Hola perdon por la demora, de verdad se me complica subir mas seguido estos dias, estoy a punto de salir de vacaciones en la facu calculo que una semanita mas y ya, gracias a las de siempre por comentar es importante para mi, asi me hacen saber que leyeron el cap , a quien tienen ganas de desaparecer de la nove jajaja, tambien si les gusto o no , sin mas rapidamente les dejo el capi ,besotes
CAPITULO 59:
Lali se miró en el espejo del baño de la redacción, y suspiró. Debía haber por lo menos otras diez mujeres allí, y todas se veían espléndidas. Arregladas a la moda, con el cabello bien peinado, y uñas impecables. Con polleras, camisas sugerentes, y tacones altísimos. Ella, en cambio...
—¿Vos sos la nueva editora, no?
Lali miró a la joven que le hablaba. Esa muchacha era, sin lugar a dudas, la más bella de todas las presentes.
—En realidad... soy una asistente del señor Martinez, y ocupo su lugar mientras él
no está.
—¿Ese artículo que estaba el otro día sobre la mesa, es tuyo?
—¿Cuál?
—El de “Elegir al mentiroso”.
—Es sólo un borrador... Falta todavía.
—¿Vos escribiste ese artículo? –se interesó otra.
—¿También vos lo leíste? –se extrañó Lali.
—¡Todas!... Nos reímos un montón... Sos una niña “muy” mala, ¿lo sabías?.
—Son algunas cosas que me ocurrieron a mí. Pero quisiera ilustrarlo un poco más...
—Pues no tenes que ir demasiado lejos. En “RLP” lo que sobran son mentirosos.
—¡Ya lo creo! –se entusiasmó una tercera.
—¿Por quién lo dicen? –preguntó Lali, temiendo la respuesta.
—¡Por Pablo!
—¡Por Benjamin!
—¡Por Agustin!
Todas se dieron vuelta para mirar a la última que había hablado.
—¡¿Por Agustin?! –corearon, sorprendidas.
—Me prometió que me iba a dar un aumento, y no cumplió –se disculpó la muchacha.
—¡No seas tonta, Luli!... No hablamos de ese tipo de mentiroso, sino del que te
destruye el corazón.
—Ah... Entonces es Benja.
—Sí... Benja –consensuaron las presentes.
Lali las miró extrañada.
—¿Todas se acostaron con Benja? –preguntó.
—¡No!... No soy tan idiota –dijo la más hermosa.
—¡Ni yo!
—¡Ni yo!
Las demás callaron.
—Benja es el tipo más mentiroso que conozco. Realmente te usa, y te tira –comentó
la que parecía más vieja.
Y un coro de ángeles la apoyó. Lali se mordió el labio, pero no pudo evitar preguntar.
—¿Y Martinez?... Alguien lo mencionó... ¿No creen que él es mentiroso?
—¡No!... ¿Por qué? –se sorprendió una.
—Al contrario. Siempre sabes a que atenerte con él... Y si tenes dudas, miras su página de Internet, y ¡listo!
Las damas rieron encantadas. Lali, en cambio, estaba confundida.
—¿Su página de Internet?... ¿A qué se refieren?
—www.todas_amamos_apablomartinez.com.ar. Te puedo asegurar que la que la hizo, lo conocía muy bien.
—¡Cómo todas!
—¿Todas? –preguntó Lali, sin ocultar su desilusión—. ¿Todas se han acostado con él?
—¿Vos no? –se sorprendió la más bella— ¡No sabes lo que te pierdes!
Lo peor era que ya lo sabía. Y a Lali le dolía demasiado darse cuenta que formaba parte de un club tan poco exclusivo.
—Pablo, a diferencia de Benja, es una amante increíble.
—Rápido, pero increíble.
—¿Rápido? –se extrañó Lali.
—Quince minutos a lo sumo, nunca más... Pero lo mejores quince minutos que hayas pasado en tu vida.
—¿Con todas es igual?
—¡¿Bromeas?!... Busca en la página. Allí se cuenta con lujo de detalles lo que
podes esperar de un encuentro amoroso con nuestro jefecito.
—Yo creo que se acostumbró a ser tan rápido, por eso de que en Washington se dedicaba a las mujeres casadas. Es como si temiera la llegada de algún marido celoso, y tuviera que apurarse.
—Rápido, o no, he tenido más orgasmos con él, que en los tres años que estoy con mi chico.
—Yo no sé que hace cuando está allí abajo, o quién se lo enseñó, pero...
—¿Allí abajo? –se sobresaltó Lali—. ¿Te referís a sexo oral?
—No, querida... ¡Me refiero al paraíso!... Lo que hace mi marido es sólo sexo oral. Él, en cambio, es un maestro... Cinco minutos, y ya te deja muerta...
Lali enrojeció. Por fortuna ni siquiera lo había intentado con ella.
—Y esa cosa que usa... –aportó la más callada.
—¡Sí!... ¿Qué es eso?
—Un protector bucal... Para evitar el SIDA. –les informó Fátima, otra de las redactoras.
—¡Ah!... Porque tiene una obsesión con eso de contagiarse de algo... Jamás acepta tener relaciones sin preservativos... Yo soy alérgica al látex, y se lo imploré...Pero hasta que no consiguió el condón adecuado, me dejó esperando en el auto.
—Dicen por ahí que es porque el tío se murió de SIDA. Que ese es el motivo de su obsesión...
