Holaaa les traigo nuevo capi rapidísimo gracias a las genias de siempre que comentan y me hacen saber que van leyendo y entendiendo, besotes
CAPITULO 56:
Sin soltarse de su amparo, Lali tomó asiento junto a Victorio, y se dejó consolar por su presencia. Como cuando eran niños, y su madre la retaba. Como cuando se peleaba con Gas, y pensaba que iba a perderlo. Como cuando su esposo murió, y ya no quería seguir viva. Vico siempre había estado allí, para ella, acompañándola. Él era su única familia.
—¿Tanto lo necesitas? –le preguntó con su voz grave
—Mucho...
—¿Cómo es posible que a pesar de los años, sigas extrañándolo así?
Y recién entonces Lali se dio cuenta de que estaban hablando de Gas. Avergonzada, se hundió en el pecho de su amigo para llorar su desconsuelo.
—A vos te pasa algo más Lali... ¿Qué es?
—Tenías razón en todo... De verdad, tenías razón...
—¿A qué te referís?
—Ayer me acosté con Pablo...
Al escucharla, aquel hombre lastimado no pudo menos que tomar distancia.
—Sabía que iba a ocurrir.
—Creo que yo también... Sería una hipócrita si lo negara. Pablo no me engañó. Me he enamorado de él, y quería, aunque fuera una vez, amarlo.
—¿Y entonces de qué te quejas?
—De que con una vez no me alcanza...
—¿Vas a quedarte a su lado? ¿Vas a convertirte en su amante?
—Lo extraño es que siempre creí que si alguna vez intentaba tocarme, su sólo contacto iba a hacer que lo borrara de mi corazón. Que iba a ser desagradable, burdo, ajeno... Distinto...
—Y en vez de eso...
Ni Vico, ni Lali se molestaron en acabar la frase. Había cosas que no necesitaban decirse, y que nadie quería escuchar.
—Mi pobre Vico... Después de todo lo cruel que fui con vos, después de la forma en que te juzgué, me doy cuenta que, cuando se ama tan intensamente, se pueden hacer cosas que nunca antes se hubieran pensado.
—¿Qué vas a hacer ahora, Lali?
—Seguir con mi vida, o lo que queda de ella. Pablo es inmaduro, egoísta, orgulloso, falso... Y yo estoy tan enamorada de él, que estar a su lado sólo puede dañarme.En lo que a mí respecta, no quiero volverlo a ver.
—¿Y si él insiste?
Un estremecimiento recorrió el cuerpo de la muchacha. Otra vez puedo sentir en su sexo la urgencia de él. El calor de su piel...
—Haré lo mejor que pueda –dijo al fin.
Y Vico no ocultó su decepción.
—¿En qué puedo ayudarte, Lali?
—Necesito todo... Trabajo, dinero... Pero lo que más necesito es un amigo... Alguien que me abrace sin preguntar. Que no me exija definiciones. Que me asista, sinesperar demasiado a cambio.
Aquel hombre enamorado volvió a contenerla entre sus brazos. Sí... Uno era capaz de muchas cosas cuando se amaba de verdad.
Mas tarde…
—¡Qué cara trae!
—¡Baja la voz, Rochi, que puede escucharte! Está en la cocina.
—De verdad, pensé que Pablo la iba a venir a buscar. Y creo que ella también tenía la esperanza... Pero está visto que los tipos son todos unos cerdos.
—¡Martinez es un cerdo!
—Como sea, Vico... Lo cierto es que Lali no se resigna. A mí me parece que está cada vez peor. Incluso por las noches la escucho llorar.
—Hoy a la mañana la acompañé a enviar el telegrama de renuncia. Después fuimos juntos a ver un par de trabajos, pero, la verdad, es que era uno peor que el otro.
—¿Cómo? ¿No fuiste a la editorial?
—Me tomé el día libre.
—¡¿Otra vez?!... Más te vale no perder también tu empleo... Y, hablando de eso, ¿podrás prestarme algo para la renta?
—Ya te dije que no.
—Ya veo... Necesitas el dinero para otras cosas... ¿Qué pensas hacer con Lali?
