actitud contenida. Pero Lali dejó de pensar inmediatamente, porque Pablo la había mirado con deseo, y los efectos de su mirada eran devastadores, y la hacían olvidar todo lo demás.
- Se te ve muy cansada – murmuró Pablo.
Lali se ruborizó, pero Pablo ya se la estaba llevando, con audacia sin igual. Lali miró hacia atrás disculpándose ante los demás, y vio en los ojos de Emilia un gesto de perplejidad. Se dio cuenta entonces de que PAblo no había hablado con su hermana, y se lo hizo notar.
- Por supuesto que hablé.
- No, en mi opinión.
Pero entonces Pablo la silenció con un abrazo y un beso que la dejaron sin aliento. Lali emergió del beso aturdida, y un poco inhibida porque pensaba que sus familiares podrían haberlos visto, y que seguramente le censurarían.
- ¿Entonces, qué pensas de mi familia?
- ¿Queres que te diga francamente?
- Si no, no te lo hubiese preguntado.
- Son horribles. Por supuesto que deben ser más cálidos de lo que aparentan...
- Probablemente más fríos.
- ¡Oh, Pablo! – susurró ella.
- No seas tonta. Yo ya soy mayorcito como para que me adornes las cosas.
- Salvador y Emilia son muy simpáticos. Parecen quererte mucho. E incluso Salvador se parece a vos.... Sí, eso fue lo que me hizo pensar que ya lo conocía.
- ¿Estás loca? Si no es familia mía – dijo Pablo frunciendo el ceño.
Por supuesto que no había lazos de sangre con Salvador, era sólo el cuñado de Pablo.
- ¡Pero vos no sos familia de ninguno de ellos! – dijo Lali, arrepintiéndose inmediatamente de lo que había dicho.
Segundos después, Pablo entraba en un dormitorio y cerraba la puerta de un portazo.
- Decilo otra vez – la exhortó.
Lali abandonó la pelea y se echó a los pies de la cama.
Lo siento, me he olvidado de que supuestamente yo no sabía nada – dijo Lali con lágrimas en los ojos.
- Evidentemente. ¿Y desde cuándo lo sabes? – le preguntó Pablo irritado.
- Si te lo digo, debes prometerme que no te enfadarás con la persona que me ha dicho que sos adoptado – Lali apenas pronunció la última palabra, porque temía la reacción de Pablo -. Porque ella pensaba que yo lo sabía...
- ¿Ella?
- ¡Nadie de mi familia pudo habértelo dicho!
- Fue Cande.
- ¿Cande? – Pablo no podía creerlo.
Lali le contó sin ganas la conversación que había mantenido con Cande. Pablo estaba muy sorprendido.
- ¡Y todo este tiempo ella lo sabía! ¡no tenía la menor idea de que ella pudiera saberlo!
- Yo le dije que era un asunto muy privado, y no creo que vuelva a decir nada del tema. Se sintió muy violenta después – le dijo Lali, sin agregar su propia opinión, en el sentido de que le parecía que no tenía sentido seguir guardando ese secreto.
Después de conocer a la familia Martinez no tenía la menor duda de que para ellos el tema de la adopción pudiera ser tan altamente confidencial. Y si Pablo se había criado en esa atmósfera tendría la misma actitud hacia el tema, que sería demasiado delicado para él como para comentarlo.
Pablo se quedó en silencio. Era evidente que estaba muy turbado por lo que ella había dicho. Lali hubiese querido compartir sus pensamientos, pero no era el momento. De todos modos él parecía tan afectado que ella no pudo reprimir ponerse de pie e ir hacia él y abrazarlo.
PAblo se puso rígido ante la sorpresa de su gesto.
- Olvídalo. No tiene importancia – le dijo Lali, asombrada ante su atrevimiento y la corriente de ternura que la llevaba a ser protectora con él.
PAblo la sorprendió con una risa, y luego la rodeó por las caderas, acercándola más a él.
- Si vos lo decís…..

Ey! Te acordás de mi? O ya me olvidaste?... Ja... De terror lo mio... :)
ResponderEliminarCreo que estaba atrasada como desde el cap 20... Ja... Tuve para entretenerme, y amé cada uno de los caps...
Debo admitir que hasta ahora el que más me gustó fue el anterior...
Jaja.. La emborrachó... Confieso que esa actitud de Pablo me gustó y no me enojó para nada...!
Amo a Pablo. Ya no lo odio... Tenías razón de a poco empecé a quererlo y ahora es imposible no amarlo.
Ay! Esa familia tan fría la de los griegos...
Amo a Cande posta... Una genia con todas las letras...!
Me intriga mucho que es lo que esconde el certificado... Quiero saberlo... Te tocó una lectora ansiosa...
Bueno. Creo que ya dije todo...
Besos.
Anto.
Holaa Antoo que bueno q volviste obvio q me acuerdo de tiii :)
Eliminary lo de ansiosa tranqui es uno de los sinonimos de pablali jajja
hablando de ansiedad, cuando subis cap.??? me estoy desesperando jajaj
besos
Gracias a Cande,las cosas parece k empiezan a esclarecerse.Los rescatables ,son Emilia y Salvador,junto con Cande x supuesto.Pablo asombrado k Cande sabía k era adoptado ,y jamás le dijo nada.
ResponderEliminarHolaa charii, si cande es lo mas!!! a todos nos cae bien viste,
Eliminarbesos gracias por comentar ahora subo el proximo!!!
nanana estos chicos se pasan, ajaja me encanta como esta pablo ahora, mas lindos son estos che :3 jaja, me gusta mucho tu nove, siempre la leo :D.
ResponderEliminarte queria decir q emm empece una nove y bueno si queres leerla jaja t dejo el link http://julianapayasitos.blogspot.com.ar/ , espero que estes bien y suerte :).