—¿Siempre usa preservativo? –se preocupó Lali.
—Las dos veces que se viene. Porque siempre son dos veces...
—Primero se asoma para ver la luna, y después te hace ver las estrellas... ¡Dos veces! Y en quince minutos, si te he visto no me acuerdo.
—¡Pero qué fabulosos quince minutos!
—¿Qué?.. ¿Y después de quince minutos, se acabó todo? –preguntó Lali inquieta.
—Todo, todo, no... Después dice que te ama...
—... y que has sido su mejor amante...
—Pero que no puede comprometerse a esa altura de su vida. Y que por eso se ha hecho...
—¡Una vasectomía! –corearon todas las presentes.
Y comenzaron a reír.
—¿Y todo eso figura en la página de Internet?
—¡Claro!... Con Pablo, siempre es igual...
—¿Y a todas les dice que las ama, y que han sido sus mejores amantes?
—Siempre dice lo mismo.
Lali estaba cada vez más confundida, con ella no tardo 15 minutos y no se cuido.
—Pero no entiendo... Si ustedes saben de qué se trata..., saben que les va a mentir miserablemente, ¿por qué aceptan irse a la cama con él?
—¡Ya te dijimos! Porque esos quince minutos son la gloria. Porque a diferencia de lo que hacen los otros, él siempre se preocupa de que primero la cosa valga la pena para vos... Y eso es algo muy raro hoy en día...
—¡Y si hablamos de Benja, es directamente imposible!... ¡Creo que el muy estúpido está convencido de que el orgasmo femenino es sólo un mito!
Y mientras que para Pablo todos habían sido halagos, (halagos inexplicables, según la visión de su asistente), para Benja, en cambio, todas fueron críticas amargas. Pero Lali apenas las escuchó. Sentía que su cabeza estaba a punto de estallar. Y su corazón. Y su alma...
Aquellas mujeres parecían haber amado a un hombre muy distinto al suyo, y sin embargo...
Ellas eran mayoría. Y Pablo era un mentiroso. Una a una, las otras fueron saliendo del baño rumbo a sus tareas. Riendo, y hablando con liviandad de sexo y sentimientos, como si las dos cosas fueran iguales, y no una, un dulce complemento de la otra.
En cuestión de minutos Lali estaba otra vez sola, mirándose todavía al espejo, como si pudiera encontrar en él su alma, o lo que quedaba de ella.
La voz de Fátima la sorprendió.
—Eso del protector bucal se lo enseñé yo... Él no sabía que el SIDA. se podía contagiar también por el sexo oral. Es más difícil, pero no por eso es imposible...
Lali la miró a través del espejo, y la otra hizo lo mismo, antes de continuar hablando.
—Pablo no es un mentiroso... Hay que saber distinguirlos, y él no lo es... El verdadero mentiroso, mientras habla, cree decir la verdad. Por eso todas caemos.Es el tipo que te promete matrimonio sin ruborizarse, aunque tenga mujer y ocho hijos. Y es que en ese momento, está enamorado, y cree que de alguna forma va alograrlo... Se engaña, y te engaña. Pero Pablo no es así... Él sabe cuando está mintiendo, y por qué lo hace... ¿Sabes? Una vez tuve un novio. Yo tenía veinte, y él un poco más de treinta... Era el hombre más lindo que había visto en mi vida, y el segundo tipo con el que iba a acostarme. Con tanta experiencia, te imaginarás, me creía una mujer superada y de mundo... Por eso aquella primera noche, a pesar de la vergüenza que me daba hacerlo, le dije, “¿No vas a usar condón?” Todavía me acuerdo la cara que puso cuando me respondió... Me miró con ternura, y me susurró, “ ¡Por favor! Confío en vos. Sé que no necesito usarlo”. A mí me pareció tan dulce... Y a los tres meses me enteré que yo era HIV positivo. Después me confesó que hacía más de un año que sabía que era portador, pero que no lo decía, porque no le gustaba sentirse discriminado por eso.
—¡Qué horror!
—Sí... No siempre ser sincero es fácil. Yo le digo mi condición a todas mis parejas, y muchos huyen despavoridos... Pablol, no. Él no tuvo miedo. Y fui yo la que le enseñé lo del protector bucal... Él siempre aprende algo de las mujeres con las que está... Y creo que, de alguna manera, a todas las ama, aunque sea un poco... Sé que cuando llegó a Miami, (creo que tenía diez años, o algo así), su tío lo paseaba por todos los burdeles habidos y por haber. El tipo era un solterón, que no estaba dispuesto a cambiar de vida por tener a un niño a su lado.
Así que el pobre Pablo se crió entre putas... Quizás por eso sabe mirar a una mujer más allá de su apariencia... Y creo que fue una de sus “amiguitas” la que le enseñó a hacer esa magia con su lengua y con sus dedos que cautiva a todas.
Lali volvió a fijar la vista en su propio reflejo. Sí... Quizás todo era cuestión de apariencias.

Me encanto el cao.. pudimos conocer un poco mas de Pablo... y me causo mucha gracia cuando hablaban todas en el baño de Pablo y de sus experiencias con el... y podemos asegurar que el fue unico con Lali!!!!
ResponderEliminarEspero q estes mas que bien con tus examenes...!!!!
Besos y q nos leamos pronto!!!!
K conversacion para un baño publico.Toda la info k recopila Lali .Espero k se de cuenta k ella fue unica para el.
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