miércoles, 5 de septiembre de 2012

Capítulo 24: "Matrimonio Diferente"


Hola chicas, perdon por no subir antes realmente me fue imposible :( , gracias a las que comentan y leen siempre gracias por bancarme , bueno sin mas q decir les dejo nove, espero q les guste este capii, besos genias
CARO

Capitulo Anterior:
Un cuarto de hora más tarde, ella estaba acostada en la cama de un dormitorio al final del corredor y con la puerta con cerrojo.
Si estaban condenados a estar juntos, eso no quería decir que tuviese que dormir con él. Y se arrepentía de haber estado en la cama con él. Se había perdido el respeto.
Un ruido la alertó. Entonces vio una sombra oscura y silenciosa que entraba por la ventana de la habitación…..


CAPITULO 24:

Estuvo a punto de gritar, hasta que vio los rasgos de Pablo que iluminaban con la luz de la luna.
- Decime, ¿este juego de camas separadas es parte del plan para hacer más romántica nuestra relación? ¿Se suponía que yo iba a trepar con una rosa entre los dientes y una caja de chocolates?
- Hay una altura considerable desde la ventana hasta la playa ahí abajo. ¡Te podrías haber matado¡.
- Y si me cayese, sería un problema para vos. ¿Tendrías mucho que explicar?
Pablo ni se había inmutado ante las muestras de horror que había dado ella al saber cómo se había arriesgado. Y era un riesgo inútil, absurdo para alguien como ella. Pero no para Pablo. Le gustaba el riesgo.
- ¡Estás loco! – dijo ella nerviosa ante lo que podría haber pasado.
- Dar patadas a la puerta no era un buen sistema con Cande en casa. Y hubiese asustado a los criados. No me hubiese gustado hacerte quedar mal.
- ¿Y vos no hubieses quedado mal? – preguntó ella, impresionada todavía por lo que había hecho.
- No, porque es la habitación de mi esposa, y estaba con cerrojo. Para los griegos eso es una provocación.
- ¡Te podrías haber matado! ¿Y hubiera valido la pena?
Pablo se metió en el otro lado de la cama, y le dedicó una sonrisa de satisfacción.
- Pregúntamelo por la mañana – aclaró él, acercándose a ella.
- ¡No! – gritó Lali con pánico -. ¡Si vas a dormir aquí, yo dormiré en otra parte!
- Vos no dormirás conmigo. Dormirás en el suelo.
- ¡Por supuesto que no! ¿Qué te crees que soy?
- ¿Esperas que me disculpe por lo que te he dicho hoy? – dijo él apoyándose sobre las almohadas.
- ¿Qué?
- Pero lo que vos te has tomado como un insulto, yo lo considero un cumplido. Muéstrame a algún hombre casado que no quiera una esposa apasionada.
Lali se estremeció.
- Me has llamado perra.
- No es cierto. He dicho que me alegraba que te comportases como una de ellas en mi cama. Aunque necesitarías unas pocas lecciones para tener el diploma –murmuró él con provocación -. Y me muero por dártelas. ¿Qué más puedo decir en mi defensa?
Lali se estremeció. Pablo la fascinaba incluso cuando estaba enfadada. Tenía un tremendo carisma.
- No podemos vivir juntos de este modo.
- Acabamos de empezar – Pablo saltó de la cama, y la estrechó antes de que ella pudiera remediarlo.
- ¡No! – la furia de la boca de Pablo la silenció. La fuerza de sus brazos la tomó por sorpresa. Lali apretó los puños y le pegó. Pero inmediatamente el deseo también se apoderó de ella.
Los labios de él presionaron la boca de Lali, sumergiéndola en una oleada de excitación. La sangre galopaba en sus venas, el calor en su cuerpo iba aumentando.
Sintió el frío de la sábana en la espalda cuando él la apoyó de espaldas en la cama. Lo miró con desesperación, y él fue hasta sus pechos, que tomó y acarició con gesto posesivo. La respuesta de ella no se hizo esperar, y tampoco la pudo ocultar.
- Esto no es lo que quiero... – murmuró ella suavemente, tratando de vencer el deseo que la amenazaba.
- Pero vos me deseas...
- ¡No!
- Sí.
Pablo jugó con sus labios. Ella descubrió la dulzura del whisky en su boca, y la aceptó, resignada a que la maestría de él la llevase por caminos de placer inexplorados.
- Me deseas... tanto como yo.
Lali gimió de placer cuando él se acercó con su boca a los pezones, tensando el cuerpo de ella como un instrumento de placer.
- Admítilo... – le exigió Pablo, hundiendo sus manos detrás de la cadera de ella y empujándola contra él.
- ¡Sí, sí! – por fin admitió Lali.
Había sido un grito de derrota. Ella se había rendido al calor de su boca y sus manos seguras, pero en su interior, ella sentía que había cedido algo más importante aún, imprescindible para su supervivencia.











3 comentarios:

  1. GENIAAAL!!!
    Esa pasion y atraccion tan grande que aunque esten enfadado se les olvida cuando estan juntos,me encantan xD

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  2. Pablo esta on fire..!!!! jajajaja este chico no para y Lali q no se queda atras y se le pone a la par...!!!!
    Los amo me encantan estos dos...!!!!
    Espero mas nove....
    Besos q estes bien...!!!! :)

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  3. Lali cae con mucha facilidad en los brazos d Pablo,su deseo puede más k ella misma.

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