—Quedarme a su lado... Ahora que no está Martinez en el medio, la noto mejor dispuesta para conmigo.
—¿Vas a insistir, Victorio?
—Nunca dejé de hacerlo.
La muchacha lo observó con suspicacia, y luego añadió.
—¿Ella sabe que...?
No pudo terminar la frase.
—¡No!... ¡Claro que no!... Y ni vos ni yo tenemos que decírselo.
—Como amiga, creo que es mi obligación...
Otra vez Vico la interrumpió con violencia.
—Como amiga, te callas. ¡Linda amiga!
—¡Mira quién habla!
Por la cocina asomó la figura de Lali. Se veía desmejorada y pálida.
—Ya estoy lista, ¿vamos, Vico?
—Espera –la interceptó Rochi, mirándola con seriedad.
La muchacha la observó sin entender.
—¿Qué ocurre?
—Por mucho que me duela, creo que ha llegado el momento de confesarte que...
Pero Vico no la dejó terminar.
—Que soy yo el que puso el dinero que les faltaba para la renta.
—Sí... Eso... –confirmó la joven, con una sonrisa triunfal, para luego añadir— Y ahora mejor me voy a trabajar... Al menos uno de nosotros tiene que hacerlo, ¿no?... ¿Me acompañas a la parada del bus, Vico?....Así, de paso, te muestro adonde venden los cigarrillos importados que a vos te gustan.
—¿Has vuelto a fumar, Vico? –se enojó su amiga.
—Era un secreto... Pero está visto que nuestra querida “Rochi” no sabe callarse nada...
—Al contrario... –añadió la otra, con una sonrisa cómplice.
Por toda respuesta, Victorio tomó a la muchacha del brazo, antes de que volviera a hablar.
—¡Vamos! –le ordenó en un tono gélido. Y mirando a Lali, agregó –Vuelvo enseguida.
Como había estado haciendo en los últimos días cada vez que se quedaba sola, Lali corrió a encender el televisor de Rochi. No quería enfrentarse al silencio, ni comenzar a pensar, (o a extrañar) Recorrió decena de canales en busca de algún video clip interesante, pero para su desgracia, como si fuera un signo de Dios, volvió a toparse con aquel programa de MTV. Era el mismo episodio que había visto el día anterior. Y como si ignorara el desenlace, otra vez sintió aquella angustia.
“No lo hagas... ¡No lo elijas!... ¡A él, no!”, suplicó estúpidamente, sentada frente a la pantalla.
Sonó el timbre de la puerta de abajo, pero, hipnotizada por las imágenes, sólo atinó a accionar el portero eléctrico, y dejar entreabierta la puerta del departamento, sin descuidar ni un segundo el transcurso del programa.
Como si pudiera cambiar lo ya ocurrido, Lali se retorcía al ver como la muchacha del televisor se dirigía lenta, pero segura, hacia lo inevitable.
—No lo hagas, por favor... –susurró, atrapada por aquellos destellos.
Y entonces una voz grave la sacudió hasta el fondo mismo de su alma.
—Hola, Lali
La joven, todavía sentada frente al televisor, observó toda la extensión de aquel hombre inmenso, que ahora la cubría con su sombra. Pablo Martinez estaba allí.
Como si la presencia de aquel hombre la encandilara, Lali agachó la cabeza de inmediato. No quería volver a verlo. No quería quedar atrapada por los destellos de su mirada intensa y mentirosa.
—¿Qué está buscando, Martinez?
Pudo sentir el calor de su proximidad cuando él le respondió.
—Te busco a vos.

Ha tardado en ir a buscarla,pero al fin a ido.No me fio d Pablo xk se guardo rl videito.Menos me fio d Vico y ahora complice Rochi?,k se traeran entre manos estos dos!!!
ResponderEliminarVico y Rochi n me agraddan algo se traen entre manos.... y esto de los secretitos es para estar atentas!!!! Y AL FINNNNNNN Pablo fue a buscar a Lali... la pobre esta destruida!!!!
ResponderEliminarEspero q subas pronto... EXITOS EL TUS EXAMENES!!!
Besos!!!!!